Podemos conocer quién es quién en la política y en la religión por medio de examinar y conocer sus acciones y su conducta. Las apariencias engañan, a veces el discurso puede ser muy bueno y ortodoxo y aún producir efectos buenos en las personas e incluso hasta eventos milagrosos. Pero Jesús dijo que nos cuidemos de los mentirosos que pretenden hablar en nombre de Dios. Primero los compara con lobos vestidos de ovejas Mat 7:15  “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.” En Ezequiel 22:27 el Señor  compara a los líderes políticos del pueblo judío con lobos dispuestos a matar y a despedazar al pueblo y a enriquecerse a costa de ellos. La rapacidad de estos animales es proverbial en Israel ya que los pastores pasaban noches a la intemperie cuando llevaban a sus rebaños y los cuidaban de estos animales. En Hechos 20:29 Pablo advirtió a los pastores de la iglesia que cuiden al rebaño porque en su partida entrarían lobos que no perdonarían al rebaño. Estas personas entrarán de forma oculta. Pedro dice que estos introducirán encubiertamente herejías destructoras (2 P. 2:1). Algunas características de estos falsos maestros son sus disoluciones, su avaricia, su concupiscencia e inmundicia, cuyo engaño es por medio de palabras fingidas (2 P. 2:2,3,10).

Luego Jesús comparó a los falsos profetas con un árbol malo. La naturaleza no se equivoca. El árbol malo da malos frutos, la uva no da espinos y los higos no dan abrojos, así de simple (Mt. 7:16-18). Uno actúa como actúa porque esa es su naturaleza. ¿Cómo sé que alguien proviene de Dios? Debe manifestar los frutos de Dios, ¿cuáles? En Gálatas 5:22, 23 Pablo menciona nueve: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza; pero también menciona varias obras de la carne como son los pleitos, iras, contiendas, disensión, herejías, idolatría, fornicación, inmundicia, lascivia, avaricia, borracheras, etc…

Finalmente Jesús dijo: Mat 7:19 “Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.” Hay un juicio ya determinado para estas personas como dice el apóstol Pedro “sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme” (2 P. 2:3).

No nos equivoquemos. Cada vez que se evalúa la vida de un verdadero siervo de Dios se le compara con el carácter de Cristo y de Dios. Pablo y el Señor Jesús profetizó que en los postreros días el número de estas personas aumentaría. Cada día aparecerán quienes tendrán apariencia de piedad pero negarán con sus hechos la eficacia de ella, estas son las personas a quienes debemos evitar (2 Ti. 3:5) porque son peligrosas en su doctrina y en su ejemplo, porque conducen a la perdición siendo ciegos guías de ciegos.