Existió una sociedad antes que esta la cual alcanzó un grado de corrupción aún superior a la actual. A lo largo de la historia han existido naciones y pueblos malvados que han desaparecido, pero nunca la humanidad ha alcanzado la maldad generalizada como la que vivió antes del diluvio.

El capítulo 6 de Génesis comienza a describir esta corrupción diciendo que “cuando los hombres comenzaron a poblar la tierra y tuvieron hijas, los hijos de Dios vieron que estas mujeres eran hermosas. Entonces escogieron entre todas ellas, y se casaron con las que quisieron.” (Vv. 1,2) ¿Qué tiene de malo esto? todo depende de cómo interpretemos “los hijos de Dios”. Una posibilidad es que los hijos de Dios fuese la descendencia de Sem (Gén. 5) que invocaba a Jehová y al casarse con los hijos de Caín se corrompieron por la maldad de ellas, pero eso no es lo que dice el pasaje, sino que ellas eran hermosas, ¿no lo eran las hijas de Sem? ¿era pecaminoso el casarse con ellas? y ¿cómo pudo su unión generar gigantes (v. 4)?

Otra interpretación es que estos hijos de Dios fueran realmente ángeles. En Job 1:6, 2:1 se dice que los hijos de Dios (seres angelicales) visitaban al Señor, entre ellos Satanás, por tanto, pudiera referirse a ángeles de Dios o a ángeles caídos. Judas 1:6 nos dice que a los ángeles que no guardaron su dignidad, y abandonaron su morada, Dios los reserva en prisiones de oscuridad. Estos demonios no son los que andan en la tierra los cuales no están prisioneros. Judas 1:7 continua diciendo que así como Sodoma y Gomorra, de la misma forma que aquellos (ángeles prisioneros), habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza fueron castigados. Entonces el pasaje nos dice que aquellos ángeles vieron a las hijas de los hombres y no guardaron su dignidad, sino que tomaron cuerpo humano como lo hicieron aquellos ángeles que visitaron a Abraham y comieron con él (Gén. 18:1-5) y a quienes quisieron violar los sodomitas (Gén. 19:5). El pecado no solo sería la fornicación sino en vicios contra naturaleza en este caso de lo humano con lo angelical.

Algunos dicen que los ángeles no pueden tener hijos citando Mateo 22:30 donde dice que los ángeles del cielo no se casan ni se dan en casamiento, esto lo que implica es que los ángeles salvos no lo hacen, pero no niega que algunos sí lo hayan hecho, precisamente pecando contra su llamado.

Ahora, ¿por qué Dios dijo “No voy a dejar que el hombre viva para siempre, porque él no es más que carne. Así que vivirá solamente ciento veinte años.”? (v. 3) porque en los próximos versículos se deja ver que la maldad humana llegó a extremos muy grandes. Dios determinó que el hombre no viviera para siempre, pero eso ya lo había dicho en Génesis 3 cuando el hombre perdió el derecho de tomar del árbol de la vida. La Reina Valera 60 dice “no contenderá mi espíritu con el hombre para siempre” lo cual implica que el Espíritu no seguiría tratando de llevarlos al arrepentimiento pues ellos se habían endurecido, por tanto, el espíritu humano, el aliento de Dios, no podría permanecer en ellos para siempre. En otras palabras, el dador de la vida es quien tiene autoridad.

Respecto a los 120 años, algunos consideran que estos se refieren al descenso considerable de vida después del diluvio, antes de él la gente podía vivir entre 800 y 900 años. Otros piensan que este fue el número de años que Noé predicó acerca del diluvio. Implica que la paciencia de Dios en esperar el arrepentimiento de las personas fue grande, pero aquella generación no atendió el llamado.

Entonces aparecieron los gigantes (nefilin) (Gén 6:4) “cuando los hijos de Dios se unieron con las hijas de los hombres para tener hijos con ellas, y también después. Ellos fueron los famosos héroes de los tiempos antiguos”. Realmente en las culturas más antiguas de la humanidad se nos hablan de semidioses, de madre humana, padre divino que puede tener una base histórica real en este pasaje. Esto sería una perversión a la naturaleza, la cual formaría una raza de gigantes poderosos que harían hazañas violentas, admirables y temibles para los hombres normales. Esto no hizo más que aumentar la maldad humana y la violencia.

Dios “vio que era demasiada la maldad del hombre en la tierra y que este siempre estaba pensando en hacer lo malo,” (Gén. 6:5). Dios desde el cielo vio que la humanidad estaba llegando a tocar fondo en cuanto a la maldad de toda índole: robo, asesinato, secuestro, pleitos, fornicaciones, idolatría, hechicería, etc.

Entonces “le pesó haber hecho al hombre. Con mucho dolor dijo: “Voy a borrar de la tierra al hombre que he creado, y también a todos los animales domésticos, y a los que se arrastran, y a las aves. ¡Me pesa haberlos hecho!”  (Gén. 6:6,7). La RVR 60 dice y “se arrepintió Jehová de haber hecho al hombre” pero eso no implica que Dios se sorprendió por el mal sino que sintió un profundo dolor de la situación a lo que llegó el ser humano. La decisión de borrar de la faz de la tierra al ser humano con sus animales fue dura, pero todas las obras de ellos eran malas y el juez de la tierra así lo determinó.

La Escritura nos habla que toda aquella generación, todo aquel mundo, estaba corrompido ante los ojos del creador y estaba llena de violencia (Gén. 6:11) y toda carne había corrompido su camino (v. 12). No había en ellos nada bueno, ni nadie que hiciese el bien, solo una persona. Afortunadamente una pequeña llama de esperanza quedó ” Noé halló gracia ante los ojos de Dios” (v. 8), este le fue de su agrado.

La Biblia predice que el carácter de los hombres de los últimos tiempos será muy malo, que antes de la venida de Jesús la gente estará distraida como en los tiempos de Noé, comiendo, bebiendo, casándose y dándose en casamiento hasta el día que Noé entró en el arca. Hoy la tierra será destruida por fuego y ya no por agua.

Mucha gente ha dicho que Dios es malo e injusto por enviar un diluvio a esas personas, pero no ven las obras de esas personas, que estaban irremediablemente corrompidas en sus vicios, en la violencia destructiva, dañándose, odiándose y matándose unos a otros. Dios es Señor sobre toda la humanidad y los juzgará según sus obras porque él tiene el derecho.