¿Por qué Jesús escogió a doce y no diez o quince?

La razón primordial es que Jesús estableciendo el nuevo pueblo de Dios. La nación de Israel había tenido doce tribus encabezados por doce descendientes de Jacob, pero por causa del pecado algunas tribus se perdieron o fueron diluidas por la mezcla con naciones extranjeras luego del cautiverio del reino del Norte (Israel con capital en Samaria en el 722 a.C.). Jesucristo volvería a reunificar a la nación dividida de Israel pero esta vez incluyendo a gente de toda nación, tribu y lengua.

Vemos que cuando Judas se quitó la vida los apóstoles restantes eligieron a alguien que lo sustituyera para que fuera testigo de la resurrección y fuera parte del ministerio y apostolado (Hch. 1). Nadie más sustituyó a los apóstoles cuando murieron, sino que tienen un lugar especial en el reino de Dios.

¿Cómo escogió Jesús a sus doce discípulos?

Subió al monte a orar toda la noche y bajando llamó a los que quizo (Mr. 3:13, Lc. 6:12). Si bien Jesús ya conocía a algunos de ellos como a Pedro, Andrés, Natanael, Juan y Jacobo (Jn. 1), había llamado a Mateo (Mt. 9:9) y había llamado a cuatro de ellos cuando estaban echando la red en el mar (Mt. 4:18,19). Llegado el momento Jesús dedicó un tiempo especial para hablar con su Padre y dio a conocer su voluntad al descender, esto recuerda que “el que descendió, es el mismo que también subió… y el mismo constituyó a unos apóstoles…” (Ef. 4:10,11).

Jesús dijo que ellos no lo escogieron a él, sino que él los había escogido a ellos. Por tanto, ellos no ganaron un lugar, sino que fue la gracia de Dios para con ellos la que se derramó en sus vidas. Ellos eran barro en las manos del maestro, eran imperfectos y aún pecadores, débiles, a veces incrédulos y titubeantes, sin grandes logros o capacidades. No era lo que Dios vio en ellos cuando los halló sino en como los vio al final. Por ejemplo, a Simón lo llamó Pedro, es decir, piedra, manifestando de esta manera lo que él haría con este hombre que falló en muchas ocasiones pero que llegaría a ser un gran líder de la iglesia.

¿Para qué escogió Jesús a doce apóstoles?

Jesús escogió a doce discípulos de entre la multitud que le seguía para que estuviesen con él y enviarlos a predicar (Mr. 3:14). A diferencia de los miles que podían seguirle con mayor o menor regularidad, cercanía y compromiso estos tendrían el privilegio de estar cerca de Cristo para observarle, conocerle, escucharle y ser sus testigos especiales. Ellos serían los comisionados y autorizados para anunciar en el nombre de Jesús el mensaje del reino al pueblo de Israel en primer lugar y luego al mundo.

En Juan 15:16 Jesús dice que escogió a los doce para que fueran y dieran mucho fruto, y fuese permanente, y para que todo lo que pidiesen al Padre él se los diese. Los doce apóstoles al vivir en unidad con Cristo darían mucho fruto que glorificarían a Dios en el mundo y así haría crecer su iglesia por medio de su testimonio.

Los doce apóstoles pusieron el fundamento sobre el que se edificaría la iglesia por sus enseñanzas autoritativas como por dejarnos el Nuevo Testamento (Ef. 2:20).

¿Qué autoridad les dio Jesús a los doce?

Según nos dice Mateo 10:1, Cristo les dio autoridad para expulsar a los espíritus impuros y para curar toda clase de enfermedades y dolencias.  Jesús envió a sus discípulos con poder para ejercer las señales de las llegadas del reino, principalmente contra el ataque directo del maligno y contra la maldición de las enfermedades físicas.

Jesús nombró a estos doce discípulos como apóstoles (Lc. 6:13). El término apóstol puede significar enviado, comisionado o embajador que tiene la misma autoridad del que lo envía, en verdad estos serían sus representantes especiales a donde ellos fueran. Por tanto, debemos reconocer la grandeza del plan estratégico de Cristo en cuanto a su manera para alcanzar al mundo.