Introducción

Una actitud es la disposición de ánimo que tenemos para obrar o comportarnos de cierta manera. La actitud que nos dispongamos a tener afectará nuestra relación con los demás y nuestra vida espiritual, por eso el apóstol Pablo dedica la última parte de su primera carta a los tesalonicenses para rogarles que tengan buenas actitudes con otros, actitudes positivas ante las situaciones de la vida y hacia las manifestaciones espirituales. Hay actitudes que atraen y otras que apestan, ¿cuál quieres tener?

  1. Actitudes hacia otros hermanos

Primero Pablo pide que tengan buenas relaciones hacia sus dirigentes que eran los obispos, ancianos o pastores de la iglesia. 1Ts 5:12  Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; 1Ts 5:13  y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros. 

  1. Actitud de reconocimiento:  Es lo contrario al menosprecio. Reconocimiento es tener a alguien por lo que es en realidad. Es admitir quien es para mí y lo que hace una persona. A través de tener respeto, de considerarlos, agradecerles, dándoles un honorario, orando por ellos, dándoles un reconocimiento público, etc. Pablo menciona que hay que reconocer su trabajo arduo, su supervisión, dirigencia o liderazgo y su amonestación y corrección.
  2. Tenerlos en mucha estima y amor: Valoración alta. Sentir aprecio. Este trabajo no podemos hacerlo sin el involucramiento emocional. Pablo pide esto no en virtud del carisma o personalidad, sino porque trabajan para Dios y para ellos. Ellos deben ser vistos como dones de Dios para su pueblo.
  3. Tened paz entre vosotros: no entrar en pleitos unos con otros por cuestiones personales, doctrinales o por seguir a algún líder particular. Si somos iglesia es para tener comunión. No seamos fuente de pleitos y disgustos dentro de la congregación.

¿Cuáles deben ser nuestras actitudes y trato hacia hermanos en situaciones negativas?

1Ts 5:14  También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos. 

  1. Amonestar a los ociosos: los flojos e indisciplinados que esperaban la comida y ayuda de otros hermanos sin trabajar debían ser reprendidos o corregidos desaprobando lo que estaban haciendo. En aquella sociedad se consideraba que el trabajo era para los esclavos, pero Jesús nos llama a ser siervos. Es más fácil hablar a las espaldas de estos hermanos que amonestarlos que andan desordenadamente. Jesús condena la negligencia y dirá a algunos “siervo malo y negligente”. Pro 6:6  Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio. El deber de amonestar es para todos, no solo para los líderes.
  2. Alentar a los de poco ánimo: el ánimo es la energía que nos mantiene avanzando, el desánimo es lo que nos hace tirar la toalla. Podemos desanimarnos por muchas razones como no ver avance, por fallar, por faltas recurrentes, porque la situación está difícil, por enfermedad, por críticas, etc. Es un honor animar, dar esperanza, infundir aliento al hermano por medio de la Palabra. En vez de poner el pie debemos dar vida.
  3. Sostener a los débiles: una persona débil se cansa rápido, no aguanta mucho, está azotado por problemas y siente desmayar. Es nuestro deber ayudarlo a llevar la carga, darle una mano. Tal vez la debilidad sea física y requieren apoyo físico, tal vez sea moral o espiritual y requieren oración y acompañamiento. Es deber de todos no dejar que se acaben de hundir aquellos que luchan con pecados y problemas que no pueden vencer solos.
  4. Ser pacientes con todos: implica no desesperarnos con otros, aguantarlos, esperarlos. No todos aprenden ni avanzan rápido. La gente se equivoca y hay que perdonarlos. No seamos de los que cortan cabezas de inmediato. La iglesia a veces no avanza por flojera, otras veces por desánimo y otras por debilidad; pero debemos estar dispuestos a ayudarnos unos a otros con la actitud de la paciencia.

1Ts 5:15  Mirad que ninguno pague a otro mal por mal; antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos. 

  1. No pagar mal por mal. No tener la actitud de la venganza, el ojo por ojo. Si te dicen una mala palabra, o hacen un mal gesto, o algo que te daña no pagues con la misma moneda.
  2. Seguid siempre lo bueno: hacer el bien siempre, cuando me hacen bien y cuando me hacen mal. Eso es bondad, es imitar a Dios quien da el sol sobre buenos y malos. Dar un vaso de agua, ayudar al necesito, visitar al enfermo, sin importar si nos hizo bien o mal. Para con todos, no solo para los preferidos, o para los que me devuelven el favor, no solo para los que son parte de mi grupo, no solo para los que me saludan.

Ahora veamos algunas actitudes hacia circunstancias de la vida:

  1. 1Ts 5:16  Estad siempre gozosos: siempre alegres, no solo cuando nos va bien sino también en momentos difíciles porque Cristo está con nosotros y tenemos una herencia grande en el cielo. Porque Dios nos ama y el Espíritu nos da regocijo. Porque las bendiciones espirituales no dependen de las circunstancias. Pablo exhorta a regocijarnos en el Señor siempre, a no estar tristes, ni desesperados, ni temerosos. Debemos ser conocidos por la alegría.
  2. 1Ts 5:17  Orad sin cesar: lo que nos dará el poder para regocijarnos es la oración, que es la permanente comunicación con Dios, el mantener las líneas abiertas con el Padre, compartiéndole a cada momento lo que pasamos, practicando su presencia, pidiendo, agradeciendo, alabando a cada momento. Debemos tener momentos especiales para orar, pero todo el día estar orando. Debemos orar con persistencia y regularidad porque Dios nos quiere oír.
  3. 1Ts 5:18  Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús: el agradecimiento a Dios debe ser en toda situación porque confiamos en la soberanía divina que él usa todo con buenos propósitos. Es la voluntad de Dios que seamos un pueblo agradecido, no quejumbroso, no malagradecidos como el de aquellos que no confían en Dios. Cada momento hay cosas buenas que nos pasan, y algunas malas, en las que solemos enfocarnos, pero esas malas serán convertidas en buenas por nuestro fiel y buen Creador. Debemos dar gracias en la mañana, en la comida, por la salud, al ir a dormir, por las cosas cotidianas, etc.

También Pablo nos enseña algunas actitudes espirituales que debemos de tener

  • Abiertos a la obra del Espíritu. 1Ts 5:19  No apaguéis al Espíritu:  El ministerio del Espíritu es como un fuego de poder y santidad cuya obra podemos apagar por negligencia al no buscar a Dios. Al obrar mal con nuestro prójimo apagamos al Espíritu lo contristamos. Le echamos un balde de agua con nuestras tradiciones y normas que no lo dejan moverse, lo ahogamos con nuestra desunión y con nuestro pecado. Lo apagamos cuando resistimos al Espíritu y nos ponemos duros a su llamado. Deja que arda, que siga ardiendo, quita todo lo que estorbe para que encienda tu corazón.
  • Dispuestos a lo profético. 1Ts 5:20  No menospreciéis las profecías: Hay iglesias que se han destruido por falsa profecía, pero hay otras que han muerto por no oír la profecía. Sin profecía el pueblo se desvía. No menospreciemos cuando Dios habla a través de algún hermano. No tomemos en poco la palabra inspirada que trae revelación, exhortación y edificación. Recordemos que la profecía es cuando se predice que sucederá algo sino cuando Dios da un mensaje directo de consolación, exhortación o edificación. Pablo dice: “procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis” (1 Co. 14:1)
  • 1Ts 5:21  Examinadlo todo; retened lo bueno: Tampoco debemos creer todo lo que oímos, se nos enseña o predica. La Biblia nos dice que no creamos a todo espíritu sino probemos los espíritus. Debemos juzgar la profecía y la predicación por medio de la Palabra y el sentido común. Debemos escudriñar para ver que las cosas sean así (Hch. 17:11). Una vez examinado lo que oímos debemos retener aquello que sea bueno que corresponde a lo que edifica. Esto nos evitará caer en error.
  • 1Ts 5:22  Absteneos de toda especie de mal: todo lo que implique un mal para nosotros u otros debemos evitar participar de ello o creerlo. Si algo trae envidia, pleitos, iras, contiendas, orgullo, avaricia u otras cosas escondidas debemos abstenernos, si tiene error doctrinal.

Pablo nos dice que estemos abiertos a lo espiritual pero que hagamos uso de la razón y de las Escrituras para juzgar todas las cosas.

Si tenemos sanas actitudes hacia los demás vamos a crecer en ánimo, en fe, en unidad. Si tenemos sanas actitudes hacia las cosas de la vida tendremos mucha paz y gozo. Y si tenemos sanas actitudes hacia lo espiritual creceremos en experiencias espirituales evitando el error. En resumen, seremos una iglesia más fuerte. Por tanto, evitemos las actitudes de menosprecio, de indiferencia y egoísmo, la actitud de la desesperación y preocupación continua, el malagradecimiento, quitemos el corazón cerrado a la obra de Dios o por el contrario el llevarnos por lo que sea. Pablo ya mencionó que debemos hacer, ¿cuál es la parte de Dios? 1Ts 5:23,24  “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.” Pidamos esto a Dios