Una de las profecías más extraordinarias de las Escrituras es la de las 70 semanas. El profeta Daniel recibió esta profecía al final del periodo de cautiverio de Israel en Babilonia; casi al termino de los 70 años profetizados por Jeremías que estarían cautivos (Jer. 25:11,12). Daniel comenzó a orar para que se cumpliera esta palabra y Dios envió un ángel para revelarle cual sería el futuro de su nación y de la ciudad santa.

¿Qué se logrará durante estas 70 semanas? ¿por qué son tan importantes para Israel?

El ángel Gabriel dijo:

Dan 9:24  Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.

Esta es la respuesta a la oración de Daniel (Dn. 9:1-19) en la que pidió perdón por su pueblo confesando sus pecados y rogando por restauración. En primer lugar hay que señalar que estas setenta semanas se refieren a 70 semanas de años, y el castigo correspondía al castigo por no haber guardado el día de reposo cada siete años y el jubileo cada 49 años (Lv. 25:8). También es importante decir que los años eran contados en base a meses de 30 días, con años de 360 días. En setenta semanas:

  1. se terminaría la prevaricación, transgresión o rebelión de Israel
  2. pondría fin al pecado: esto está conectado con lo anterior
  3. expiaría la iniquidad (maldad). La palabra expiar significa cubrir
  4. traería la justicia perdurable (eterna)
  5. sellaría la visión y la profecía: lograr el cumplimiento de toda profecía
  6. ungiría al santo de los santos: ungir el lugar santísimo

Las primeras tres metas son la misma cosa logradas a través de la muerte de Jesús pero aplicadas a Israel en conjunto hasta el fin de estas setenta semanas, las otras tres son efectos permanentes y eternos que han de ocurrir al fin de los tiempos.

Las primeras sesenta y nueve semanas

Dan 9:25  Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.

El ángel dice que desde la salida de la orden la restauración de la ciudad pasa hasta el Mesías (Cristo) príncipe habrá 7+62 semanas= 69 semanas de años=483 años. Ahora, hubieron varios decretos de restauración de los cuales debemos escoger la más acorde:

  • El decreto de Ciro el persa en 538 a.C de retorno y reconstrucción (Esdrás 1)
  • Artajerjes da permiso a los judíos para adorar en 457 a.C., Esdras comenzó a reconstruir la ciudad en este tiempo (Esdras 7)
  • Artajerjes decretó restaurar el muro en el 444 a.C., Nehemías comenzó a reconstruir el muro en este tiempo (Ne. 1-2).

La fecha que mejor se ajusta es la de 444 a.C. Si sumamos 483 años llegamos al año 39 d.C. siguiendo el calendario solar de 365 días, pero haciendo el ajuste al calendario lunar de 360 días obtenemos el año 33 d.C. cuando fue crucificado Jesús.

La alusión a las primeras 7 semanas, se refiere al periodo de la ministración de Nehemías en que durante tiempos angustiosos se reconstruyó el muro y la plaza. Al 444 a.C. sumamos 49 años de 360 días cada uno y llegaremos al comienzo del año 395 a.C. época en la que terminó de escribirse el Antiguo Testamento.

Periodo no contemplado en las setenta semanas

Dan 9:26  Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones.

Hay un nuevo periodo que se abre a partir del asesinato del Mesías (Cristo) y esto lo vemos en las palabras “y después de las sesenta y dos semanas”. La profecía dice que vendría un príncipe de un pueblo que destruiría de nueva cuenta la ciudad y el santuario. El cumplimiento de esto lo tenemos en el emperador romano Tito Flavio Vespasiano quien destruyó Jerusalén en el año 70 d.C., unos 37 años (solares) después de la muerte del Señor. Luego el ángel anuncia que las devastaciones estarían sobre Jerusalén lo cual nos indica lo cual nos habla del largo periodo de casi dos mil años en que los israelitas fueron expulsados de su patria y hasta la fecha actual, a pesar de haber vuelto en 1945 las guerras continúan.

La última semana

Dan 9:27  Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.

Esto no se refiere al Mesías sino al príncipe de un pueblo que vendrá, haciendo alusión a Roma restaurada como imperio. En 2 Ts. 2:3,4 se nos dice que se trata de un hombre que demandará adoración de la gente y se sentará en el templo de Dios. Lo cual nos habla de la reconstrucción del templo. Este anticristo, falso mesías, hará un pacto con los judíos pero a la mitad de la semana cancelará los sacrificios y ofrendas. Finalmente vendrá el desolador en la última mitad de la semana, los últimos tres años y medio, ahí manifestará su verdadera cara hasta que venga la consumación y lo que está determinado sobre este personaje se cumpla. La Biblia dice que este inicuo vendrá con señales y milagros engañosos y el Señor lo matará con el resplandor de su venida y con la espada de su boca.

Luego, todo Israel será salvo (Ro. 11:25-26). Es entonces cuando todo Israel reconocerá al que traspasaron (Za. 12:10-14), clamaran a Dios por perdón y recibirán la gracia, la justicia verdadera será instaurada y se instalará el templo milenial (Ez. 40-48).

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