También llamada la regla de oro, es el principio o norma que nos dice como comportarnos en la vida y que resume todos los mandamientos de la Biblia en relación a los demás. Si seguimos esta regla que Jesús prescribió no tendremos nada más que hacer:

Mat 7:12  Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.

Confucio y otros hombres sabios declararon palabras semejantes pero enfatizando el sentido negativo de esta norma: “no hagas a los demás lo que no te gustaría que te hagan”; sin embargo, el problema es que esto limita nuestras acciones solo a lo que no se debe de hacer, el precepto de Cristo por otra parte incluye el sentido proactivo que dispone al ser humano no solo para evitar hacerle el mal al otro sino para desear hacerle el bien. Los mandamientos de la ley “no matarás”, “no robarás”, “no cometerás adulterio”  no deben ser tomados en el sentido limitado de lo que no hay que hacer sino también en el sentido contrario de lo que sí hay que hacer.

No debemos matar o robar ni estar motivados por el odio, el rencor, la avaricia o la envidia; debemos ponernos en el lugar de la otra persona y lo que nos gustaría que nos hicieran a nosotros si fuésemos los enemigos. Nosotros desearíamos que nos perdonaran por nuestros errores, que nos soportaran, que fueran pacientes para con nosotros, que nos ayudaran a cambiar, que fueran fieles para con nosotros y que no nos abandonaran, y que orasen por nosotros; por tanto esto es lo que debemos hacer hacia los demás. Si a nosotros no nos gustaría que nos robasen a nuestras parejas o ni siquiera que la miren de una forma inadecuada, debemos nosotros no hacerlo para con otras mujeres o hombres. Si tenemos hijas no nos gustaría que los hombres de la calle les dijesen malas palabras, las acosaran; ni tampoco nos gustaría que maltratasen a nuestros hijos en la escuela, ni que se burlen de ellos por algún defecto. Debemos pensar en los demás con el mismo aprecio y respeto con el que queremos que los otros nos traten.

La regla de oro nos llama a ser empáticos, poniéndonos en el lugar de otro para que actuemos en consecuencia. En la Biblia a esa empatía se le llama compasión.

Si Pablo dice en Romanos 13:8 “el que ama al prójimo ha cumplido toda la ley”, significa que podemos definir el amor como buscar y hacer el bien por los demás. Esto es importante porque a veces muchas veces la gente se confunde en cómo definir el amor. El amor resume todo, pero la compasión, la misericordia, la gracia, la bondad y la paciencia son expresiones de este, en diferentes circunstancias a diferentes personas. Pablo dice:

Efe 4:32  Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

¿De qué manera cambiará nuestras vidas al actuar así con nuestros familiares, amigos, vecinos y aún con aquellos que hallamos de manera ocasional? En definitiva cumplir este mandamiento servirá para nuestro bien y para el de los demás, pero sobre todo podremos agradar al Señor pues en esto consiste la ley y los profetas.