Esta profecía a diferencia de las anteriores tiene como propósito explicar el por qué de la persecución, desde el punto de vista de una batalla espiritual. La séptima trompeta fue tocada y se anunció la llegada del reino de Cristo, mientras que en el cielo se vio el arca del pacto, entonces Juan vio una gran señal en el cielo de una mujer vestida del sol, con una luna bajo los pies y con una corona de 12 estrellas (Ap. 12:1). ¿Qué es una señal? la palabra “semaion” (señal) significa signo, indicación, señal milagrosa, etc. Es una palabra muy usada por Juan en su evangelio como la señal de convertir el agua en vino, sanar un ciego tienen un significado espiritual más que solo físico. Por tanto, esta visión misteriosa nos llama la atención hacia otra cosa.

Es común en el A.T. que Israel sea representado por una mujer por dar a luz, por la esposa de Dios (Is. 54:5,6) y el pueblo de Dios llamado a reinar. El vestido del sol, sus pies sobre la luna y la corona de doce estrellas nos indica que es el pueblo de Israel. En Génesis 37:9 José soñó que el sol, la luna y once estrellas se inclinaban ante él, es decir, su familia. Estos son astros que iluminan la noche del mundo.

Juan vio que ella estaba embarazada y clamaba con dolores de parto, en la angustia de poder dar a luz (v. 2). Miqueas 4:10 dice sobre Israel “Duélete y gime, hija de Sion, como mujer que está de parto;…” luego Isaías 54 nos habla de una mujer que es estéril pero que Dios le manda regocijarse pues tendrá hijos. En Miqueas 5:2 se nos dice que nacería el rey en Belén efrata y luego indica: “Por eso Dios los entregará al enemigo hasta que tenga su hijo la que va a ser madre, y vuelva junto al pueblo de Israel el resto de sus hermanos.” (Mi. 5:3, NVI). Esto implica que aquella simiente que aplastaría a la serpiente prometida a Eva (Gén. 3:15) y a Abraham (Gén. 22:18) sufrió para poder dar a luz al Mesías y a los hijos de la promesa que vendrían con él. Israel como pueblo pasó angustias y penas en espera del nacimiento prometido.

Algunos dicen que la mujer de la visión es María la madre de Jesús, pero esto no tiene sentido si consideramos el resto de los acontecimientos de la visión. Si bien María llevó en su vientre a Jesús y sufrió la angustia de la persecución de Herodes, ella encarna el dolor del pueblo de Dios históricamente y tuvo el gran privilegio ver el nacimiento del Salvador, pero no es la protagonista de esta visión.

Juan vio otra señal en el cielo, es decir, otro símbolo dramatizado (como la mujer), un dragón escarlata (rojo) con 7 cabezas y diez cuernos y siete diademas como las de un rey (v. 3). El dragón representa a Satanás, sus 7 cabezas y cuernos indican poder. Él es el príncipe del mal. La cola del dragón arrastraba la tercera parte de las estrellas y las arrojó a la tierra (v. 4 a). En Ap. 1:20 las estrellas representaban a los ángeles de las iglesias, por tanto estas estrellas son ángeles que él arrastró con engaño y las lanzó a la tierra convirtiéndose en demonio. La lucha que se está dando es por el poder y por el trono del reino, aquel dragón busca tomar el lugar de la simiente prometida y lucha contra la mujer.

Por ello se para frente a ella para devorar al niño tan pronto cuando nazca (v. 4). Primero mató a Abel, luego quiso matar a los primogénitos israelitas por medio del faraón, y luego cuando mandó a matar a los hijos menores de dos años para exterminar al Mesías que nacería en Belén. Él estuvo aguardando durante aquel tiempo para evitar que el heredero tomase el reino.

Juan explica que “ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono.” (v. 5). La promesa del Salmo dice “pídeme, y te daré por herencia a las naciones…, los quebrarás con vara de hierro”(Sal. 2.8,9) ¿para quién fue dada esta promesa? para el Mesías y para el pueblo del Mesías. Al Hijo del Hombre se le dio gloria y reino (Dn. 7:14) y los santos del Altísimo poseerán el reino (Dn. 7:18). Por ello Jesús prometió el poder de herir a las naciones con vara de hierro a los vencedores (Ap. 2.27,28), poder que él recibió. Luego se nos dice que su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. Después de morir Jesús, resucitó y ascendió al cielo, fue coronado a la diestra del Padre y está sentado en espera que sus enemigos sean puesto por estrado de sus pies.

La palabra arrebatar “harpazo” es la misma que se usa para hablar del arrebatamiento del pueblo de Dios (1 Ts. 4:17) para reunirnos con él para siempre. El arrebatamiento de Cristo es la imposibilidad de Satanás de evitar que su reino se establezca en su momento.

El versículo 6 parece complicar la interpretación del texto cuando dice que “la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días.” es decir, 3 años y medio, el periodo de la tribulación. Así como Elías huyó al desierto durante el tiempo de persecución de Acab, esta mujer que hemos identificado como el pueblo de Dios, se esconderá en el desierto por corto tiempo. ¿Pero cuando es esto? Antes del toque de la séptima trompeta se nos dice que los dos testigos profetizaron 1260 días y luego fueron muertos por la bestia (anticristo), pero Dios se los llevó. También vemos que estos testigos causan sequías y el templo se entrega a los gentiles durante ese periodo (Ap. 11.2), durante esos 3 años y medio es que tuvo autoridad dicha bestia haciendo guerra contra los santos y venciéndolos (Ap. 13:5,7). De lo anterior podemos deducir que el tiempo del anticristo es el mismo que el de los dos testigos y el de la mujer perseguida.

Una interpretación histórica es que se trate de los cristianos que huyeron al desierto en el tiempo de la destrucción de Jerusalén y el templo por parte de los romanos en el año 70 d.C. lo cual anunció Jesús. Él dijo que cuando vieran la abominación desoladora, si estaban en Judea (la región de Jerusalén) huyeran a los montes (Mt. 24:15,16). Los cristianos huyeron en el año 67 a Perea (Pella) en la región de trasjordania que es un lugar desértico.

Una interpretación futurista del texto diría que quien es arrebatado es la iglesia, como hijo de la mujer y herederos en Cristo, lo que haría que Israel como mujer huyera al desierto como lo hicieron los cristianos de la iglesia primitiva ante el ataque romano. Pero continuemos la lectura del pasaje para ver si hallamos otras claves de interpretación