Este es el último libro de la Biblia escrito por Juan desde la isla de Patmos. Relata una serie de visiones y revelaciones de cómo el cordero (Cristo) abrirá los sellos para tomar el reino y traer salvación. Fue escrito a una iglesia perseguida por Diocleciano (95 d. C.). Tiene como fin consolar a la iglesia perseguida, motivarlos a perseverar y mostrar a sus siervos lo que ha de acontecer.

Se considera el libro más complicado de la Biblia por las diferentes maneras de interpretación. Los preteristas creen que solo relata acontecimientos del tiempo de Juan. Los futuristas piensan que a partir del capítulo 4 lo relatado corresponde a cosas del futuro. También están los historicistas quienes piensan que lo relatado se refiere a las diferentes etapas por las que ha pasado la iglesia. Por otra parte los idealistas creen que si bien lo escrito por Juan es histórico debe aplicarse para el tiempo de hoy en lo económico, político y religioso; todo representaría al sistema imperante. Debemos considerar que estas formas de interpretar no necesariamente son excluyentes.

El aspecto más complicado es el referente al simbolismo del cual está cargado de principio a fin. No debemos ser literalistas ni pensar que veremos una serie ordenada de eventos porque a veces las visiones se yuxtaponen. También debemos ver el libro como una profecía la cual exhorta, consuela y predice.

Un bosquejo sencillo de esta carta es:

I. Introducción y mensaje a las siete iglesias (1-3)

II. Los siete sellos (4:1- 8:1)

III. Las siete trompetas (8:2- 11-18)

IV. Las señales simbólicas (11:19- 15:1)

V. Las siete copas (15:2- 16:21)

VI. Las visiones del juicio (17:1- 21:1)

VII. La nueva Jerusalén y epílogo ( 21:2-22)

Apocalipsis significa revelación, en este caso es de Jesucristo para dar a conocer lo que sucederá pronto mediante su ángel a Juan (1). Si bien toda la Biblia es revelación este libro devela lo que sucederá pronto y que Dios tiene en su decreto.

Bienaventuranza: para quienes leen, oyen y guardan las palabras de esta profecía, pues el tiempo está cerca (3). De entrada Dios espera que leamos este libro y nos alienta a ello. En la iglesia primitiva debía leerse a todos, uno era el que leía y los otros oían. La Bienaventuranza es porque leer, oír y obedecer los mandatos aquí vertidos traerá fe, esperanza y amor.

Destinatarios: las siete iglesias de Asia menor donde Juan habría ministrado (4) las cuales son Éfeso, Esmirna, Sardis, Tiatira, Pérgamo, Filadelfia y Laodicea. Los creyentes de todas las épocas y lugares nos hemos identificados con las situaciones de estas iglesias, por tanto, este mensaje es para todos los creyentes.

Remitente: Juan escribe en nombre de la trinidad, el Padre aparece como el que es, que era y ha de venir, el nombre de Jehová. El Hijo como el testigo fiel, primogénito de los muertos y soberano de los reyes. El Espíritu como los 7 espíritus ante el trono (4,5).

Alabanza a Cristo: porque nos amó, nos lavó de los pecados, y nos hizo ser reyes y sacerdotes (5, 6). En este libro vemos a creyentes y ángeles ministrando en el templo, pero solo los creyentes son herederos y ministraran a Dios en su templo por los siglos de los siglos.

Más sobre Jesús: viene con las nubes como habla Daniel sobre el Hijo del Hombre que se acerca al anciano de día para recibir el reino (Dn. 7:14), todo ojo le verá y los que le crucificaron y todo el mundo se lamentara por él como habla el profeta Zacarías (Za. 12:10), algunos por arrepentimiento, pero otros por temor. Jesús es alfa y omega ( la a y la z del alfabeto griego), se identifica con el que es y era, el todopoderoso (nombre de Jehová Dios).

Lugar y ocasión: Juan recibió estas visiones en la isla de Patmos en la que se hallaba encarcelado por causa de la Palabra (9). La carta se escribe en un contexto de persecución. El resto de los apóstoles había sido muerto por la causa de Cristo pero Juan fue llevado cautivo a una prisión en Patmos a donde enviaban a presos políticos a trabajar.

La visión de Jesucristo (12-20): Juan vio 7 candeleros de oro que representan las 7 iglesias que alumbran como luz del mundo. En medio estaba uno semejante a Hijo de hombre con vestido largo que nos habla de su dignidad, con cabeza y cabellos blancos (pureza y sabiduría). Con cinto de oro en el pecho (su realeza). Sus ojos eran como llama de fuego (su discernimiento y capacidad de juicio). Pies como bronce pulido (su sufrimiento). Voz como voz de muchas aguas ( autoridad). En su mano derecha tenía 7 estrellas (los 7 ángeles o mensajeros de las iglesias). De su boca salía una espada de dos filos (su Palabra). Rostro brillante como el sol (gloria).

Juan cayó como muerto al verlo pero Jesús lo levantó poniendo su diestra sobre él y declarando quien el es: el que murió, resucitó y ahora tiene autoridad sobre la muerte y el Hades. Juan debía escribir lo que vio, lo que era y lo que sucedería, un esquema del presente y el futuro descritos en ese libro.

La revelación de Jesucristo es en su estado glorificado y lo que significa para la iglesia. Él no está lejos, él se pasea en las iglesias examinando y juzgando a su pueblo. Nuestro sufrimiento nunca quitará la realidad de lo que él es, ni frustrará sus planes. Necesitamos revelación de él en todo momento.