Si bien Adán y Eva tuvieron muchos hijos e hijas (4), esta genealogía tiene el propósito de enseñarnos como a través de Set vino una línea de hombres que temieron a Dios hasta llegar a Noé, en el tiempo del cual fue destruida la humanidad. Mientras que en el capítulo 4 la descendencia de Caín, el primogénito, se pervirtió por la violencia, Dios levantó otro linaje que le glorificaría.

El originador de todo es el creador. Adán tuvo un padre y un creador del cual descendemos todos que es Dios, no de un simio desconocido como dice la teoría de la evolución, sino un ser del cual somos hechos a su imagen y semejanza, hecho varón y hembra (1,2). Dios les concedió la bendición de la procreación con el fin de que así como salimos de él nuestras descendencias regresen a él.

La estructura del capítulo es mencionar los años que tenía el personaje cuando engendró al hijo del cual tomará la genealogía, luego los años que vivió después de eso y el tiempo total de vida junto con la mención de más hijos e hijas que tuvo la persona. Las edades son asombrosamente grandes, lo que nos muestra que en efecto el hombre había sido creado para una vida eterna. Estos contrasta con la realidad del salmo 90 donde dice que los días de nuestra edad son 70, o si en los más robustos 80 años.

  1. Adán engendró a Set a los 130 años, luego vivió 800 años, total 930 años y murió (3-5).
  2. Set engendró a Enós a los 105 años, luego vivió 807 años, total 912 años y murió (6-8).
  3. Enós engendró a Cainán a los 90 años, luego vivió 815, total 905 años (9-11), Gén. 4:26 dice que en tiempos de Enós la gente empezó a invocar a Dios.
  4. Cainán engendró a Mahalaleel a los 75, vivió otros 840 años, total 910 años (12-14).
  5. Mahalaleel engendró a Jared a los 65, vivió otros 830 años, total 895 años (15-17).
  6. Jared engendró a Enoc a los 162 años, vivió otros 800 años, total 962 años (18-19)
  7. Enoc engendró a Matusalén a los 65 años, vivió otros 300 años, pero no murió pues Dios se lo llevó por haber andado con él (21-24). Vivió en la tierra 365 años.
  8. Matusalén engendró a Lamec a los 187 años, vivió otros 782 y en total 969 años (25-27), el hombre con la vida más larga.
  9. Lamec engendró a Noé a los 182 años. Le puso Noé (descanso) porque creyó que él los aliviaría de las obras y trabajo por la tierra que Dios había maldecido. Lamec vivió otros 595 años y un total de 777 años (28-31), muriendo en el diluvio a esta edad perfecta.
  10. Noé tuvo a Sem, Cam y Jafet a los 500 años (32). 10 generaciones y la humanidad se pervertió.

La muerte es la paga del pecado de Adán transmitido a toda la descendencia, excepto para Enoc. Este capítulo ha sido llamado “el son de las campanadas de la muerte” por su repetida frase “y murió”. Pablo indica que la muerte entró por el pecado de Adán y pasó a todos los hombres por cuanto todos pecaron ( Ro. 5:12). Otra observación es que al vivir tantos años las personas podían convivir con hasta 8 generaciones diferentes, la tasa de natalidad era alta pero la de defunción bajísima, Adán habría conocido a Lamec, por ejemplo. Si bien Matusalén vivió 969 años y Jared 962 en la sexta y octava generación no superaron la barrera de los 1000, la muerte les alcanzó.

Dentro de esas campanadas de muerte también hay señales de esperanza, primero Enós (3ra generación) donde se empezó a adorar a Dios, luego la salvación de Enoc en la séptima generación, dando a entender Dios que habría redención de la muerte por la gracia divina y que lo necesario era andar con él en comunión en los 365 días del año, Enoc vivió 365 años. El hijo de Lamec, Noé en la décima generación es sin duda la promesa de descanso a un mundo degenerado y cansado por el pecado.