Después de que Jesús sanó a unos ciegos, como si fuera poca cosa, le traen a un hombre que está mudo y endemoniado, doble dificultad. Mateo no nos dice la fe de quienes lo trajeron pero es obvio que al igual que aquellos que trajeron al ciego  y al cojo ellos también creían que Dios podía hacer algo pese a la imposibilidad humana.

Notemos el estado del individuo que es traído: primero, no habla; segundo, su comportamiento demuestra que una personalidad demoniaca domina su cuerpo y no hay posibilidad de comunicarse con esta persona.

Jesús discernió el asunto al verle y supo justo lo que tenía que hacer, reprender al demonio para que saliera de él. No se nos dice cuándo, ni cómo había entrado el demonio, ni de qué maneras influía en el cuerpo de esta pobre persona. Lo que vemos es que la autoridad de Jesús obligó a que este espíritu obedeciera y saliera del cuerpo. Pero, no todo quedó ahí, asombrosamente el mudo habló en el momento que el espíritu malo salió. Así nos preguntamos ¿qué relación había entre el espíritu y la mudez de este hombre? Lucas dice en Lc. 11:14 que este espíritu había dejado mudo a una persona, presumiblemente se trata de la misma que Mateo relata (también lea Mt. 12:22).

Lo anterior nos hace llegar a la conclusión de que hay ciertas enfermedades producidas por la influencia maligna de demonios, los cuales podemos denominar como espíritus de enfermedad. Podemos identificar este tipo de demonios después que se han descartado causas físicas o sicológicas de la enfermedad en la persona y manifiesta reacciones típicas de un endemoniado, o alguienque está bajo esa influencia.

La gente estaba realmente maravillada al ver el doble milagro, pues núnca habían visto algo semejante en Israel (Mt. 9:33). En efecto, hasta ese día todo lo que podían hacer las personas ante un caso de posesión era implorar por misericordia a Dios esperando que el espíritu no destruyese la vida del individuo. La gente no había visto un poder como este. No era magia sino la autoridad del Hijo de Dios. Los fariseos en su razonamiento sustentado en la incredulidad y desconocimiento alcanzaron a decir que si esto sucedía era por el mismo príncipe de los demonios, Satanás. Ellos creían que solo el poder del mismo enemigo podía hacer algo así.

Mensaje evangelístico: Los demonios son reales y buscan afectar y destruir la vida del hombre,ellos producen un sufrimiento real en la vida de miles de personas. Pero Jesús el Hijo de Dios muestra misericordia a los oprimidos por el maligno y sus familiares, pero no solo eso sino su  poder para quitar la enorme influencia que el maligno tiene sobre las almas y cuerpos de ciertas personas. Hay un poder superior a la enfermedad y al diablo y ese es el de Dios. Es una buena nueva saber que el nombre de Jesús tiene poder para liberar y para sanar hoy en día. 

No es suficiente ver para creer, siempre hay quienes aunque ven no creen y esto puede deberse a sus creencias que los predisponen ya su orgullo personal.