Hemos llegado al quinto día de la creación, y es en este día en el cual Dios comienza a crear a los seres animales después de haber establecido los mares, la tierra y el cielo, donde habitarían, y luego de poner al sol y a las plantas para su sustento. La primera pregunta que nos podemos hacer respecto a la creación de este día es ¿por qué Dios hizo a las aves y a los peces aparte de los animales de la tierra? Keil y Delitzsch nos dicen que lo que el autor trata de señalar:

que toda la creación procede de lo más bajo a lo más alto; y en esta escala ascendente, los peces ocupan en gran medida un lugar mucho más bajo que las aves, y tanto los animales acuáticos como las aves ocupan un lugar más bajo que los terrestres, es decir, que los mamíferos.

La palabra creativa

Gén 1:20  Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos.

El texto anterior nos dice que la creación de los seres vivientes que habitan en las aguas y las aves que vuelan en los aires se debió al deseo divino y al poder de su palabra. La alternativa al creacionismo es el evolucionismo. Según la teoría evolucionista, los primeros organismos vivientes existieron en el mar, del cual salieron y evolucionaron de reptiles y anfibios, a aves y mamíferos a través, claro, de millones de años. Esta teoría enfrenta varios retos como es el poder explicar el origen de la vida de lo inerte a lo vivo, bajo su esquema naturalista. Otra gran dificultad es explicar el paso de una especie a otra hasta llegar a tener los millones de especies actuales. Es importante señalar que durante el periodo cámbrico ocurrió una aparición repentina de animales invertebrados en el mar, que es problemática en términos evolutivos y que es llamada la explosión del cámbrico. ¿Cómo surgió “repentinamente” esta gran variedad de especies complejas en un lapso tan corto de tiempo? Los evolucionistas dicen que los primeros peces “aparecieron” hace unos 430 millones de años (finales del cámbrico) y que los primeros descendientes de las aves fueron los Archaeopterix que habitaban en el periodo jurásico. Una pregunta que se hacen los evolucionistas es ¿cómo una especie terrestre pudo pasar a poder volar? ¿cómo desarrollaron cuerpos con la capacidad aerodinámica para eso, picos, plumas, etc?

¿Nos dice Gén. 1:20 que las aves salieron del mar? No porque Gén 2:19 dice “Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos,…” Por tanto, las aves salieron o fueron formados de la tierra y los peces surgieron en el mar.

La creación de las especies marinas y de las aves
Gén 1:21  Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno. 

En este quinto día según nos dice el escritor bíblico que Dios hizo a los animales del mar y del firmamento según su especie y género. La Biblia no pretende hacer una descripción taxonómica de todas las especies en las clasificaciones que hoy existen pero sí establecer una diferenciación inicial de todo tipo de animal marino o aéreo.

Notemos como el escritor nos dice que Dios creó los grandes monstruos marinos y todo lo que se mueve en el agua haciendo una diferencia entre los seres vivientes más pequeños y los grandes. Dentro de estos grandes monstruos podemos hallar a las ballenas, las orcas, calamares gigantes, leviatán (Job 41:1) etc., y dentro de los otros a los diferentes tipos de peces, moluscos, tortugas, etc. El comentario de Moody nos dice que el término grandes monstruos marinos literalmente significa animales alargados que se arrastran o deslizan sobre la tierra lo que  incluiría animales como las focas, anguilas, serpientes de mar, etc. Hablando de las aves se refiere a toda ave alada según su especie, dentro de lo cual hallaríamos a aves que no vuelan como el avestruz o la gallina, las aves cazadoras como el águila y el gavilán, las aves que cantan y tienen diversos colores, las que habitan en determinadas áreas de la tierra y las que hacen migraciones por ejemplo, pero también a los insectos que vuelan.

Propósito teológico de la creación de aves y animales del mar

La razón primordial de Moisés a hablar de que estos animales son creación de Dios es que en su tiempo y en los subsiguientes, las naciones adoraban a estos animales y desarrollaban diferente tipo de leyendas y mitos sobre seres extraordinarios del mar. Israel tenía una severa advertencia de no hacerse imagen de ninguno de estos animales para adorarle:

Guardad, pues, mucho vuestras almas; pues ninguna figura visteis el día que Jehová habló con vosotros de en medio del fuego; para que no os corrompáis y hagáis para vosotros escultura, imagen de figura alguna, efigie de varón o hembra, figura de animal alguno que está en la tierra, figura de ave alguna alada que vuele por el aire, (Dt. 4:15-17)

Si Dios advirtió a su pueblo en estos términos es porque las naciones de todo el mundo tenía dioses con imagen de animales, desde los egipcios, los cananeos, los filisteos y los mesopotámicos. Estos animales existen para darle gloria a Dios (Sal. 50:11) y para el servicio y mantenimiento responsable y cuidadoso del hombre (Sal. 8:6-8).

Por muchos siglos, incluso hasta la edad media el temor a lo que pudiese habitar en el mar fue motivo de preocupaciones y leyendas para los viajeros que se lanzaban a la mar. Sin embargo, Dios como creador nos asegura que el formó también los monstruos marinos y él tiene control sobre todo ello.

El texto de Génesis 1:21 termina diciendo “y vió Dios que era bueno” con lo cual nos dice que aunque estos seres no son en manera alguna dioses, ni dignos representantes de la deidad, llevan la bondad de Dios en ellos, tienen de su gracia y de su gloria, no son malos de forma inherente y existen por razón de su voluntad. De la variedad de animales formados también podemos deducir el carácter divino en cuanto a lo que le gusta y disfruta. De ningún modo Dios es monótono sino alegre, “alégrese Jehová en sus obras” (Sal. 104:31) dice el salmista después de haber descrito como sostiene todo con su poder y amor.

La bendición de la fecundidad
Gén 1:22  Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra. 

No se nos dice cuantas cantidades de peces o de aves hizo Dios de cada especie pero sí de la bendición y la orden de poder fructificar para llenar el mar y el poder multiplicarse para llenar la tierra. El poder participar en el proceso de procreación está también sobre cada animal. La bendición de poder fecundar nos habla sobre la sabiduría divina escrita sobre lo que llamamos instinto animal y también en lo que se transmite de generación a generación a través del código genético.

Los creacionistas concuerdan con los evolucionistas en lo que se le ha denominado microevolución. Ésta se refiere a los diferentes cambios que pueden ocurrir dentro de una misma especie al paso de las generaciones lo cual obedece a las leyes de la genética, así se tienen las diferentes razas, las variantes de una misma especie.

El que Dios quisiera un mar lleno de peces y un aire lleno de aves nos conduce a la responsabilidad en cuidar lo creado no contaminando ni destruyendo sus hábitats, ni explotando desmedidamente de ellas hasta su extinción. También el hecho que Dios le haya ordenado a Adán ponerle nombre a las bestias y a las aves (Gn. 2:19) nos debe seguir llevando a investigarlos, a clasificarlos y conocerlos más.

Gén 1:23  Y fue la tarde y la mañana el día quinto. Dios terminó su labor de creación de estos primeros animales el quinto día pero aún todavía faltaban los animales terrestres…

Referencias

  • Keil y Delitzsch. Comentario al texto hebreo del Antiguo Testamento. Barcelona, España: Editorial Clíe, 2008.
  • https://es.wikipedia.org/wiki/Origen_de_las_aves
  • Charles  PFeiffer. Comentario bíblico Moody. Antiguo Testamento. Génesis. Grand Rapids, Michigan: editorial portavoz, 1992.