Hay olores, sabores e imágenes que realmente pueden resultar asquerosos para uno o para otro, y esto es parte de nuestra sensibilidad como seres humanos y es algo que no podemos ocultar. La reacción principal es de rechazo, de apartar la mirada, de taparnos la nariz, de quitarnos de ahí lo más pronto posible. Pues bien, hay ciertas cosas que la Biblia nos enseñan que resultan inmundas para Dios y para lo cual el quiso educar a su pueblo Israel a distinguir estas cosas, porque no hay un sentido más poco común que el sentido común. Es que la verdad hay quienes se acostumbran a lo sucio, a lo apestoso o a lo feo y requieren que alguien les haga ver la realidad. Hay ocasiones en que leemos la Biblia y encontramos palabras como la que hoy estudiaremos de las cuales tenemos idea pero no estamos seguros de su significado. En mi caso la palabra inmundicia me llamó la atención porque es un pecado frecuente mencionado por el apóstol Pablo y que, por lo que veo, viene asociada a la inmoralidad sexual de la fornicación y la lascivia (2 Co. 12:21, Gá. 5:19). Considero que es importante entender cada palabra de la Biblia porque de este modo estaremos apercibidos en guardarnos de aquello que le desagrada a Dios.

Para hacer este estudio tenemos que ir primero al Antiguo Testamento de donde proviene su uso en relación a ciertos aspectos ceremoniales del templo de Dios. En el libro de levítico vemos que la inmundicia podía ser del tipo físico ceremonial como lo es el flujo corporal (Lv. 15) de semen para los varones y de la sangre de menstruación para las mujeres. En estos casos la inmundicia se refiere a algo que ensucia, no porque fuese algo malo en sí mismo sino por ser algo desagradable. También se nos habla de animales inmundos y que quien tocase algún objeto, persona o animal impuro podía quedar impuro por cierto tiempo requiriéndosele un tiempo de aislamiento del resto del campamento o ciertos tipos de baños para volver a estar puro. También era considerado una inmundicia tocar algún reptil, tener contacto con algún muerto, o el leproso o quien lo tocase (Lv. 22:4). La consecuencia de llevar inmundicia y entrar en contacto con objetos sagrados era la expulsión de Israel (ser cortado).

En relación a lo sexual, Levítico 20:21 nos enseña que quien lleva cabo algún tipo de de relación incestuosa cometía inmundicia y debía ser muerto. Pero no solo el incesto sino que la fornicación y adulterio son llamadas inmundicias (Os. 6:10) y con relación a lo espiritual esto también se refiere a la idolatría (Za. 13:2). En Romanos 1:24 Pablo llama inmundicia a la homosexualidad y se refiere a algo que se realiza con el cuerpo (Ro. 6:19).

La palabra inmundicia denota suciedad, contaminación o estar manchado por algo. Es interesante que al comenzar el nuevo pacto Dios purificó a los animales que antes eran considerados como inmundos (Hch. 10:14, 15) y que esto simbolizara el pecado que contaminaba a los gentiles pero que ahora por el lavamiento de la Palabra eran hechos limpios. En otras palabras, Dios había educado a Israel a abstenerse de ciertas cosas para enseñarles que aunque él hizo todo bueno hay ciertas cosas que dañan, que ensucian o enferman y de las cuales debemos abstenernos. Es como la fornicación practicada por los corintios que era defendida bajo la filosofía de que si era algo físico no tenía porque ser algo malo en sí mismo, Pablo les dijo

1Co 6:13  Las viandas para el vientre, y el vientre para las viandas; pero tanto al uno como a las otras destruirá Dios. Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo.

Y es que no son las relaciones sexuales algo sucio por sí mismo sino cuando no está hecho bajo la voluntad divina dentro del matrimonio, cuando nos hacemos una carne con una ramera (1 Co. 6:15) y pecamos así contra nuestro cuerpo. Pablo nos exhorta a tener control sobre nuestro cuerpo y tener nuestra propia esposa, no andando en concupiscencias (malos deseos) 1Ts 4:7  “Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación.” Si en el Antiguo Testamento había un proceso de purificación con agua ahora hay un proceso de santificación que implica la acción del Espíritu mediante su Palabra y limpiándonos mediante su sangre preciosa.

Conclusión

Podemos decir que aunque todo pecado contamina el alma hay pecados que se realizan con el cuerpo que contaminan nuestro ser delante de Dios y que requieren del perdón divino y la limpieza que solo Dios da. Si bien la inmundicia en el Antiguo Testamento abarcaba a cosas que tenían que ver con contaminantes o ensuciadores del cuerpo, nos dejan la enseñanza de que hay actos sexuales de los cuales debemos apartarnos y actos espirituales de los cuales debemos abstenernos (idolatría). Hoy en día la fornicación es visto como algo deseable o divertido cuando lo que deja es un espíritu maltrecho, en ocasiones hasta enfermedades y relaciones rotas, y siempre el desagrado de Dios. Hemos llegado al tiempo que a lo malo se le dice bueno y a lo bueno malo, pero el Señor ve esto como inmundicia o suciedad y no debemos verlo de otra manera.