Dios ha prometido tiempos de refrigerio para la humanidad. La palabra refrigerio se refiere a alivio o descanso de la dura carga a la que ha sido sujeta la tierra a causa de la maldición del pecado. Pedro predicando a la gente de Jerusalén les dijo:

Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,  y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; (Hechos 3:19)

Pablo enseña que la creación está sujeta a vanidad y bajo esclavitud de corrupción y aguarda la esperanza de liberación (Ro. 8:19-23). El sabio Salomón diría que el hombre no tiene provecho del trabajo con que se afana bajo el sol (Ec. 1:3), que la vida es penosa porque nada se saca de ella y en el mundo se sufren muchas injusticias. ¿Llegará el día en que el hombre pueda descansar? La verdad es que el hombre pecador no lo merece. Adán rechazó el paraíso al comer del fruto prohibido escogiendo la desgracia de un mundo caído, pero hay una esperanza de que estas penalidades sean quitadas de su cerviz.

Para que Dios pueda traer los tiempos de refrigerio envió a Cristo para morir por los pecados del hombre a fin de que mediante el arrepentimiento Dios conceda el derecho a estas personas para comer de nuevo del árbol de la vida, e ir a morar a los cielos nuevos y a la tierra nueva donde mora la justicia.

Pedro continuó diciendo:

a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo. (Hechos 3:20-21)

Si se nos habla de la restauración de todas las cosas es porque vivimos en un mundo caído donde hay muerte, caos y destrucción. Cuando los discípulos preguntaron a Cristo si restauraría el reino en ese tiempo Jesús les respondió que recibirían el Espíritu y serían sus testigos en el mundo entero hasta el día de su venida (Hch. 1:6-11). Por tanto, hay un periodo intermedio entre el tiempo de la restauración del reino mesiánico en el cual se le brinda a las personas la oportunidad de entrar en él.

Pedro indica que la restauración de todas las cosas fue anunciada por los antiguos profetas de Israel, esto es: Isaías, Ezequiel, Joel, etc. Por ejemplo, Isaías 11 nos habla de un tiempo donde los animales no harán mal e Israel será puesta por cabeza de los pueblos, el capítulo 35 nos menciona que habrá un tiempo de bendición en la tierra y de sanidad para los enfermos. Dios dijo que enviaría abundancia, lluvia, paz, prosperidad, justicia y bendiciones sin precedente bajo el reinado del Mesías.

De este modo se explica que aunque ya haya llegado el reino en lo espiritual aún no se manifiesta en lo físico de forma universal. La cuestión es que el mundo vive bajo sufrimiento y dolor que Dios ha prometido quitar pero que solo serán receptores quienes le dan la espalda al pecado y aceptan a Jesús como Señor y Salvador del mundo.