Existe una crisis mundial en los gobiernos en lo que respecta al sostenimiento a las personas de la tercera edad y la generación de recursos para pensiones o jubilaciones. En China, por ejemplo, en busca de una solución el gobierno puso por ley que los hijos ayuden a sus padres y no los abandonasen.

En la ley de Moisés el Señor manifestó su preocupación por las personas más vulnerables de la sociedad incluyendo a las viudas, por ello ordenó que se respetara su derecho y que se les permitiera tomar de lo que dejaran durante las cosechas (Dt. 24:17-21). Tan grande era la defensa hacia ellas que Dios dijo que si ellos clamaban a él ante una injusticia ardería en furor y los destruiría a espada (Ex. 22:22-24). Esta demanda continuó en el tiempo de los profetas (Is. 1:17). El salmista dijo “Padre de huérfanos y defensor de viudas es Dios en su santa morada” (Sal. 68:5)

¿De quién es la responsabilidad de apoyar a las personas de la tercera edad y las viudas? Según lo que hemos leído el gobierno debía ser protector de los derechos y la sociedad en general tenía que contribuir al sustento, sin embargo, el Nuevo Testamento Pablo toca el deber de la iglesia y la familia.

I. El deber de la iglesia de ayudar a las viudas verdaderas

1. La iglesia es una familia, por tanto, debemos tratar a las ancianas como a madres (1 Timoteo 5:1,2). La familia es la institución que Dios dispuso para el cuidado mutuo entre sus miembros.

2. La iglesia debe honrar a las viudas verdaderas (1 Ti. 5:3). Las viudas eran las que no tenían ayuda de nadie en verdad. Pablo hace esta aclaración porque podría haber viudas con un sustento asegurado por familiares directos u otros tipos de apoyo.

3. Desde los orígines de la iglesia en Jerusalén los apóstoles mostraron que era deber de los creyentes ayudar a los necesitados y por eso daban una manutención diaria para las viudas como lo enseña Hechos 6:1.

II. El deber de los hijos y nietos

Pablo dice que si una viuda tiene hijos o nietos estos deben sostener a las viudas (1 Ti. 5:4). Ejemplo de esto lo tenemos en José quien después de muchos años de no ver a su padre preguntó cómo se encontraba (Gn. 45:3) y lo trajo a vivir a Egipto. Jesús por su parte en el momento de su muerte encargó a Juan su discípulo amado que la cuidara, función que él había llevado a cabo desde la muerte de su padre (Jn. 19:26,27).

Los hijos o nietos deben cuidar a sus viudas por las siguientes razones:

  1. Es muestra de piedad (1 Ti. 5:4) que debe aprender a tenerse desde la casa
  2. Es un acto de recompensa para los padres (1 Ti. 5:4) por todo lo bueno que ellos han hecho por nosotros
  3. Agrada a Dios (1 Ti. 5:4)
  4. Nos hace irreprensibles ante los paganos, nos ayudará a dar un testimonio más efectivo ante el mundo (1 Ti. 5:7)
  5. Si no lo hacemos somos peores que los incrédulos (1 Ti. 5:7, 8). Los incrédulos tienen una misericordia natural pero si nosotros tenemos la ayuda de Dios y de la Palabra, no hacerlo es la negación total de la fe y el amor.
  6. Para no agravar a la iglesia (v. 16) porque los recursos de ella, son limitados.
  7. Ilustración:

III. Requisitos para ayudar a las viudas que sirven en la iglesia

La iglesia primitiva contaba con un ministerio de viudas que servían en la iglesia con ayunos y oración las cuales hacían el voto de no casarse para dedicarse a servir a Dios. Algo que podemos observar es que la iglesia empleaba a tales mujeres y se comprometía a sostenerlas. Por ello Pablo dispuso los siguientes requisitos:

  1. Debían ser mujeres solas que buscaran a Dios (1 Ti5:5)
  2. Debían ser mayores de 60 años y solo casadas una vez (1 Ti. 5:9)
  3. Debía tener testimonio de buenas obras dentro de la iglesia y la familia (1 Ti. 5:10)
  4. No admitir mujeres más jóvenes porque incumplían su compromiso (voto de servicio) y se casan, andaban de chismosas y ociosas. Por ello mandó que estas viudas jóvenes se casaran y criaran a sus hijos (1 Ti. 5:11-15).

Un principio que podemos aprender es el de dar apoyos a quienes lo necesitan y a quienes lo merecen. No deberíamos apoyar a gente ociosa y que en vez de ayudar causa más problemas. En este sentido el sustento a estas viudas que sirven o sirvieron son una recompensa en gratitud por su labor. La viudez o la pobreza no debe ser causa de estigma porque ellos pueden ser de mucha utilidad y bendición.

IV. Debemos hacer previsión para el futuro

  1. La Biblia nos recomienda ahorrar para el tiempo donde no podamos trabajar como la hormiga lo hace para el invierno y como José previó para el tiempo de las vacas flacas (Pr. 6:8, Gn. 41:36)
  2. Muchas viudas quedan desamparadas porque no hay ahorros jubilación o pensión. Otras por razones ajenas a su responsabilidad.
  3. Los ancianos deberían llegar a un estado de jubilación. El término jubilación viene de júbilo o jubileo (Lv. 25). La ancianidad debería ser un tiempo de descanso y alegría no de tristeza y angustia

Conclusión: Es necesario e importante tomar en cuenta estas directivas divinas porque así seremos de larga vida si cuidamos a nuestros padres y abuelos (Ex. 20:12). Debemos recordar que un día seremos ancianos también y por tanto debemos ser responsables para con nuestros padres y ahorrar para el retiro.