Transcripción del mensaje

Nuestra base bíblica se encuentra en 1 Ts. 4:1-8

 Preguntarse para ¿Para qué vives? Es trascendental porque solo tenemos una vida y esta es breve. La respuesta a esta pregunta determina la dirección y el propósito de la vida en este mundo, ¿para qué vives? ¿cuál es tu motivo de cada día despertar? Unos viven para sus metas temporales, como una carrera, otros para sus familias, otros para satisfacer sus deseos de fama, dinero, placer y diversión.

La Escritura nos enseña que el propósito más elevado y satisfactorio es vivir para la gloria de Dios. En 2Co_5:15 nos dice que Jesús por amor nos rescató “y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.” Somos llamados a servir y amar a nuestro rey y Señor y darle satisfacción, para hacerle sonreír con nuestras vidas pues él nos creó, nos amó, nos salvó y nos hizo ser sus hijos, y herederos de todas las cosas. Otro motivo para buscar agradarle es que un día daremos cuenta ante él por todo lo que hayamos hecho en este mundo. Es por ello que Pablo exhorta y ruega a los hermanos en 1 Ts. 4:1 a progresar cada día más en el comportamiento que agrada a Dios. Hay una conducta que le produce satisfacción y otra que no, un estilo de vida que él aprueba y otro que no. Pero, ¿cuál es?

Pablo decía que él les había dado ciertas instrucciones por la autoridad del Señor Jesús (v. 2). Nosotros no podemos regular la forma de vida de otros pero Dios sí. Hoy es típico oír “yo hago con mi vida lo que quiero” “no te metas con mi vida” evidenciando el egocentrismo de nuestra época, pero sí que existen lineamientos para toda persona. Pablo exhortó a los hermanos de efesios diciéndoles Efe 5:17 “… no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.” Es una locura, una insensatez que el cristiano no sepa qué es lo que Dios quiere de él y viva a su manera, a lo que aprende de otros y no a lo que su Palabra revela. 

Si bien la voluntad de Dios es amplia Pablo la resume en el concepto de la santificación 1Ts 4:3 “pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación;” Dios quiere que seamos salvos por medio de Cristo al creer ¿para qué? Para que andemos en las obras que él determinó desde el principio del mundo ¿cuáles? Que fuésemos santos y sin mancha delante de él (Ef. 1:4). Santificación es el proceso por el cual somos apartados del mundo para sus propósitos, es el medio mediante el Espíritu y la Palabra obran en nosotros para hacernos más como Jesús y vamos dejando de lado el pecado. Dios quiere que seamos santos como él es santo. Por tanto, el estilo de vida del cristiano es el que le conduce a esto y está en apartarnos del mal y hacer lo bueno.

La primera conducta que agrada a Dios y es parte de la santificación es el apartarnos de fornicación. En otras cartas habla de apartarnos de la idolatría, de pleitos, del chisme, del robo, etc. Aquí se refiere en particular a la fornicación o inmoralidades sexuales. La palabra fornicación es pornoeia que implica cualquier acto sexual fuera del matrimonio donde está legalmente permitido por Dios. Se dice que los griegos tenían prostitutas para el placer, amantes para las necesidades del cuerpo y esposas para tener hijos. Es por ello que Pablo les llama a apartarse de ese estilo de vida.

Hoy en día vivimos en una época hipersexualizada, de la llamada revolución sexual que enaltece el placer, que lo permite mediante los anticonceptivos y los puede corregir por el aborto. El liberalismo femenino y el movimiento homosexual han llevado esto a otros extremos. Jóvenes, adultos y aún niños estamos expuestos a imágenes sexuales en la tv y el internet. Pablo nos llama a apartarnos de eso. ¿Cómo?

  1. Debemos aprender a dominar nuestros impulsos 1Ts 4:4 “y que cada uno sepa dominar su propio cuerpo en forma santa y respetuosa,” La RVR dice su propia esposa, pero la traducción correcta es la palabra vaso, y se refiere a nuestro cuerpo. Pablo dice que es mejor casarse que estarse quemando (1 Co. 7:9). Pero el casado puede cometer adulterio, así que la recomendación es que tanto casados como solteros mantengan sus cuerpos en santidad y respeto sabiendo que es templo del Espíritu. 1Ts 4:5  “no con pasión y malos deseos como las gentes que no conocen a Dios.” Debemos abstenernos del comportamiento de quienes no conocen a Dios.  
  2. Dios castiga el abuso y el engaño 1Ts 4:6 “Que nadie abuse ni engañe en este asunto a su prójimo, porque el Señor castiga duramente todo esto, como ya les hemos advertido.” El engaño del adulterio o contra quien se fornica o de quien se abusa, la familia, etc. Todo engaño y agravio no procede del amor. Siempre herimos a alguien. Dios lo castiga, aunque el mundo y el gobierno lo permita. 

Ese estilo de vida es impuro en lo sexual 1Ts 4:7 “Pues Dios no nos ha llamado a vivir en impureza, sino en santidad.” Para nosotros no debe ser una forma de vida normal 1Ts 4:8 “Así pues, el que desprecia estas enseñanzas no desprecia a ningún hombre, sino a Dios, que les ha dado a ustedes su Espíritu Santo.” No es un mandato humano, no menospreciemos la voz de Dios, no la tomemos en poco.

Agradar a Dios y santificarnos también implica amarnos fraternalmente.  1Ts 4:9 “En cuanto al amor entre hermanos, no tienen necesidad de que les escribamos, porque Dios mismo les ha enseñado a amarse unos a otros.” La santidad también es hacer el bien al prójimo ayudándolo, orando, dando y sirviendo a los demás como lo hacían con los de Macedonia (10). Amor fraternal es amar a los hermanos pues tenemos un mismo Padre. Un santo no es uno que está recluido en un templo o monasterio sino alguien que da de sí mismo a los más necesitados, al prójimo, que demuestra compasión. Y Pablo les pide aumentar en ese amor haciendo lo que haríamos por Cristo. Nunca terminaremos de amar. No podemos conformarnos con lo que hicimos ayer, cada día hay que tener el fruto del Espíritu.  Una persona que ama será fiel, amable, perdonadora, humilde, justa, misericordiosa, etc.

En tercer lugar, a Dios le agrada que tengamos una vida tranquila pero ocupada

El anuncio de la segunda venida había provocado que algunos ya no trabajaran en espera de ese día, que otros estuvieran ansiosos de ser encontrando en “las cosas espirituales”, otros estaban abusando de la ayuda amorosa de otros. Pablo les enseña que también es parte de la santidad un estilo de vida normal. “y que procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado” (v.11) Si Cristo nos encuentra nos quiere hallar trabajando, esto nos evitará andar desordenadamente, prestando, robando, pidiendo limosna. Dios está a favor de un trabajo que no nos explote, ni que tengamos afanes que destruyan nuestra vida espiritual. 1Ts 4:12 “a fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera, y no tengáis necesidad de nada.” Esto implica la importancia de estudiar, prepararnos, hacer negocios, buscar empleos, emprender lo cual proveerá para las necesidades y nos dará buen testimonio ante las personas del mundo. No honra a Dios la ociosidad ni tampoco andar de entrometidos (metiches) y chismosos por no estar ocupados en nuestros asuntos (2 Ts. 3:6-15). La santidad es estar cada vez más libre de pecado y más lleno con amor y esto agrada a Dios.