No hay un texto bíblico específico que hable acerca del surgimiento de Satanás y los demonios, pero sí podemos deducirlo bíblica y teológicamente de varios pasajes de las Escrituras

La creación de los ángeles

Recordemos que Dios no creó demonios sino ángeles por cuanto es imposible que Dios hiciera algo malo. Cuando la Biblia nos habla sobre la creación en Génesis 1 y 2 no menciona algo respecto a la creación de los seres angélicos pero es posible deducirlo en Gén. 1:1 “en el principio creó Dios los cielos…”. Para los judíos habían tres cielos (2 Co. 12:2): el atmosférico, el estelar donde estan planetas y estrellas, y el cielo divino. Es posible que Dios creara a los seres celestiales (ángeles) en un momento anterior al de los seis días.

Pablo nos dice que todas las cosas, las de la tierra y los cielos, visibles e invisibles, fueron creados en Cristo por él y para él, dispuestos en grados de autoridad como son los tronos, dominios, principados y autoridades (Col. 1:16). De aquí podemos deducir que Dios creó a Lucifer y a los ángeles que luego cayeron con niveles de autoridad y poder para su gloria y honra.

En Génesis 3 se menciona por primera vez la serpiente astuta que engañó a Eva, serpiente que es identificada en Apocalipsis como Satanás, Diablo y el dragón (Ap. 20:2); al mismo tiempo que vemos la mención de querubines protectores (Gén. 3:24). Esto implica que los ángeles existieron desde mucho antes que el hombre y que esta serpiente ya existía en su estado caído para ese momento. Pero ¿cómo y por qué cayó?

La caída de Satanás y los demonios

Para explicar esto tenemos que tomar dos pasajes del Antiguo Testamento: Isaías 14:3-23 que es una palabra contra el rey de Babilonia y Ezequiel 28:1-19 que es una profecía contra el rey de Tiro. La palabra dada al rey de Babilonia (Is. 14:4) es una reminiscencia del pecado del Lucero, hijo de la mañana (Is. 14:12) a quienes los cananeos tenían como un dios que quiso ponerse más alto que los demás dioses. El pecado de este Lucero fue la soberbia con que dijo “Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.” (Is. 14:13,14). Recordemos que en efecto el profeta Daniel confrontó al úlitmo rey de Babilonia llamado Belsasar quien bebió y comió con los utensilios del templo de Dios adorando a sus dioses falsos y le dijo: “sino que contra el Señor del cielo te has ensoberbecido…” (Dn. 5:23). Isaías predijo “mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo” (Is. 14:15″.

 En Ezequiel tenemos una profecía similar:

Eze 28:2  “Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto se enalteció tu corazón, y dijiste: Yo soy un dios, en el trono de Dios estoy sentado en medio de los mares (siendo tú hombre y no Dios), y has puesto tu corazón como corazón de Dios; “

Se nos dice que el rey de Tiro creyó tener mucha sabiduría y conocimiento, poder económico y comercial como nadie. Obviamente nos está hablando de un personaje histórico pero envuelto en palabras que evocan algo más. Notemos en la endecha de Dios hacia él:

Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura. En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación.  Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. 

Ez. 28:12-14

Si aceptamos este pasaje como una poesía profética acerca del rey de Tiro debemos también pensar que esta descripción no era un invento sino una creencia del querubín protector que cayó de su posición. Aquí se nos enseña la enorme belleza de este ser quien a diferencia de los otros ángeles fue hecho en la perfección y belleza, rodeado de la vestidura más lujosa, festejado de la forma más admirable el día de su creación. También se nos enseña que estuvo en el huerto de Edén que Dios hizo y tenía como fin proteger la santidad de Dios. El Señor describe su caída:

Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector. Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti. 

Ez. 28:15-17

Este Lucero tenía acceso como querubin protector al trono celestial pero su belleza lo corrompió y fue arrojado por tierra. Satanás con su inteligencia convenció a miles de otros ángeles para rebelarse contra Dios bajo aquella vieja mentira que compartió con Eva: “sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” (Gén. 3:5). Por eso Dios condenó a la serpiente a arrastrarse en tierra en humillación total.

En el Nuevo Testamento Jesús dijo a los discípulos que estaban contentos porque los demonios se sujetaban a ellos “Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.” (Lc. 10:18). Esto confirma de alguna forma que la habitación de Satanás fue el cielo y que el cayó como un rayo al ser lanzado por el poder y la autoridad de Cristo, por tanto, los discípulos tenían poder para echarlos de las vidas.

Hay un pasaje en Apocalipsis que algunos han interpretado de muchas maneras según su escatología, algunos dicen que esto ocurrió en la primera venida de Cristo y otros ven un suceso futuro antes de la segunda venida de Jesús. Apocalipsis 12 nos habla de la lucha del dragón (Satanás) contra la mujer (el pueblo de Dios), como lanza la tercera parte de las estrellas a la tierra (demonios) y trató de impedir el nacimiento de Cristo. De ahí Juan observa una batalla en el cielo donde el arcángel Miguel ya no deja entrada para el dragón y sus ángeles en el cielo y los arroja a la tierra donde empiezan a perseguir a la iglesia sabiendo que tienen poco tiempo.

A mi entender esto implica que aunque en el pasado remoto hubo una expulsión y caída de Satanás, retomó la batalla y una posición de autoridad al engañar a Eva y querer destruir a la simiente que le fue prometida y quien sería que destruiría su cabeza de forma definitiva (Gén. 3:15). Por tanto, está predicha una caída posterior que ha comenzado desde la venida de la simiente (Jesús) hasta el triunfo definitivo.

El punto es que hay un origen del mal en el que incurrieron ángeles en su etapa de prueba (los ángeles que ahora están ya no pueden caer) y también de los seres humanos quienes le siguen en su desobediencia. Todo se trata de a quién queremos servir y a quién queremos exaltar. En definitiva esta triste historia nos enseña que quien se enaltece será humillado, pero quien se humilla será enaltecido.