Jesús contó la parábola de la cizaña para explicar el misterio del mal (o de los malos) en el mundo ante el reino de Dios. ¿Cómo surgió el mal siendo Dios bueno? ¿Cómo se explica que Dios reina y que al mismo tiempo exista el mal? Si bien, contamos con la historia de la creación y la caída (Gén. 1-3) Cristo va más allá para explicar aquello que Dios pensó ante la introducción del mal y cual es su plan a pesar de ello.

Jesús contó esta parábola en Mateo 13:24- 30, y dio su explicación en los versículos 36-43 ante la petición que le hicieron sus discípulos luego de que se había ido la gente. El maestro comienza diciendo que en el reino de los cielos sucede como cuando un hombre sembró buena semilla en su campo (v. 24), pero cuando todos durmieron, llegó un enemigo quien sembró mala hierba entre el trigo y se fue (v. 25). Cristo dijo que el que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre (v. 37), o sea él, que el campo es el mundo y la buena semilla a los que son del reino , y la mala hierba los que son del maligno (v. 38).

Cuando Jesús hizo el mundo lo hizo todo bien, y al hombre lo hizo justo y santo, sin ningún defecto. La buena semilla eran Adán y Eva dentro de aquel huerto. En la parábola del sembrador la semilla es la Palabra, pero aquí es el hombre que lleva su naturaleza, los herederos del reino celestial. La relación es que el Señor de su buena voluntad, “nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas” (Stg. 1:18)

Pero el enemigo (Satanás) sembró mala hierba, o sea a sus hijos. Salomón dice en Eclesiastés 7:29  “He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones”. Sin duda aquella serpiente en el huerto introdujo la semilla del pecado mediante su engaño, esto trajo muerte, culpa y vergüenza en los primeros humanos. De ahí que Adán heredó la corrupción de su pecado a cada ser humano por cuanto todos pecaron. Ese enemigo entró en el campo (huerto) a escondidas, como serpiente y logró su cometido, sembrar en el corazón humano el mal. El mal no existe por sí solo, sino que requiere de seres con voluntad que lo lleven a cabo, los malos.

Luego “cuando el trigo creció y se formó la espiga, apareció también la mala hierba” (v. 26). El trigo y la cizaña son parecidos cuando las plantas son chicas, pero al crecer una da espiga y la otra no, la otra solo es mala hierba. En otras palabras la naturaleza del bien y del mal se manifiestan tarde o temprano por las obras. El bueno hace el bien, el malo hace el mal, simple. ¿Cómo sé que alguien es del reino? porque hace el bien, ¿cómo se que alguien es del malo? porque hace lo malo. Por sus frutos los conoceréis.

¿Qué hacer ante la mala hierba? creo que algunos nos hemos preguntado ¿por qué Dios no destruyó a Adán e hizo a otro hombre hasta que alguno pudiese pasar la prueba de la tentación? En los versículos 27-29 dice que los trabajadores de aquel sembrador (los ángeles) preguntaron cómo había surgido esa mala hierba si la semilla era buena, y el Señor les respondió que era el enemigo, ellos preguntaron ‘¿Quiere usted que vayamos a arrancar la mala hierba?’  Muchos incrédulos hoy preguntan “si Dios es bueno, ¿por qué no acaba con el mal?” la respuesta de Jesús es:

‘No, porque al arrancar la mala hierba pueden arrancar también el trigo. Lo mejor es dejarlos crecer juntos hasta la cosecha; entonces mandaré a los que han de recogerla que recojan primero la mala hierba y la aten en manojos, para quemarla, y que después guarden el trigo en mi granero.’ ”  

Mateo (13:29,30)

Esto describe la sabiduría del plan de Dios ante el mal. Al arrancar la cizaña podían arrancar el trigo, porque la cizaña es muy parecida al trigo, pero la primera es venenosa, pero no se puede saber hasta que las espigas maduran y entonces se pueden separar pues el trigo se pone amarillo y el otro queda verde. Otra razón es que las raíces de la cizaña se entrelazan tanto con los del trigo que arrancarlos daña al trigo. Hasta la cosecha no se deja ver el verdadero fruto de las plantas. Si se arranca antes, algunas plantas de cizaña no podrán llegar a ser trigo, y muchas de trigo no dejarán exhibir al final su falta de fruto. Si se destruye a los malos en este tiempo produciría un daño tremendo a los justos en esta época. Mejor hay que esperar el final para darse cuenta del fruto. Jehová dijo a Israel:

Si el justo deja de hacer lo bueno y hace lo malo, morirá por culpa de sus malas acciones. Por el contrario, si el malvado se aparta de su maldad y hace lo que es recto y justo, salvará su vida.  

Ez. 18:26,27

La cosecha representa el fin del mundo, y los que recogen la cosecha son los ángeles (39). En el fin del siglo se tendrá con exactitud el número de los salvados y al mismo tiempo el límite de los pecados de los malos. En esta cosecha se recogerá la mala hierba y se echará en el fuego (40). El Señor mandará recoger de su reino a todos los que hacen pecar a otros, y a los que practican el mal (41), gente perdida que es de tropiezo para otros. Entonces arderán en el horno encendido, el infierno, y vendrá llanto y desesperación (42), pero los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre (43).

En otras palabras, Dios cumplirá su propósito original al final de esta era y el mal (o los malos) dejarán de ser.