¿Por qué Jesús usaba parábolas para enseñar y no mediante otros métodos? Esta fue una pregunta que hicieron los discípulos a Jesús (Mt. 13:10). El término parábola significa “algo que está junto a”, lo cual implica comparación. La parábola es una figura de lenguaje que usa una serie de comparaciones para ilustrar una o más verdades. Al parecer esta forma de lenguaje era conocido y usado en Israel pero no era tan explotado como lo hizo el maestro. Se habla de cosas terrenales con significado espiritual que no siempre era captado por los mismos discípulos, ¿por qué no se hablaba en una forma más explícita?

  1. Las parábolas son un lenguaje de juicio para Israel por la dureza de sus corazones

Jesús respondió básicamente que esto era debido a un juicio que había venido sobre el pueblo de Israel. Un juicio es el acto divino a través del que se ejecuta un castigo a una persona o pueblo culpable. “Jesús les contestó: “A ustedes, Dios les da a conocer los secretos del reino de los cielos; pero a ellos no” (Mt. 13:11).  A ustedes se refiere a sus discípulos y la gente era el pueblo y los líderes judíos que lo rechazaban. Es el Padre quien determinó a quiénes dar a conocer su verdad y a quienes no. A Pedro se le dijo que era bienaventurado de tener la revelación de Jesús como Hijo de Dios (Mt. 16:17) y en otro pasaje Cristo alaba al Padre porque ocultó estas cosas de sabios y entendidos y las reveló a los niños (Mt. 11:25).

Entonces podemos decir que es un acto de justicia mostrar los secretos (misterios) del reino a quienes le habían recibido y no a los otros. Lo que Jesús enseñó mediante parábolas son verdades acerca de cómo es el reino, lo cual los demás no podían entender porque sus prejuicios y preconcepción les hacía pensar que el reino vendría por la fuerza y poder de la espada sobre sus adversarios y no mediante un humilde carpintero. Ellos pensaban que el reino era esencialmente el reino de David y no el reino de Dios mediante el Cristo.

¿No quiere Dios que todos se salven y todos le conozcan? Sin duda que sí y por ello les era anunciado con claridad “arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado”. No obstante esta no era cualquier tipo de pecador sino gente que tenía la ley y los profetas “Pues al que tiene, se le dará más, y tendrá bastante; pero al que no tiene, hasta lo poco que tiene se le quitará” (Mt. 13:12). Jesús usó esta frase en la parábola de los talentos para referirse a quienes recibieron talentos y los trabajaron vs aquellos que recibieron y no hicieron nada con lo que tenían. Los irresponsables, flojos y negligentes no merecen que se les de más, merecen que se les quiten lo poco que tienen no sea que también lo pierdan, pero en cambio los trabajadores y personas responsables se les puede dar más tierras, riquezas y honor para administrar, en este caso se trata de conocimiento acerca del reino. Ellos eran herederos de los pactos y las promesas, tenían la ley y el conocimiento, pero al venir el rey lo rechazaban. Por ello se les quitaría el privilegio de entender.

 A continuación Jesús describe cómo era la percepción espiritual de este pueblo “Por eso les hablo por medio de parábolas; porque ellos miran, pero no ven; escuchan, pero no oyen ni entienden” (Mt. 13:13) cumpliéndose de ese modo lo dicho por Isaías a Israel en Isaías 6:9-10 ‘Por más que escuchen, no entenderán, por más que miren, no verán. Pues la mente de este pueblo está entorpecida, tienen tapados los oídos y han cerrado sus ojos, para no ver ni oir, para no entender ni volverse a mí, para que yo no los sane.’

Jesús está diciendo que este pueblo tenía la costumbre casi patológica de oír a los profetas y no hacerles caso, un oír sin oír, ver sin ver, pues la realidad espiritual era una mente entorpecida y cerrazón en sus sentidos para no entender ni convertirse con el fin de ser sanados por Dios por su pecado. Esto no había cambiado en la primera venida de Jesús. Dios antes había hablado en palabras totalmente claras y este pueblo no lo recibió, ahora hablaría con un mensaje que podían entender si hubieran tenido oídos y ojos atentos pero no lo tenían. En otras palabras haber cerrado sus corazones los hacía culpables de ahora no entender y a su vez no entenderían porque era un juicio de Dios a su dureza. La ceguera voluntaria se convirtió en ceguera judicial.

 Pero Jesús dio una bienaventuranza para sus discípulos “Pero dichosos ustedes, porque tienen ojos que ven y oídos que oyen. Les aseguro que muchos profetas y personas justas quisieron ver esto que ustedes ven, y no lo vieron; quisieron oir esto que ustedes oyen, y no lo oyeron.” (Mt. 13:16,17).  A los profetas y justos no les habían sido reveladas las cosas que Jesús comenzó a enseñar. Su nivel de revelación era limitado, por eso Jesús los felicita por este privilegio de tener oídos y ojos para percibir las realidades del reino que él trajo por medio de las parábolas. A continuación Jesús explicó la parábola del sembrador que habla de los diferentes tipos de receptores, revelación que les hace ver que son una buena tierra si hacen lo que Dios manda.

El comentarista Matthew Henry comparaba las parábolas con la columna de nube y de fuego que iba con Israel, mientras confundía a los egipcios y les impedía avanzar, iluminaba a su pueblo y los guiaba.

2. Las parábolas cumplen una profecía de cómo revelaría Dios sus secretos

El capítulo 13 colecciona una serie de parábolas del reino que Jesús habló a sus discípulos para enseñarles sobre la naturaleza de su reino, la mayoría de las cuales no les dio una interpretación sino dejó a su Espíritu Santo para que nos ayude a ello, “Jesús habló de todo esto a la gente por medio de parábolas, y sin parábolas no les hablaba” (Mt. 13:34). Prácticamente en relación a su reino no hay enseñanzas que no sean parábolas.

Mateo explica por qué, “Esto fue para que se cumpliera lo que había dicho el profeta: “Hablaré por medio de parábolas; diré cosas que han estado en secreto desde que Dios hizo el mundo.”” (Mt. 13:35), esta es una cita del Salmo 78:2 donde se refiere a proverbios. Por tanto, aunque hay mucha sencillez en las parábolas hay profundidad, hay secretos escondidos para su pueblo. ¿Por qué Dios hablaría así? Porque “gloria de Dios es encubrir un asunto; pero honra del rey es escudriñarlo.” (Pr. 25:2)

Dios en su sabiduría quiso revelar cosas escondidas desde la fundación de la tierra para su pueblo que con humildad buscaría la verdad en ella meditándola y orando para entender lo que hay en ella.