Esta visión del trono de Dios nos prepara a la apertura de los sellos. Es una muestra clara del reinado de Dios sobre el universo. Juan subió al cielo donde se le mostraría lo que sucedería después de estas cosas (lo dicho a las 7 iglesias).

El trono (2,3): Primero vio un trono con uno sentado cuyo aspecto era como el diamante o rubí el cual resaltaba su belleza, gloria y valor supremo. Su trono indica que es rey y juez de todo. Constantemente en la Biblia se nos recuerda que él reina desde el cielo. Estaba rodeado de un arcoiris que brillaba como la esmeralda (verde), esta es la señal del pacto en que Dios se acordaba de no destruir la tierra con agua y sostenía a su creación en su orden, esto indica su fidelidad (Gén. 8,9).

El trono de Dios y la adoración celestial

24 ancianos (4): Estos 24 ancianos rodeaban el trono y estaban sentados en tronos, tenían vestiduras blancas y llevaban coronas. Esto es extraordinario porque esperaríamos que el único trono fuera el de Dios, pero hay criaturas que lo rodean. El 24 podemos interpretarlo simbólicamente como 2×12 donde el doce es el pueblo de Dios, o 12+12 las doce tribus de Israel + los 12 apóstoles. De igual modo en el libro de crónicas vemos que las órdenes sacerdotales que servían a Dios eran 24. Los ancianos eran encargados de gobernar, estaban sentados en tronos y llevaban coronas, por tanto, son reyes. También son sacerdotes que adoran de blanco. Representan a todo el pueblo de Dios ya glorificado como la corte de Dios que le ayuda a juzgar y le adora.

También había relámpagos, voces, truenos cosas que se manifiestan junto a la presencia de Dios (5). El Espíritu Santo está alrededor del trono en forma de siete antorchas que iluminan.

El mar transparente como cristal (6a): es un mar calmado y brillante frente al trono que contrario al mar actual no tiene caos ni impureza, es limpio y claro.

Los 4 seres vivientes (6b- 8a): Juan nos dice que vio cuatro seres vivientes alrededor del trono. El término seres vivientes es usado en Génesis 1 para referirse a criaturas o seres vivos, pero por su parecido con las criaturas celestiales de Ezequiel 1 se puede decir que son más que animales irracionales seres superiores que representan a las criaturas del universo como querubines. Estos seres estaban cubiertos de ojos, lo cual nos habla de su profunda visión. Uno era como un león, otro como un toro, otro como un águila y otro como humano. El león indica fuerza y poder, el toro servicio, el águila agilidad y el hombre inteligencia. Ellos tienen seis alas y adoran la santidad divina sin cesar como los querubines de Isaías 6.

Cuando los seres vivientes adoran a Dios alabándole por su santidad (8b) los 24 ancianos se postran ante el trono y arrojan sus coronas diciendo «Digno eres, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas; por tu voluntad existen y fueron creadas.» (10,11). Esto significa que la adoración de los seres vivientes dotados de fuerza, humildad, agilidad e inteligencia es la de toda la creación. Luego la iglesia reconoce que Dios merece toda la gloria, honra y poder que queda demostrado al arrojar la corona. Se reafirma su derecho como dueño y Señor por ser el creador de todas las cosas, quien soberanamente existe todo lo hecho. Si el Apocalipsis es la revelación del final de la primera creación y el inicio de un nuevo cielo y nueva tierra él se da a conocer como juez y creador del universo quien merece ser adorado.