Muchas películas de terror modernas como el exorcista muestran los aspectos terribles a los que puede llegar una persona poseída o endemoniada. Si bien, hay exageraciones fantásticas propias del cine la posesión es una realidad que no respeta posición social, nacionalidad o edad, y puede manifestarse de diversas maneras.

Las razones por las que una persona puede quedar posesa pueden ser mayormente por el contacto directo con espíritus inmundos a través de prácticas mágicas, brujería, hechicería, médiums, espiritismo, etc. o por causas indirectas en los que la persona doblegue su voluntad a estos espíritus por la práctica de ciertos pecados o por la invasión en los sentimientos y pensamientos de espíritus engañadores. Sin embargo, la realidad es que la posesión de una persona es un misterio porque depende de la voluntad divina.

Los evangelios nos cuentan la ocasión en que Jesús cruzó el mar de Galilea para encontrarse con dos endemoniados en la tierra de Gadara. La tierra de los gadarenos era un lugar pagano, es decir, no adoraban al Dios verdadero. Si bien Jesús enfocó su ministerio a Israel con éste acto quería dejar de patente su interés y amor por los afligidos. Veamos lo que nos dice Mateo 8:28- 34 sobre este encuentro de poder.

La situación de los posesos
Mat 8:28 “Cuando llegó a la otra orilla, a la tierra de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, feroces en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino.”

La habitación de los endemoniados eran los sepulcros, el lugar de los muertos no con la gente normal. La razón es que el enemigo buscaba destruir sus vidas, aislarlos de sus familias y llevarlos a la muerte. Se nos dice que eran feroces tal como si fueran fieras salvajes, muy agresivos con todos los que pasaran por ahí. Esta es la actitud maléfica de los demonios, no solo busca dañar al individuo sino quiere dañar y atemorizar a cualquiera que les quiera ayudar. Otro evangelista dice que tenían una fuerza tal que habían roto las cadenas con las que se les había intentado inmovilizar. Esto nos dice que el poder de los demonios es grande en comparación a los del hombre.

Es muy grande el dolor que los demonios causan en la vida de un endemoniado y los lleva a hacer cosas de las que muchas veces no son conscientes para su propio mal. Ellos viven produciendo enojo, tristeza, ánimos suicidas y miedo.

La reacción de los demonios ante Jesús

Mat 8:29 “Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?”

Ante la llegada de Jesús los demonios actuaron muy distinto. Primero reconocieron a Jesús como el Hijo de Dios. El conocimiento de los demonios acerca de Jesús se debe a que antes ellos fueron ángeles del Señor y reconocen su autoridad. También notamos que ellos saben el destino de tormento que los espera al fin del tiempo, fue debido a esto que preguntaron si acaso habría venido para atormentarles antes de la hora.

En otras palabras, ellos suponían que tenían el derecho y la libertad para seguir funcionando de la forma que siempre lo habían hecho. No podían entender el motivo de la llegada del Señor.

Los demonios salen de los hombres.

Mat 8:30-32 “Estaba paciendo lejos de ellos un hato de muchos cerdos. Y los demonios le rogaron diciendo: Si nos echas fuera, permítenos ir a aquel hato de cerdos. Él les dijo: Id. Y ellos salieron, y se fueron a aquel hato de cerdos; y he aquí, todo el hato de cerdos se precipitó en el mar por un despeñadero, y perecieron en las aguas.”

Esto que sigue pareciera un evento extraño en el relato, ¿por qué Jesús no solo los echó fuera y ya? ¿por qué los demonios pidieron ir a los cerdos? Los demonios “rogaron” a Jesús poder ir a los cerdos si los echaba. Aquí no vemos una lucha campal, no hay enfrentamiento, es una rendición total, una sujeción plena. Nunca antes se había visto tan claro la superioridad y autoridad de Jesús sino ante estos seres malignos y poderosos que estaban en estos pobres hombres.

Ellos pidieron permiso ir al hato de cerdos que pacían en la zona y Jesús se los concedió. Implica que no es la voluntad de Dios que los demonios habiten en los hombres, pero ¿los demonios hacen cosas sin pedir permiso a Dios? Sin duda, si no, no podrían ser seres rebeldes, pero ciertamente gozan de libertad temporal pero siempre limitada. Lo extraordinario de este tiempo es que la autoridad de Cristo ha llegado y ellos se tienen que sujetar a su nombre.

¿Por qué los demonios quisieron ir a los cerdos para luego suicidarse en el despeñadero? Nos suena extraño. Pero los demonios aman estar en un cuerpo y más si es sucio. Los cerdos eran considerados animales inmundos para los judíos. Al mismo tiempo que aman estar en un lugar no contienen su deseo de poder destruir. Jesús sabía el efecto que tendría sobre estos animales, pero lo permitió. La soberanía divina se muestra también en que mientras los cerdos fueron de inmediato ahogados en el mar, no lograron destruir completamente la vida de estos hombres.

Esta decisión fue parte de un juicio simbólico del Señor hacia todo aquello que contamina y destruye al hombre. Esto responde por qué Dios permite que ciertas personas lleguen al grado de la posesión: puede ser como parte de un juicio hacia quienes han desobedecido una y otra vez su voluntad, o puede deberse a un proceso de santificación mediante el cual Dios logre hacer mejor a una persona al final. En todo caso, no debemos juzgar sino siempre permitir que Cristo obre para la liberación.

La reacción del pueblo

Mat 8:33,34 “Y los que los apacentaban huyeron, y viniendo a la ciudad, contaron todas las cosas, y lo que había pasado con los endemoniados. Y toda la ciudad salió al encuentro de Jesús; y cuando le vieron, le rogaron que se fuera de sus contornos.”

Parece asombroso que la gente en vez de agradecer a Jesús por liberar a los hombres estaba más molesta por sus animales muertos, de los cuales en cierto sentido ellos fueron liberados. Su avaricia, superstición y temor a lo desconocido los hizo echar a Jesús. Preferían vivir con los demonios y los cerdos en el mundo que conocían que vivir una vida libre con Jesús, no estaban listos para tanto, ¿querría Jesús hacer cambios más drásticos en su estilo de vida? Ni pensarlo- habrán dicho.

También es típico que haya quienes ante cualquier cosa mala se molestan con Dios antes que con aquel que vive para robar, matar o destruir, el diablo. Acerquémonos al que busca hacernos bien.