Para poder abrir el rollo el cordero tenía que romper los sellos de cera que que el rey les había puesto. Los siete sellos podemos clasificarlos en 3: los primeros cuatro son anunciados por los cuatro seres vivientes y se refieren a cuatro jinetes en caballos de colores con significado simbólico; luego los siguientes dos en que Juan ve directamente las almas de los creyentes decapitados y señales cósmicas de la segunda venida; finalmente el último sello relata en el capítulo 8 de media hora de silencio que da paso a las 7 trompetas. El cordero abrió los primeros cuatro sellos que introdujeron a cuatro caballos:

Años atrás Dios había dado al profeta Zacarías algunas visiones en que veía caballos de colores que recorrían la tierra haciendo el propósito de Dios en juicio (Zac. 1:7-17, 6:1-8).

Primer sello roto (1,2): un ser viviente llamó a un caballo blanco que era montado por un jinete con un arco. Salió con una corona triunfante y para triunfar. Algunos identifican a este caballo con una falsa paz lograda sin derramamiento de sangre, pero capaz de conformar un reino. Otros suponen que esto se refiere a la llegada de falsos profetas y el anticristo, pues es alguien que parece a Cristo, pero engaña. Puede referirse a un tiempo de paz donde proliferarán falsos maestros y surgirá el mismo anticristo con promesas mesiánicas especiales.

Segundo sello roto (3,4): entra en escena un caballo rojo y su jinete con una espada trajo la guerra. La paz fue temporal porque las guerras fueron desatadas en el mundo. Jesús mencionó que las guerras y rumores de guerra serían principio de dolores, que anticiparían su venida pero aún no serían el fin (Mt. 24:6-8).

Tercer sello roto (5,6): el tercer ser viviente llamó al caballo negro con una balanza en la mano. El símbolo de la pesa habla de su juicio sobre el elevado costo de cosas básicas como el trigo y la cebada, y convirtiendo el aceite y el vino en artículos de lujo. Como consecuencia hay hambre producida por la crisis económica. Jesús también habla de hambre en muchos lugares como señal anticipatoria de su venida (Mt. 24:7)

Cuarto sello roto (7,8): el cuarto ser viviente llamó al caballo amarillento y su jinete era la muerte. Tras de él venía el reino de la muerte (el Hades). Tenía autoridad poder para matar a la cuarta parte de la población con guerras, hambres, enfermedades y fieras de la tierra. Aquí vemos una repetición de guerras y hambres pero el enfoque es la afectación generalizada sobre una cuarta parte de la humanidad y su mortandad. Jer. 15:2,3 habla del juicio para Jerusalén con muerte, espada, hambre y cautiverio; también menciona la destrucción por espada, perros, aves y bestias de rapiña que atacarían al pueblo devastado e indefenso.

Quinto sello roto (9-11): Juan vio almas de personas degolladas por hablar de Dios y estaban bajo el altar del cielo. Ellos preguntaban cuándo el Señor juzgaría a quienes los habían matado. A ellos se les dieron ropas blancas, y se les dijo que descansasen hasta que se completara el número de quienes morirían como ellos. La persecución y muerte de los creyentes ha sido constante en la historia de la iglesia. Los santos asesinados claman por justicia y esta vendrá en el momento determinado por Dios. En Mateo 24:9 Jesús dijo: “entonces os entregarán a tribulación, y os matarán…”

Sexto sello roto (12-17): La apertura de este sello conlleva dos acontecimientos. Primero las señales en la tierra y en el cielo: hubo un terremoto, el sol se puso negro, la luna roja y cayeron las estrellas. El cielo desapareció con todas las montañas e islas. Lo segundo es la reacción de los grandes del mundo: Los reyes se escondieron en cuevas junto con grandes militares, ricos, poderosos, esclavos y libres queriendo escapar de la presencia del Señor y del cordero porque vieron que el juicio había llegado.

Las señales del cielo son acontecimientos anunciados por Jesús en Mateo 24:27 y Lucas 21:25, a su vez son partes del juicio del día del Señor anunciados por profetas antiguos como Joel o Zacarías. Este tiempo de espanto por estas señales será de gran aflicción porque todas anticiparán la llegada de Jesús, pero sin arrepentimiento, y con vergüenza tratarán de esconderse de él.

Según la descripción de Apocalipsis la venida de Jesús no es inmediata a las señales del cielo, sino que comienza el día del Señor con sus juicios finales que acompañaran su venida como se verá en los próximos capítulos.