¿Cómo explicamos el pecado en la tierra, la muerte y la enfermedad? Dios dispuso probar a Adán como cabeza de la humanidad para ver si le serviría por amor, entonces colocó el árbol del conocimiento del bien y del mal en el huerto. Dios no tienta a nadie pero Satanás (el adversario) sí. Este era un ángel glorioso que cayó en orgullo y arrastró tras sí a multitud de ángeles en rebeldía y al ver al ser humano coronado de los privilegios de gobierno vino a atacarlo con engaño para arrebatárselos.

Desconocemos de qué manera se introdujo Satanás en el huerto, pero se nos dice que lo hizo mediante una serpiente. El autor del Génesis dice que este ser era el más astuto de los animales. La serpiente era considerada un animal de sabiduría, pero maligna y llena de engaño. Notemos ahora las mentiras y tergiversaciones con las que la serpiente engañó a la mujer:

  • Duda sobre la bondad de Dios (1): la serpiente se acercó a la serpiente en son “amistoso”, como supuesto aliado. Él sugirió que Dios no era bueno al prohibirles comer de los árboles del huerto, cosa falsa “¿Así que Dios les ha dicho que no coman del fruto de ningún árbol del jardín?”. La mujer dijo que podían comer de los árboles del huerto menos del fruto prohibido porque morirían (2,3).
  • Duda sobre la verdad de Dios. (4): Satanás dijo que no era cierto, que no morirían. En otras palabras, dijo que Dios era mentiroso cuando él lo era.
  • También dijo que Dios era malo y egoísta porque no quería que probaran el fruto porque llegarían a ser como Dios (5) sabiendo el bien y el mal. Ellos ya eran como Dios en cuanto a carácter, pero Satanás sugirió que podían tener algo más. Promovió ante ellos una falsa sabiduría.

Las mentiras de Satanás sustentan toda tentación. Es decir, el primer ataque será a la mente del ser humano, tergiversando las Escrituras o atacando descaradamente la bondad y veracidad de Dios. Podemos sostenernos solo si permanecemos en la verdad de Dios en su Palabra.

En cuanto al árbol del conocimiento del bien y del mal su fruto no tenía nada de malo en sí mismo, pero era prohibido porque se trataba de una prueba. El ser humano contaba con un conocimiento del bien y del mal teórico no experimental, conocer el bien y el mal sería experimentar las consecuencias de ello, lo cual sería terrible. Ellos eran llamados a comer del bien y esto sería al vivir conforme al mandamiento.

La tentación de la carne (6): Después de la tentación de Satanás vino la de la carne. Eva vio el fruto y le pareció hermoso, y le dieron ganas de comerlo y de tener entendimiento. La carne actúa por sus deseos de placer, belleza o deseos de riqueza o fama.

Caída y consecuencia (6): la mujer comió e invitó a su esposo. Al principio parecía que no pasaba nada, pero de inmediato se les abrieron los ojos (espirituales), se dieron cuenta que estaban desnudos y sintieron vergüenza de tal manera que cosieron hojas de higuera y se cubrieron con ellas (7). El conocimiento adquirido fue en realidad el de la conciencia de saber qué es el mal por la experiencia. Les llegó la culpa, la vergüenza y el alejamiento. Cuando oyeron que Dios se paseaba en el huerto se escondieron (8). La consecuencia del pecado es el alejamiento de Dios, la ruptura de la relación con Dios, una conciencia de pecado que nos separa del Dios de vida.

Pero Dios los llamó: ¿dónde estás? (9), aunque él lo sabía quería que ellos se dieran cuenta dónde estaban, de dónde habían caído. El hombre en pecado no viene a Dios por sí mismo sino que el Señor lo busca, aún siendo él quien es ofendido.

Confrontación (10-11): Ante la pregunta el hombre confiesa tener miedo, ya no respeto y amor por Dios por su desnudez (10). Dios le preguntó cómo se había dado cuenta de eso y si había comido del árbol prohibido (11). Si bien la desnudez no tenía nada malo antes de la caída, significó vergüenza y temor de ser vistos, ese sentido de pudor que borró sus ojos de inocencia.

Excusas (12-13): El hombre comenzó por echarle la culpa a la mujer y a Dios “la mujer que tú me diste”, él no aceptó su responsabilidad total. Dios le preguntó a la mujer por qué lo hizo y echó la culpa a la serpiente por su engaño. Es típico del hombre buscar otros culpables antes que reconocerla. Dios buscó dar arrepentimiento, pero el pecado los cegó. En el juicio todos tendremos que dar cuenta por aquello que nos corresponde en la cadena de maldad que nos interconecta y nadie escapará

La maldición sobre la serpiente (14, 15): Dios la maldijo ordenando que se arrastrara y comiera tierra, su orgullo y falsa sabiduría acabó en humillación. Dios dispuso enemistad con la mujer y su descendencia por intentar hacer amistad con ella. Además señaló un día donde sería aplastada por su descendencia. Este es el primer anuncio de la derrota final de Satanás en la cruz mediante Jesús quien se hizo hombre.

Maldición a la mujer (16): Dios aumentó sus dolores al tener hijos y produjo en ella el deseo de estar con su marido y a su vez el conflicto por querer controlarlo. La esfera de su acción en su familia carecería de la dicha plena que ella anhelaría.

Maldición al hombre (17-19): por hacerle caso a la mujer ahora la tierra estaría con maldición y con duro trabajo produciría a partir de ahí. El hombre perdió su privilegio y ahora comería en una tierra de espinos y cardos ganando su comida con el sudor de su frente hasta volver a la tierra. El hombre fue sujetado a duro trabajo, sufrimiento y al final muerte. Esto implica un mundo trastocado lleno de desgracias y males para poder lograr tener el sustento físico.

Adán le puso Eva a su mujer por ser madre de los vivientes, Eva significa vida o viviente (20). Aún en medio del juicio, Dios manifestó su misericordia hacia el ser humano. El Señor vistió al hombre de pieles de animales para que ya no estuvieran desnudos (21). Por primera vez la muerte de un ser vivo cubriría la vergüenza y culpa humana, lo cual nos enseña por primera vez el concepto de expiación.

Expulsión del huerto (22-24): Al ser como Dios en cuanto a conocimiento el hombre no podía tomar del árbol de la vida y vivir para siempre. Él no tenía el derecho por causa de su desobediencia. Él había renunciado a ser siervo de Dios y a vivir por su propio conocimiento y por ello fue expulsado del jardín y fue puesto a trabajar en la tierra. Dos seres alados con una espada ardiente fue puesta en el huerto para evitar el acceso al árbol de vida. Esta expulsión fue perder el privilegio, ser destituidos de la gloria, perder la herencia eterna. La muerte física llegaría después.

Las consecuencias del pecado de Adán y Eva nos afectan diariamente pues vivimos en un mundo que reina la muerte, el miedo, la culpa, la vergüenza, la enfermedad, los desastres naturales, etc. Pero sobre todo está el problema del pecado que nos lleva a la separación eterna del Señor. Lo bueno es que Dios estuvo dispuesto para llevar a cabo su plan para devolvernos a relacionarnos con él por medio de Cristo y de esto trata el resto de la Escritura.