El día del Señor es el más esperado y anhelado por los profetas y apóstoles porque es el día futuro en que Dios se manifestará para salvar a su pueblo y juzgar a los inicuos. Este evento o acontecimiento es profetizado en el Antiguo Testamento por los profetas Isaías, Ezequiel, Joel, Sofonías y otros. No se trata de un juicio más sino del juicio mundial y definitivo de toda la humanidad.

El profeta Joel nos dice “¡Ay del día! porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso” (Joel 1:15), dicho día sería anticipado por el derramamiento del Espíritu y señales en el cielo (Joel 2:28-32). Isaías 13:6-13 nos habla de un día cercano, terrible, donde Dios derramará su ira para raer a los pecadores estremeciendo los cielos y la tierra, aún conmoviendo los astros. Sobre todo será un día donde el orgullo y la soberbia humana será humillada mientras Dios será exaltado (Is. 2:11). Muchas personas creían que este sería un día donde Dios castigaría solo a los enemigos pero contrario a esto el Señor empezaría por juzgar a su pueblo por los pecados cometidos (Am. 5:18-20)

Jeremías asegura que este será un día de venganza y matanza sobre sus adversarios (Jer. 46:10). Sofonías por su parte pinta un cuadro más devastador al decir que se trata un día de tinieblas y amargo que reducirá a cenizas a la humanidad (Sof. 1:14-18).

En varias referencias el día del Señor parece referirse a la devastación de pueblos específicos como Babilonia (Is. 13), Jerusalén (Sof. 1), Egipto (Ez. 30:2,3), pero las descripciones suelen a hacer referencia a eventos universales. Podemos decir que los juicios temporales que se cumplieron en un momento dado son la prefiguración del día del Señor final.

Cuando Jesús vino al mundo Juan el bautista predicaba que este sería el momento en que aquellos que no habían dado fruto serían arrancados y echados en el fuego. Mal_3:2 profetizaba que el Señor limpiaría su casa y que nadie podría estar en pie ante su venida por ello Juan pensaba que este momento sería manifestado de inmediato. Jesús fue crucificado, no sin antes declarar que Jerusalén y su templo serían destruidos por no entender el tiempo de su visitación. Jesús identificó el día de Jehová con el día de su venida para juzgar a las naciones proveyendo más señales anticipatorias (Mt. 24, 25). En el Nuevo Testamento este día es el día del Señor (Jesúcristo).

Pablo menciona acerca de este día en 1Co_5:5 donde habla de la salvación del espíritu en ese día de una persona que había sido expuesta al juicio de este tiempo por su pecado. En otras palabras, Pablo dice que el cristiano no atravesará el día de la ira pero sí será juzgado en el tiempo actual para su santificación. El apóstol espera que este día el podrá gloriarse de los hermanos por tanto anticipa un día de gozo (2 Co. 1:14).

Algunos estaban enseñando que el día del Señor ya había acontecido secretamente o espiritualmente (2 Ts. 2:2) pero Pablo les recuerda que este día vendrá como ladrón en la noche, será inesperado (1 Ts. 5:2) pero tendrá como marco la manifestación del hombre de pecado, el hijo de perdición.

Una de las enseñanzas esperanzadoras del Nuevo Testamento es que “sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio;” (2 P. 2:9). Los creyentes no sufrirán el daño de la ira que ese día será derramada, tan tremendo que “… los elementos ardiendo serán desecho, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.” (2 P. 3:10), pero nosotros esperamos cielos nuevos y nueva tierra donde mora la justicia. Por tanto, el día del Señor es el amanecer de la esperanza para los creyentes, el momento más anhelado donde comenzará el descanso y la paz lejos del pecado y sus terribles consecuencias.

En Apocalipsis el día del Señor da inicio en la apertura del sexto sello (Ap. 6:12-17) donde habrá señales en el sol, la luna y las estrellas, y en la tierra un terremoto ante el terror de los poderosos de la tierra que intentarán esconderse de la ira del que está sentado en el trono y del cordero. Este día de consuma en la liberación y venganza del Señor sobre la gran Babilonia por haber dado muerte a los santos (Ap. 18) y la venida en su caballo blanco y la muerte de los rebeldes con la espada que sale de la boca del Señor (Ap. 19). En otras palabras el día del Señor no se trata de un día de 24 horas sino de un periodo de tiempo corto que culminará en el establecimiento del reino de Dios.