Hay visiones diametralmente opuestas entre el origen y la consecuente naturaleza del hombre según el evolucionismo y el creacionismo bíblico.  Según la visión evolucionista el hombre surge como producto de una adaptación natural a su medio ambiente hasta desarrollar su cerebro, su inteligencia, sus sentimientos y su moral. ¿Cómo es posible que el ser humano sea tan diferente a cualquier animal que existe? ¿por qué ninguno de ellos desarrolló las capacidades del hombre? Según el punto de vista que se tenga el hombre puede ser concebido como una máquina, un animal, un ser sexual (Freud), un ser social, un títere del universo, un ser libre o un ser económico (Marx). La pregunta es muy importante ¿quién soy yo? ¿de dónde vengo? y ¿a dónde voy? son preguntas cuya respuesta determinan nuestra identidad y propósito en la vida. Necesitamos un marco de referencia que determine la respuesta a estas preguntas y ese marco lo da el Creador.

El pasaje que describe el momento culminante de la creación dice: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…” (Gén 1:26). Lo primero que notamos es el uso del plural “hagamos” lo cual sugiere el involucramiento de distintas personas en Dios, la trinidad, y su íntima labor en su realización. Lo segundo que podemos preguntarnos puede ser ¿es lo mismo imagen a semejanza? El término imagen (heb. tselem) es el que se usa para hablar de las imágenes que se usa para representar a un ídolo (Ex. 20:4) y puede significar estatua, forma o figura; en tanto que el término semejanza (heb. demuth) parece aunque no sea sinónimo a imagen es usada de forma indistinta. El uso intercambiable de término podemos notarlo en que a veces se dice que el hombre fue hecho a la imagen de Dios (Gén. 9:6) y otras a su semejanza (Gén. 5:1, Stg. 3:9).

El pensamiento de que el hombre provenía de Dios y había heredado la imagen de Dios (al menos en su alma), era compartido por hombres como Platón, Pitágoras y Cicerón. Cuando el apóstol Pablo fue a la ciudad de Atenas y tuvo que exponer su doctrina ante los estoicos y epicúreos presentó a Dios como el Dios no conocido y dijo: “Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos.” (Hch. 17:28), coincidiendo de este modo en la creencia de que provenimos de Dios y nos parecemos a él. Pero ¿Qué es la imagen de Dios en el hombre? La imagen de Dios significa que el hombre se parece a Dios y lo representa.1 Según el punto de vista bíblico el hombre es el reflejo más completo de Dios en toda su creación, más que cualquier animal o incluso ángel.

Sin embargo, se discute qué características son las que distinguen la imagen de Dios en el hombre. Hay muchos puntos de vista, el teólogo Erickson2 señala que las interpretaciones son de tres tipos:

  • Ver la imagen como algo que está en la naturaleza del hombre (punto de vista sustantivo). Según el punto de vista sustantivo la imagen de Dios en nosotros podría referirse al aspecto físico, o a su capacidad de razonamiento y de voluntad.
  • ver la imagen como la capacidad de relacionarse (punto de vista relacional). Brunner decía que la genuina humanidad está en el amar al prójimo y no en la capacidad intelectual.
  • pensar que la imagen es algo que el hombre hace (punto de vista funcional). La base de esta interpretación es Gén 1:26 donde luego que el Señor dijo que el hombre era hecho a imagen de Dios debía dominar en los animales, tal como nos dice el Salmo 8.

La imagen de Dios no es lo que el hombre hace o cómo se relaciona, por tanto el punto de vista sustantivo es el que tiene más sentido. El hombre fue hecho con inteligencia, voluntad y emociones lo cual constituye la imagen de Dios en él, pero también en un carácter moral acorde al divino, creatividad e inmortalidad. Puesto que el pecado ha desvirtuado la imagen de Dios en nosotros requerimos de Jesús para poder conocer cómo es un verdadero ser humano. En él vemos un gran amor y obediencia al Padre, y amor al prójimo que debemos de seguir para que de este modo la imagen de Dios siga perfeccionándose en nosotros, somos transformados a su imagen al verle (2 Co. 3:18)

El teólogo Grudem dice que la Biblia no específica de qué se trata la imagen de Dios en nosotros porque Dios espera que conozcamos como es él y cómo somos nosotros en el resto de la Escritura, basta saber que somos como él. En Gén. 5:3 se nos dice que Adán tuvo a su hijo Set a su imagen y semejanza lo cual nos dice que se parecía a él y que era su hijo aunque no sepamos de qué manera exacta. Grudem también dice que la imagen de Dios en nosotros abarca aspectos morales, espirituales, mentales, relacionales y aún aspectos físicos que reflejan las capacidades divinas de ver, oír, sentir…

Gén 1:27 dice “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.” Lo cual implica que tanto hombre como mujer tienen la misma dignidad y valor, y están definidos por quien Dios es. Por tanto, deberíamos respetar, cuidar y amar a cada ser humano así como amamos a Dios. Bavinck dice ” solo el hombre es la imagen de Dios, la autorevelación más alta y más rica de Dios y por consiguiente la cabeza y corona de la creación, la imagen de Dios y el epítome de la naturaleza…”3

Bibliografía

1 Wayne Grudem, Wayne. Teología sistemática. (Miami, Florida: Ed. Vida) p. 463.

2 Millard, Erickson. Teología Sistemática. (Barcelona, España: Editorial Clíe, 2008)

3. Bavinck, Herman. Dogmática reformada, p. 127