Desde una celda en el palacio de Herodes, Juan el bautista había enviado a dos discípulos suyos a preguntar si Jesús era el enviado y Cristo les había confirmado que él era mediante sus sanidades y milagros. Ante la idea de que Juan podría tratarse de un hombre frustrado, fracasado e incluso un falso profeta Jesús lo reivindica y lo enaltece. Mientras ellos se iban Jesús preguntó a la gente:

  • “… ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?”(Mt. 11:7): Juan no era una caña sacudida, no era volatil, era un hombre de convicciones firmes y valiente.
  • “… ¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que llevan vestiduras delicadas, en las casas de los reyes están.” (Mt. 11:8). Ellos vieron a un hombre vestido con vestiduras ásperas de piel de camello, un hombre no interesado en lo material que llamaba a la gente a la contrición y al lamento por sus pecados aún con estas vestimentas.
  • “Pero ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta.” (Mt. 11:9): El pueblo sabía que un profeta era una persona autorizada por Dios para traer una palabra al pueblo y Juan lo era. Pero ¿por qué Jesús decía que Juan era más que un profeta?

Porque fue anunciado como el profeta precursor del Mesías
Jesús dice que Juan y su ministerio había sido profetizado 700 años antes por el gran profeta Isaías “Porque éste es de quien está escrito: he aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará tu camino delante de ti.” (Mt. 11:10). No había sido visto así por las autoridades religiosas y políticas de su tiempo, sino que fue desacreditado y encarcelado. No había un reconocimiento de este tipo porque esto hubiera querido decir que aceptaran que Jesús era el Señor que vendría a Israel a reinar. Juan sería según la profecía el mensajero que anunciaría la llegada del Salvador. Mientras que otros profetas anunciaron a Cristo, éste lo vería y tendría el honor de presentarlo.

Porque antecede la llegada del reino o nuevo pacto

¿Qué quiso decir Jesús con la aseveración: “Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él” (Mt. 11.11)? ¿Era mayor que Abraham o que Moisés o David? ¿en qué sentido? ¿en qué sentido tú y yo en el reino somos mayores que Juan?

La clave está en la llegada del reino de los cielos. Recordemos que Juan dijo al comienzo de su ministerio “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” (Mt. 3:2), él mismo presentaría al rey “Y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.” (Jn. 1:34). En este sentido Juan era mayor que las personas del Antiguo Testamento, porque aquellos lo vieron de lejos pero Juan fue el precursor directo, tuvo ese gran privilegio aunque en ese momento estuviera en el ocaso de su ministerio.

El más pequeño en el reino se refiere a cualquier humilde creyente. Nosotros somos mayores que Juan en el sentido de que ya podemos experimentar todos los beneficios y realidades del reino.

El reino de los cielos sufre violencia: Jesús continúa diciendo que pese a que la llegada de este reino colocada a quienes entran en él en otro estatus espiritual “Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.” (Mt. 11:12). El reino de los cielos sufre la violencia de quienes se oponen a él como los escribas, o fariseos o los reinos de este mundo.

Pero ¿qué significa que los violentos arrebatan el reino? algunos piensan que se refiere a las personas de fe que a pesar de la oposición entran al reino fuertemente agarrados, otros sugieren que se refiere a quienes se oponen para tratar de que el reino de Cristo no llegue al mundo y pelean contra sus portadores. Así tenemos dos traducciones distintas según la versión bíblica “… los que se esfuerzan logran aferrarse a él” (NVI), “… y los que usan la fuerza pretenden acabar con él” (DHH). Ambas interpretaciones son ciertas. En apoyo de la primera tenemos un pasaje paralelo, “La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él.” (Lc. 16:16)

Resumiendo, “porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan.” (Mt. 11:13). En otras palabras, los profetas y la ley de Moisés anunciaron aquello que se cumple en los tiempos de Juan y eso lo hace grande pese a las dificultades que han venido a la llegada del reino.

Porque él es el Elías anunciado

De nuevo Jesús se refiere a Juan como un personaje anunciado desde el Antiguo Pacto, en esta vez por el profeta Malaquías en 4:5, donde se dice que vendría Elías antes del día del Señor. Cristo dijo: “Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir. El que tiene oídos para oír, oiga. ” (Mt. 11:14,15). ¿Cómo es que tantos, incluyendo a los líderes de Israel rechazaron a Juan y no lo identificaron como el profeta Elías que vendría?

La generación que rechazó a Juan

Jesús cuenta una parábola acerca de cómo la generación de su tiempo se opuso a Juan y al ministerio del Salvador.

Mas ¿a qué compararé esta generación? Es semejante a los muchachos que se sientan en las plazas, y dan voces a sus compañeros,
diciendo: Os tocamos flauta, y no bailasteis; os endechamos, y no lamentasteis.
Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: Demonio tiene.
Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Pero la sabiduría es justificada por sus hijos.

(Mt. 11:16-19)

¿Por qué rechazaban a Juan? ¿porque vestía piel de animales y comía hierbas silvestres? ¿porque no era refinado y no se juntaba con ellos? y ¿por qué entonces no aceptaron a Jesús si éste hacía lo contrario? Para muchos Juan cuando ayunaba no era más que un endemoniado y Cristo un comilón y bebedor de vino.

Pero la sabiduría se justifica por sus hijos o por sus resultados. En realidad la sabiduría divina no requiere de la justificación humana sino que es probada por quienes la aceptan, quienes creen en la palabra de Cristo. No parecía muy sabio para muchos enviar al precursor del Mesías de esa forma, hubiera sido preferible que él viniera con gloria y poder humano, pero ¿cómo sería probada la verdad genuina si no hubiera sido de la forma en que Dios la decidió? Dios es más sabio que los hombres…