Los cristianos de occidente raramente pensamos en una posible persecusión. Realmente nos asusta el solo suponer que haya un momento que esto pase y de hecho creemos que esto será como castigo para los que se queden a la gran tribulación. La realidad es que en el mundo, mientras nosotros llevamos nuestra vida en relativa tranquilidad, hay cientos y miles de creyentes que viven bajo persecusión. No todos los países tienen libertad de culto y de religión, y existen causas políticas o religiosas por las que se persigue a los cristianos en este tiempo.

La misión de los doce apóstoles contiene una advertencia respecto al peligro físico de la persecusión pues serían como ovejas en medio de lobos (Mt. 10:16). La imagen revela la indefensión ante los ataques de sus adversarios al punto que podrían ser devorados y muertos por aquellos a quienes tendrían que entregar el mensaje. ¿Qué debían hacer en caso de persecusión? ¿cómo debían reaccionar? ¿quedarse o huir?

Ser prudentes y sencillos

Jesús dijo: “… sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.” (Mt. 10:16)

La prudencia es una de las cualidades fundamentales del hombre sabio. El proverbista dice que “el avisado ve el mal y se esconde; mas los simples pasan y reciben el daño” (Pr. 22:3). También la prudencia es recomendada en la forma de hablar: “el que refrena sus labios es prudente” (Pr. 10:19). También se nos dice que “el que no hace caso de la injuria es prudente” (Pr. 12:16). El que predica debe saber cómo hablar y de qué maneras hacerlo y no proceder neciamente. Hay lugares donde no podemos usar métodos directos o confrontativos de evangelismo, donde debemos proceder con prudencia.

Ser sencillo como la paloma es ser gente afable, mansa y respetuosa de los demás. La sencillez es lo contrario de lo complicado, difícil y complejo; en términos personales se refiere a gente llevadera que todo mundo puede tratar. La humildad siempre abre puertas pero pretender predicar desde lo alto producirá rechazo. Son más efectivas las acciones sencillas de la vida cotidiana dentro de los contextos hostiles a la fe. Debemos mostrar que somos humanos como los demás y somos suaves como las palomas.

Tener cuidado
“Y guardaos de los hombres, porque os entregarán a los concilios, y en sus sinagogas os azotarán; y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa de mí, para testimonio a ellos y a los gentiles.” (Mt. 10:17,18)

Notemos que Jesús no nos manda ser temerarios cuando estemos en estas circunstancias sino a tener cuidado. Las acciones que sus enemigos podían tener contra los discípulos eran entregarlos a los concilios que eran la autoridad máxima en Israel, también ser azotados en las sinagogas, los lugares de culto donde estaba la gente más religiosa y celosa de la ley. Esto implica que aunque tengamos cuidado puede ser que Dios permita que algunos de sus siervos tengan que comparecer ante las autoridades para la gloria de Dios.

El Señor dice que incluso tendremos que comparecer ante gobernadores y reyes lo cual nos habla de las autoridades más altas del gobierno romano pero esto sería con el fin de testificarles a ellos y a los gentiles de las naciones circundantes.

La mejor forma de tener cuidado es tener vidas intachables y un buen testimonio para Dios y para la gente que nos rodea, llena de buenos frutos por los cuales nadie tenga nada malo que decir contra nosotros.

No preocuparnos por cómo hemos de testificar

“Mas cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar. Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.” (Mt. 10:19,20)

Es interesante que la promesa de las palabras del Espíritu estén totalmente aseguradas para el testimonio por causa del evangelio, porque Dios está muy interesado en que su verdad sobresalga en medio del mal que representa la persecusión. En los juicios habrá falsos testimonios y gente que nos contradiga pero no hemos de temer ni angustiarnos por cómo defendernos, pues tenemos un abogado espiritual en nosotros que saldrá en nuestra defensa que es el Espíritu de Dios que hablará verdad y testificará de Cristo.

Perseverar hasta el fin

“El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir. Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.” (Mt. 10:21, 22)

Jesús nos dice que habrá tal oposición que incluso se manifestará en la propia familia quien en rechazo a nuestra decisión de seguir al Señor nos desconocerá al punto que habrá de entregarnos a las autoridades para ser muertos. Los vecinos y amigos se opondrán a nuestra fe y nos tendrán odio por causa del nombre de Jesucristo.

En medio de semejante oposición Jesús nos dice que quien persevere hasta el fin, quien resista todos estos rechazos será salvo. Esta promesa de Cristo es repetida en el contexto de la gran tribulación que vendría en Mateo 24.13 e implica que debemos tomar la decisión de no renegar de nuestra fe, pase lo que pase, incluso si morimos, porque está de por medio nuestra propia salvación.

Huir
“Cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra; porque de cierto os digo, que no acabaréis de recorrer todas las ciudades de Israel, antes que venga el Hijo del Hombre.” (Mt. 10:23)

Para algunos esto representaría cobardía pero Jesús mandó que los creyentes huyeran de una ciudad a otra de manera digna. Sobre la referencia a su segunda venida nos indica que en los momentos de persecusión sentimos más cerca su venida y nos motiva a perseverar por si aparece nos encuentre firmes, sin negarle pero manteniendo nuestra convicción. También implica que si una nación como Israel llega a tener tanta persecusión en cada ciudad esto nos señala ya el regreso del Señor.

Ser como el maestro

“El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor. Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al padre de familia llamaron Beelzebú, ¿cuánto más a los de su casa?” (Mt. 10:24, 25)

Otro aspecto importante que nos enseña la fe es que en medio de persecusiones no debemos pensar que se trata de alguna especie de castigo, sino que es la oportunidad de seguir a Jesús en la contradicción y oprobio que enfrentó por sus adversarios. Nosotros no debemos creernos más que Cristo quien siendo el Hijo de Dios fue maltratado y se le acusó falsamente de ser el prínipe de lo demonios, que nos baste ser como él quien soportó tal rechazo.

Jesús dice que si somos discípulos verdaderos debemos estar dispuestos a sufrir vituperios como los que él mismo sufrió. Si a Jesús, que solo hizo bienes y sanó a los enfermos, le crucificaron y lo humillaron no debemos pensar que a nosotros no nos podría pasar o que tenemos algún tipo de honor que nos hace indignos de esto.