Génesis 1 es el relato de los seis días de la creación. Los primeros tres versículos del capítulo 2 son la terminación de la semana creativa, en la que después que Dios ha observado lo bueno de su creación decide descansar y bendecir o consagrar dicho día. La importancia de esto quedó plasmada en el cuarto mandamiento de la ley de Moisés “acuérdate del séptimo día para santificarlo…”, con lo que mediante la ejemplificación divina se convirtió en mandamiento para descansar, recrearse y adorar a Dios por lo que él hizo en su creación y lo que nos permite hacer.

De inmediato Moisés se enfoca en relatarnos la historia del hombre en el huerto de Edén (4). Este pasaje nos habla de la relación del hombre con la tierra y sus propósitos. Algunos han señalado que es un relato distinto al de Génesis 1 por sus diferencias, pero en realidad es un enfoque en la primera generación de humanos. Cuando Dios hizo la tierra no había planta ni lluvia, tampoco nadie la trabajaba, estaba vacía (5), pero la tierra era regada con manantiales (6), esto nos remite a la tierra entre el día dos y tres pero en este caso no hay un enfoque cronológico.

Entonces Dios hizo al hombre de la misma tierra y sopló en él aliento de vida, así se convirtió en ser vivo. El proceso creativo fue de la misma tierra (polvo) pero con su aliento (Espíritu) convirtiéndose en un alma. Este fue acto artístico e íntimo de parte de Dios para aquellos a quienes hizo a su imagen y semejanza.

Luego el Señor plantó un jardín en Edén ubicada en algún valle de Mesopotamia. Si seguimos el esquema de Gén. 1 esto correspondería al mismo 6to día. Un jardín es un lugar especial de plantas y árboles de frutas para el ser humano que sería como una casa incubadora para él. Esto nos habla de la provisión divina y su amor bondadoso. También el Señor puso el árbol de la vida que tenía la cualidad de dar salud y vida eterna al hombre, y el árbol del conocimiento del bien y del mal de fruto prohibido (9). Estos árboles extraordinarios conformaban la prueba y la recompensa a la fidelidad y obediencia. Había un río que regaba el jardín de cuatro brazos: Pisón, Gihón, Tigris y Eufrates lo cual nos coloca en la región de Mesopotamia (10- 14).

Misión de Adán: cuidar y cultivar el jardín plantado por Dios (15). Debía cuidarlo de intrusos y cultivar las plantas que servirían para su alimento. Dios dispuso trabajo como mayordomo y lo hizo responsable de lo que le entregó. Adán podía comer todo fruto del huerto menos del árbol del bien y del mal porque si lo comía moriría (16,17). Esta seria advertencia ponía un mandamiento y un único límite dentro del paraíso por medio del cual extendería su vida, y tendría derecho de todo lo que por gracia se le confió. Entonces vemos que el hombre estaba en un periodo de prueba donde podría accesar al árbol de vida o al árbol de muerte. Él debía permanecer en la bondad de Dios renunciando al mal.

La soledad de Adán: Dios había visto que todo era bueno, menos la soledad de Adán y por ello decidió hacerle ayuda adecuada para él (18). En el primer relato (Gén. 1) parece que los animales fueron hechos primero (en el mismo día), en este segundo nos habla de que Dios hizo a los animales para hacerle compañía y para que él les pusiera nombres. Él se ocupó de ponerles nombre a los animales domésticos, salvajes y aves, pero ninguno resultó ser ayuda adecuada para él. A pesar de que Adán tenía comunión con Dios necesita a alguien igual a él (20). El dominio de Adán en los animales no fue destructivo sino de conocimiento, posesión y cuidado.

Creación de Eva: Dios hizo dormir a Adán y operó en él para extraerle una costilla y cerró su carne (21). De ella Dios hizo una mujer y la presentó al hombre (22). Al verla Adán exclamó que ella era de su propia carne y sus huesos, así que le puso varona (isha) por ser tomada del varón (ish). Esto nos habla de que ambos comparten la misma naturaleza, son igual de valiosos (23). También enseña que el hombre al ser formado primero tiene la primogenitura y conlleva el liderazgo dentro del matrimonio. Hay una interrelación directa esencial entre el hombre y la mujer que indica que debe haber cuidado, amor y buen trato por tratarse de parte de uno mismo.

Esta es la primera boda y el amor a primera vista en el reconocer al otro. Por ello el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola persona (24). Es decir, la forma de la primera creación da la pauta de cómo debe ser el matrimonio y qué se debe reconocer en el otro el amor romántico y la entrega total lo cual será por siempre el ideal de Dios para toda pareja.

Ellos estaban desnudos pero no se avergonzaban (25). En realidad no solo tenían inocencia de pecado (Dios les había ordenado procrear lo cual implica sexo puro dentro del matrimonio) sino también tenían apertura, sinceridad y estaban cubiertos de la gloria de Dios.

El plan del huerto era la gloria de Dios en el hombre y la mujer andando en amor y sujeción como regentes del mundo en cuidado de los animales y del jardín, obedeciendo para permanecer en vida. Esto llevaría a un mundo lleno de humanos sin pecado que le glorificarían creando culturas santas y viviendo para siempre. Este es el plan original que no ha sido abandonado, sino que ha sido recuperado por la redención en Cristo.