En una ocasión los discípulos de Juan preguntaron a Jesús por qué sus discípulos no ayunaban (Mt. 9:14). Esto dio oportunidad a Jesús para enseñar que las prácticas del Antiguo Testamento debían ser reenfocadas debido a su venida. Él contestó:
“¿Acaso pueden los que están de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.” (Mt. 9:15).

Con esto Jesús se estaba colocando así mismo como la piedra de toque, como la referencia a través de lo cual todo debía moverse. La venida de Jesús era el evento escatológico señalado por la ley y los profetas, el cumplimiento de las esperanzas de Israel, por tanto, una vez que este viniera las cosas no podían seguir iguales. El ayuno que era una práctica de humillación ante Dios no debía llevarse a cabo en tanto Jesús estuviera con ellos porque el Rey era la manifestación encarnada de la bendición y de la gloria divina, quien traía la salvación, la vida eterna, el reino y el perdón.

Esto implica que los fariseos y los discípulos de Juan no podían discernir el momento y seguían actuando como si nada pasara. Clamaban por ayuda y salvación cuando la tenían en frente. Jesús es la clave interpretativa de la ley y los profetas.

La cuestión que Jesús señaló fue lo inadecuado de poner algo del viejo orden junto a las cosas de la nueva economía divina traída por Cristo. El maestro hizo dos comparaciones para mostrar que lo nuevo no puede ponerse como remiendo de lo viejo:

  1. Un remiendo nuevo no se puede poner en vestido viejo, porque tira del vestido y hace peor la rotura (Mt. 9:16)
  2. Tampoco se echa el vino nuevo en odres nuevos (envases de piel) porque el vino se derrama y los odres se pierden (Mt. 9:17a)

El vino nuevo y el remiendo de tela nueva representan las prácticas que Jesús modeló y enseñó como el no ayunar mientras él estaba con ellos. El vestido viejo y los odres viejos se referían a las tradiciones y normas que venían practicando. Jesús mostró que para conservar el vino lo echan en odres nuevos pues de este modo se conserva el vino y el odre nuevo (Mt. 9:17b). La enseñanza básica es que los rituales y tradiciones llevados a cabo por los fariseos no pueden formar parte del nuevo pacto, sino que este nuevo pacto generaría sus propias formas de buscar a Dios. La nueva manera de acercarse a Dios a través de Jesús cambiaría o modificaría las antiguas formas de la religión judía

La cuestión del ayuno solo fue una cosa de entre muchas otras que llamó la atención en su momento. Los fariseos preguntarían por qué los discípulos no se lavaban las manos, por qué tomaban espigas de trigo en el día de reposo, por qué comía el Señor con los pecadores, por qué sanaba en el día de reposo, luego vendría la pregunta de por qué no circuncidaban a los gentiles, por qué ya no ofrecían más sacrificios, etc. “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.” (Jn. 1:17).

Pablo diría a la iglesia gentil de Colosas:

Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo. (Col. 2:16,17)

El escritor de Hebreos señala que las primeras cosas fueron dispuestas hasta el tiempo de reformar las cosas (Heb. 9:10) y luego señala que “Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer” (Heb. 8:13).