Lo mismo que sucede en una casa cuando dejas de limpiar por muchos días, polvo acumulado, desorden y telarañas en el techo y las paredes, también puede suceder en una persona que descuida su vida espiritual. Lo más grave es cuando nos acostumbramos a la anormalidad y comenzamos a verlo como parte del paisaje, postergando indefinidamente nuestra labor de limpieza por desidia u ociosidad. Las telarañas de tu vida espiritual pueden ser pecados sin confesar que se manifiestan por culpas que acusan el alma, descuido de la oración y de la lectura de la Biblia, o no reunirte con otros hermanos por ya hace muchos días. También puede ser ese vacío que se empieza a sentir más agudo en el corazón ,y a veces hasta sentir que Dios está lejano, y tú te sientes más solo e irritable.

La vida espiritual no es una actividad de una sola vez, es algo que requiere una labor continua, un ajuste diario de cuentas, una revitalización constante mediante la alimentación del corazón, limpieza con la Palabra como el baño que tenemos a diario, poder ver al Amado, tomar un descanso en la carrera, reconectarnos a la fuente de vida. Realmente el alma no se puede sostener ni siquiera con grandes dosis ocasionales sino con mantenimiento continuo en la presencia de Dios. A veces ponemos la excusa, “es que estoy muy ocupado” lo cual no nos impide comer, dormir y entrar a las redes sociales y ver una serie o película favorita, o salir a comer con algún amigo o familiar. No nos engañemos, estamos descuidando el alma, estamos dejando que se acumule suciedad con la que tendremos que lidiar tarde o temprano.

¿Qué hago dirás? creo que a todos nos disgusta la gotera de la llave, el mal olor y el mal aspecto de las telarañas, paso por paso vayamos a echarnos un baño refrescante de la Palabra, degustemos de su alimento, limpiémonos con la sangre del cordero, saldemos cuentas con aquellos que nos deben o a los que debemos. Que se convierta en nuestro círculo virtuoso el disfrute de ese tiempo que a veces parece carga. ¿Qué esperas para reunirte con un grupo de hermanos que adoran al Señor y que te contagien de su buen ánimo?

Una vez leí que la depresión se forma con el pensamiento de que tienes tantas cosas por hacer que estas imposibilitado para iniciarlas y con el desánimo de que tal vez no valga la pena. Pero recuerda que tienes un ayudante, no estás solo, tienes un amigo llamado Espíritu Santo que ha prometido estar contigo cuando te sientes bien y cuando te sientes desganado y sin fuerza, él nos ayuda en nuestra debilidad, es tiempo de pedirle ayuda. A veces hay que hacer las cosas aunque no se tengan muchas ganas porque al final Dios te pone el disfrute del proceso, y cuando pienses “¿realmente esto vale la pena?” porque parece que no pasa algo extraordinario recuerda que las apariencias engañan y que hasta un vaso de agua no perderá tu recompensa cuanto más tu perseverancia. Ánimo, levántate de la cama y limpia las telarañas del corazón. En una ocasión Dios se dirigió a un hombre llamado Gedeón que se encontraba recogiendo espigas escondido de sus enemigos los madianitas, “Jehová está contigo, varón esforzado y valiente” (Jue. 6:12) y con 300 soldados valientes derrotaron a un ejército de miles. La enseñanza es que Dios se glorifica en nuestra debilidad. No más telarañas, ánimo.