Hubiera sido imposible que en este planeta pudiera existir vida si no tuviéramos una atmósfera como la que tiene la tierra. Los planetas que se han descubierto hasta la fecha no pueden sostener seres vivos por varias razones, pero la principal es que tienen gases tóxicos (metano, helio, CO2, etc) que son mortales en vez de oxígeno que es sinónimo de vida. Algunos planetas tienen atmósferas muy tenues y otros atmósferas muy densas.

La atmósfera terrestre protege la vida de la Tierra, absorbiendo en la capa de ozono parte de radiación solar ultravioleta, y reduciendo las diferencias de temperatura entre el día y la noche, y actuando como escudo protector contra lo meteoritos.1 ¿Es este cielo obra de la casualidad?

Existen varias teorías de como se formó la atmósfera. Se cree que el planeta tierra

Con el enfriamiento gradual y la formación de una capa sólida superficial, fueron liberándose y acumulándose alrededor del globo bióxido de carbono, vapor de agua y nitrógeno, en proporciones análogas a las que emiten las erupciones volcánicas. La presencia de gases atmosféricos, su presión y el enfriamiento paulatino de la corteza terrestre, condensaron el abundante vapor de agua existente y abrieron un ciclo lluvioso de varias decenas de miles de años”2

La Biblia nos da una explicación con algunos puntos de semejanza:

Gén 1:6 Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. Gén 1:7 E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así. Gén 1:8 Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo.

Una de esas semejanza es que el cielo surgió por el vapor de agua que estaba sobre la superficie del agua, o que era requisito previo tener agua para que esta se condensara.

Antes de continuar debemos definir que entendemos por cielo. Moisés el escritor de Génesis llama a la expansión cielos. Pero en la Biblia se hablan de tres cielos: el atmosférico, el cielo de las estrellas y galaxias, y el cielo de Dios.

Wikipedia define el cielo como el espacio en que se mueven los astros y por efecto visual parece rodear la tierra. En astronomía es sinónimo de esfera celeste: una bóveda imaginaria sobre la cual se distribuye el sol, las estrellas, los planetas y la luna. En meteorología se refiere a la parte más gaseosa de un planeta.3 Esta definición es muy interesante pues mucho antes de que existiera la astronomía moderna se tenía un concepto parecido en las Escrituras “una bóveda imaginaria”.

¿Qué se entiende por expansión? Es el lugar donde se muestran las lumbreras (astros) (Gn. 1:14-17) y las aves vuelan en ella (Gn. 1:20). Al cielo también se le conoce como firmamento (Sal. 19:1). Algunos señalan que la palabra hebrea para expansión “raquiah” tiene una raíz que significa martillar un metal por lo cual describiría algo sólido o firme como una cúpula o bóveda. De acuerdo a su apariencia óptica, se describe como una alfombra, velo o cortina desplegada sobre la tierra ( Sal. 104:2) como una tienda de campaña desplegada (Is. 40:22), una transparente obra de safiro (Ex. 24:10), un cristal derretido (Job 37:18).4

El texto bíblico nos dice que Dios hizo una expansión entre las aguas de tal manera que separó las aguas de las aguas, las aguas de arriba de la expansión de las de debajo de ella. ¿Cuáles son las de arriba y cuáles las de abajo? Una idea podemos tenerla en Gn.7:11 cuando Dios destruyó el planeta con un diluvio “fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas”. Las primeras se refieren a fuentes subterráneas de agua y las cataratas es una forma figurada para referirse a torrenciales de lluvia. Hoy sabemos que la tierra puede encontrarse en tres estados: sólido, líquido y gaseoso que según el caso le ponemos el nombre de hielo, vapor o agua pero los tres son agua (H2O). Las aguas de abajo de la expansión son las que están en la superficie terrestre o bajo ella y las de arriba las que provienen del cielo.

En el A.T. , siempre que llueve fuertemente, las puertas o ventanas del cielo son abiertas (Sal. 7823, 2 R. 7:2,19, Is. 24:18). Hay quienes consideran que los escritores bíblicos ignoraban el proceso de formación de la lluvia: la evaporación de las aguas mayormente del océano, se elevan al cielo y ahí se condensan (pasan de gaseoso a líquido) por una temperatura más baja y caen a la tierra al adquirir cierto peso.5 Sin embargo hay un par de pasajes en Amós que sugiere que esto era conocido: Amó 9:6 El edificó en el cielo sus cámaras (habitación), y ha establecido su expansión sobre la tierra (bóveda celeste); él llama las aguas del mar, y sobre la faz de la tierra las derrama; Jehová es su nombre. (paréntesis mío, también Amós 5:8).

Un pasaje poético y de sabiduría que habla del tema y remite a la soberanía divina sobre los fenómenos de la naturaleza lo hallamos en Génesis.

Job 38:28 ¿Tiene la lluvia padre?
¿O quién engendró las gotas del rocío?
Job 38:29 ¿De qué vientre salió el hielo?
Y la escarcha del cielo, ¿quién la engendró?

Antes se había mencionado que el Espíritu de Dios se movía sobre las aguas caóticas del principio para poner orden y aquí vemos la primera acción en ella. Salmo 33:6 agrega que el cielo fue hecho por la palabra de Dios.

En el cuarto día Dios creó una cortina de tienda de campaña llamado cielo para nuestra protección de los rayos UV, y generación de la lluvia que regaría los campos, y proveería oxígeno. Dios estaba preparando la casa para habitarla. El cielo no es obra de la casualidad sino es obra amorosa de un Dios poderoso y bueno.

Fuentes consultadas

  1. https://es.wikipedia.org/wiki/Atmósfera
  2. http://www.profesorenlinea.cl/Ciencias/AtmosferaFormacion.htm
  3. https://es.wikipedia.org/wiki/Cielo
  4. Keil y Delitzch. (2008). Comentario al texto hebreo del Antiguo Testamento. Barcelona, España: editorial Clíe.
  5. http://www.ehowenespanol.com/forma-lluvia-como_10778/