Si bien la presentación de niños no es una ordenanza que Jesús dejara, como lo son el bautismo o la santa cena, muchas iglesias cristianas la practican siguiendo el ejemplo judío. Mientras que otras iglesias como los católicos, presbiterianos, episcopales, anglicanos y luteranos practican el bautismo de infantes muchas congregaciones llevan a cabo la presentación de niños. ¿Cuál es la base bíblica y su valor espiritual para los niños y los padres que los presentan?

Usualmente se toman dos textos neotestamentarios para apoyar esta ceremonia, la primera tiene que ver con la propia presentación de Jesús en el templo por parte de sus padres en Lucas 2:22 “Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor”. Como judío se tenían que cumplir tres ritos como son la circuncisión al octavo día de nacido (Lc. 2.21), la purificación de María que se llevó a cabo 40 días después de nacido (Lv. 12.1-4) y la presentación de Jesús que era una ceremonia de rescate del primogénito (Ex. 13).

La ceremonia de presentación tenía como contexto histórico la salida del pueblo de Israel de Egipto en la cual Dios ordenó matar un cordero y poner la sangre de los animales en las puertas de las casas para salvarlos de la muerte de los hijos primogénitos, la pascua. Los hijos primogénitos de los egipcios y de sus animales murieron pero los del pueblo de Israel fueron salvados de morir. Dios reclamó que dichos primogénitos israelitas le fueran consagradas para su servicio “Conságrame todo primogénito. Cualquiera que abre matriz entre los hijos de Israel, así de los hombres como de los animales, mío es” (Ex. 13:2). Los hijos de los primogénitos fueron sacerdotes de Dios hasta que se instituyó el sacerdocio levítico (Ex. 28:1,2) y los primogénitos de los animales debían ser ofrecidos en sacrificio para Dios. El hijo primogénito debía ser rescatado, redimido, por el precio de cinco siclos (Nm. 18:16).

Por tanto, aunque la pascua señalaba el rescate de los judíos y su liberación de la muerte el rescate de los primogénitos y su presentación al mes o los cuarenta días era un recordatorio específico de cómo Dios los redimió de la muerte y quedaban a su servicio “(como está escrito en la ley del Señor: Todo varón que abriere la matriz será llamado santo al Señor)” (Lc. 2:23).

El otro texto que sirve de base para la presentación de niños es aquel que nos relatan los evangelios sinópticos: “Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase;…” (Mt. 19:13). Esta acción de los padres no era en sí una orden divina sino una práctica que los padres acostumbraban hacer pidiendo a un rabino que bendijera a sus hijos y no requería una edad específica ni necesariamente el llevar una ofrenda. Como una autoridad espiritual los rabinos podían imponer sus manos sobre los hijos y declarar una bendición de lo alto como lo había hecho Jacob con sus hijos. Jesús no se rehusó a esto sino reprendió a sus discípulos quiénes querían impedir esta acción de los padres y los reprendían, “Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos.” (Mt. 19:14).

¿Hay justificación bíblica y teológica para que llevemos a cabo la presentación de niños hoy en día?

Debido a que no hay una ordenanza bíblica somos libres para no realizarla o para realizarla. Pablo dice que no debemos menospreciar o juzgar a nadie que hace algo con el fin de agradar a Dios basado en el conocimiento que tiene y su conciencia: “El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios.” (Ro. 14:6) Nadie debería juzgarnos por comida, bebida, días de fiesta, luna nueva y días de reposo porque son sombra de lo que habría de venir (Col. 2:16,17). Pablo y Jesús nos muestran que en el nuevo pacto las viejas ceremonias tienen un cumplimiento en Cristo, por ejemplo, la pascua es Cristo (1 Co. 5:7) y la circuncisión es espiritual. ¿Podríamos dar un sentido espiritual a la redención de los primogénitos?

Los que sí realizamos esta ceremonia vemos un valor teológico y espiritual muy importante, a saber:

  • La pascua y el rescate de los primogénitos simboliza la necesidad de nuestros hijos de la redención de Cristo de la cual ellos por la gracia divina participan pues su pecado transmitido a través nuestro los hace merecedores de la muerte.
  • Nuestros hijos son comprados a precio de sangre para ser consagrados a Dios. Los hijos de los creyentes son santificados para su servicio pues Dios desea un pueblo para su gloria.
  • Hay bendiciones especiales de parte de Dios para nuestros hijos si los traemos a Cristo su salvador, lo cual no se lleva a cabo si los padres no los llevamos ante una autoridad espiritual aquí en la tierra.
  • Constituye el primer compromiso de los padres en procurar la salvación de sus hijos al instruirlos en la Palabra, darles disciplina, ejemplo y amor.