Jesús prometió volver a este mundo tal y como vino por primera vez. Han
pasado dos mil años desde que Jesús se fue de este mundo hacia el Padre y su promesa aún permanece firme. Según el punto de vista de los no creyentes el curso de la historia avanzará indefinidamente según la acción del mismo ser humano o los eventos naturales, pero para los cristianos la segunda venida de Jesús señala un evento de implicaciones universales definitivas, el fin del mundo y el inicio de una nueva era.

Jesús hizo la promesa de volver a esta tierra varias veces casi al final de
su vida. Lo dijo en varias de sus parábolas, como en aquella que comparó su
venida con un novio que viene de manera imprevista para casarse con su novia desposada (Mt. 25.1-13) o del jefe que vuelve para recompensar a sus
trabajadores fieles (Mt. 25:14-30). Jesús prometió volver diciendo “Y si
me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.” (Jn. 14:3)

Su promesa es reafirmada por la iglesia primitiva. Pablo enseñaba “que
nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no
precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo… descenderá del cielo… ” (1 Ts. 4:15,16) Pedro por su parte nos alienta esperar
“… por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea
manifestado” (1 P. 1:13). Como vemos su segunda venida también es conocida como su manifestación, revelación, aparición o como su nombre indica presencia (gr. parousía). El escritor de Hebreos escribe que Jesús “… aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.” (Hb. 9:28)

Pero, ¿cómo será la segunda venida de Jesús? La Escritura nos revela que
será visible, personal y gloriosa. Cuando Jesús ascendió al cielo fue ocultado
tras una nube y un ángel afirmó “Este mismo Jesús, que ha sido tomado de
vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.” (Hch. 1:11) Se nos dice que será él mismo, y que vendrá de forma visible en una nube.
Su aparición no será invisible o espiritual como afirman algunos. El libro de
Apocalipsis dice “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y
los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por
él. Sí, amén.” (Ap. 1:7)

En su discurso escatológico Cristo dijo que su venida será de manera súbita
pero precedida por ciertas señales. Después de la gran tribulación aparecerán señales en el cielo en el sol, la luna y las estrellas, y “aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.” (Mt. 24:29,30)

Al respecto del tiempo se nos dice que es imposible predecir el día de su
venida, pues vendrá como ladrón en la noche (Mt. 24:43), de manera imprevista. El día de su venida no es conocido ni aún por los ángeles del cielo (Mt. 24:36), sino solo lo conoce el Padre.

Su promesa resuena en el último libro de Biblia alentando a su pueblo y
advirtiendo a los pecadores y diciéndonos que el tiempo de su venida está
cercano “¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.” (Ap. 22:7) y también “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.” (Ap. 22:12). Para finalizar hay una oración que la iglesia hace por su segunda venida y es “sí, ven”: “El que da testimonio de estas
cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús.” (Ap.
22:20)