¿Qué es justificación?

La palabra justificación puede tener diferentes acepciones:

  1. Mariana se justificaba al decir que ella siempre había llegado a clases. Aquí significa aludir a un acto bueno ante otra persona, esto tiene que ver con el mérito.
  2. El niño se justificó diciendo que no llegó porque estaba enfermo. Su falla quedó cubierta pues había una razón fuera de su voluntad y fue excusado o disculpado.
  3. El fiscal justificó al ladrón y lo dejó libre. Dicha justificación es la declaración legal que le imputa inocencia y no más deuda ante la ley.

La Biblia se refiere usualmente al tercer sentido cuando habla de justificación y al primero se le conoce como justificación por las obras.

Necesidad de justificación:

A diferencia de otras religiones la fe judeocristiana presenta a Dios como un ser justo y santo que hace responsable al ser humano ante él de sus actos y ha dispuesto un día del juicio por cada quebrantamiento de sus mandamientos. Si justicia significa dar a cada quien su merecido, Dios nos ha dado una regla sencilla: el pecado merece muerte y la justicia vida.

Dios dijo a Adán que si pecaba moriría pero si no lo hacía podría tener derecho al árbol de la vida. En Ez. 18:4-9 nos dice que el alma que pecare esa morirá pero quien fuere justo y practique la justicia y el derecho, guardando los mandamientos divinos este vivirá. Dios había dicho en la ley de Moisés que quien guardare sus mandamientos vivirá por ellas (Lv. 3:12), de hecho Pablo nos dice que Dios dará vida eterna a quienes perseveran en bien hacer pero manifestará su ira y enojo a los desobedientes (Ro. 2:7,8). La Biblia declara que todo pecado es infracción de la ley (1 Jn. 3:4) y toda injusticia es pecado (1 Jn. 5:17) mas la justicia librará de muerte (Pr. 11:4, 6).

¿cómo seremos justificados, es decir, declarados justos ante Dios? Lo ideal sería el poder practicar la justicia para que en el momento del juicio no se nos encontrara culpa ante Dios. Pero Pablo ocupa sus primeros tres capítulos para demostrar que tanto judíos como gentiles son culpables ante Dios (Ro. 3:9). Los gentiles son culpables de que violan la ley de su conciencia (Ro. 2:12-16) y los judíos porque teniendo la ley de Moisés quebrantan sus mandamientos (Ro. 2:17-24). No hay justo, ni aún uno (Ro. 3:10).

La justificación por las obras de justicia no funciona

Otros cometen el error de pensar que la justicia de Dios será como la de una balanza de dos brazos en el que en un brazo se pondrán los pecados y en el otro las buenas obras, y al final se verá cual era mayor. Esto no es así porque una buena obra no compensa una mala, ni el juicio de muerte depende de la cantidad o tamaño de los pecados cometidos. La Escritura declara que las justicias de los impíos son como trapo de inmundicia (Is. 64.6) y se nos enseña que aunque nos lavemos con lejía y jabón no podremos quitar nuestros pecados (Jer. 2:22). Del mismo modo, lo que sale del corazón, que es pecado, es el síntoma de su enfermedad, el hombre hace lo malo porque es pecador. En Gén. 3 Adán y Eva perecieron por comer del fruto prohibido una sola vez y Stg. 2:10 enseña que quien quebranta un punto de la ley quebranta toda la ley.

El apóstol Pablo asegura: “ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.” (Ro. 3:20). Los judíos creían que porque ellos tenían la ley, eran el pueblo elegido y tenían la circuncisión en sus cuerpos no serían condenados, pero esta perspectiva es inadecuada pues la ley tenía el propósito de informar sobre lo que es el pecado y mostrar el camino de lo bueno, no podía regenerar el corazón y hacer justo al hombre.

Cómo funciona la justificación por la fe

La base de la justificación: La justificación por la fe es el medio mediante el cual Dios nos declara justos por los méritos de Cristo. No solo nos perdona de los pecados sino nos imputa la justicia de Jesús. Esto implica que el Señor ganó nuestra justicia mediante su vida y su muerte y nos la da gratuitamente al poner nuestra fe en él (Ro. 3:21-26). Mediante el pecado de Adán se nos heredó muerte pero por la vida justa de Cristo, se nos hereda vida (Ro. 5:18). No hubiera sido suficiente el ganar el perdón de nuestros pecados en la cruz sino que era necesaria su vida justa para impartirnos la gracia de la vida eterna.

Dios es justo y justifica (Ro. 3:26). Si nosotros merecíamos la muerte fue justo ante Dios dar a Jesús como propiciación de nuestros pecados. Esto hace un pago efectivo ante su trono de justicia por nuestras maldades. Si solo nos perdonase sin ejecutar juicio alguno no sería justo.

El medio de la justificación: La fe es el medio a través del cual confiamos en Cristo como el redentor de nuestros pecados y somos justificados. Esto estaba predicho en el Antiguo Testamento desde aquel momento cuando creyó Abraham a Dios y le fue contado por justicia (Ro. 4:3)

La razón de la justificación. Este acto de justificación es por la gracia gratuita de Dios, es decir, su regalo inmerecido. El hombre no podría obtenerlo por méritos por lo cual se lo regaló para que toda la gloria sea de Dios y no del hombre.

El resultado de la justificación: cuando confiamos en Jesús para salvación alcanzamos la paz para con Dios y tenemos parte de la esperanza en la gloria de Dios (Ro. 5:1,2), en otras palabras, somos reconciliados con nuestro creador y llegamos a ser sus hijos (Ro. 8:15,16). Tampoco habrá condenación para nosotros (Ro. 8:1).

Ahora, ¿qué método de justificación utilizaremos para el día del juicio? ¿confiaremos solo en Jesús o procuraremos justificarnos por nuestros propios méritos religiosos o morales?