Lucha en el cielo

Notemos que la visión comenzó en el cielo, tanto la mujer como el dragón se veían ahí, pero la primera escena termina con el hijo arrebatado al cielo para heredar el trono y la mujer en la tierra huyendo al desierto.

Entonces hubo una batalla en el cielo Miguel y sus ángeles pelearon contra el dragón y sus ángeles y los expulsaron del cielo (vv. 7,8). Miguel es un arcángel mencionado en el Antiguo Testamento, uno de los principales príncipes de Dios que está a favor de Israel y participó en la batalla contra el rey de Persia (posiblemente un principado demoniaco) en el tiempo de Daniel (Dn. 10:13, 21). Notemos que la batalla espiritual angelical dio como resultado un efecto en el gobierno terrenal en aquel tiempo. Daniel 12:1 dice que para el tiempo del fin “En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro.”

De lo anterior podemos deducir que el príncipe Miguel aparece para defender a Israel en el tiempo de angustia para lograr su liberación. La cuestión es que en la destrucción del año 70 por los romanos no hubo salvación de los judíos sino de los cristianos judíos y gentiles de Judea, pero se anuncia un tiempo de liberación futura.

Al hacer esto se declara que ahora ha llegado la salvación, el poder y el reino de Dios y la autoridad de Cristo al ser echado el diablo ¿Es esto algo que sucedió en el pasado en la ascensión de Cristo o un evento futuro? Todo parece indicar que es futuro y señala la influencia permanente de Satanás contra los creyentes. Los creyentes le han vencido por la sangre del cordero y están dispuestos a dar su vida por su salvador. El cielo se alegrará, pero la tierra verá el tiempo más terrible porque sabe que le queda poco tiempo.

Podemos interpretar que al llegar el hijo al trono Satanás desata una batalla buscando deponerlo, pero Miguel y sus ángeles no lo permiten y ya no se halla lugar para ellos en el cielo. Ya no tienen más acceso como lo tenían en el tiempo de Job: “Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás.” (Job 1:6). Satanás significa “el acusador”, y es el mismo que pidió a Pedro para zarandearlo como al trigo (Lc. 22:31). Por tanto, en el momento de esta insurrección final pierden todo derecho para acceder al trono celestial. Algunos dicen que esta batalla es antes de que el mundo fuera hecho pero lo anterior indica que Satanás tiene cierto acceso hasta hoy.

Apocalipsis 12:9 dice: “Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.” El diablo (adversario), Satanás (acusador) es el mismo que el gran dragón y la misma serpiente que engañó a Eva, es el mismo que engaña a todo el mundo hoy. Él y sus ángeles fueron arrojados a la tierra, ¿significa que no estaban en la tierra? significa que no tendrán más influencia en el cielo. La caída de Satanás se puede ver como algo gradual. Primero la caída original de la gloria, luego cuando vinieron los discípulos después de expulsar demonios Cristo dijo “Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo” (Lc. 10:18). Al término del ministerio Cristo expresó: “Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera”. (Jn. 12:31). Por tanto, echar a Satanás lleva varias etapas, niveles y esferas de influencia.

 Celebración en el cielo
Entonces una voz en el cielo declaró “Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche” (v. 10). Ya en el toque de la séptima trompeta se había anunciado que los reinos del mundo pasaban a ser de Dios, y que tomaba el poder y reinado (Ap. 11:15-17). Lo que menciona Ap. 12:10 se parece mucho a lo que menciona Jn. 12:31. La salvación y la llegada del reino son un asunto escatológico en este caso. Cristo ya reina en el cielo en los corazones pero aún no lo hace a plenitud en la tierra ni se ha logrado la derrota completa de sus enemigos. Al despojarse a Satanás de su influencia celestial el reino llega por fin.

A continuación se describe la victoria del pueblo de Dios “Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte” (v. 11). Hay una victoria final de los ángeles sobre Satanás, pero hay una batalla librada entre Satanás y los seguidores de Cristo donde el enemigo los tienta, los acusa y les persigue para intentar eliminarlos o hacerlos tropezar. La iglesia le vence por medio de la sangre del cordero quien hace propiciación y expiación por ellos, por lo cual toda acusación queda anulada pues “ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús”. Lo vencieron también mediante su predicación de la Palabra, el evangelio de la paz es una parte de la armadura de Dios para luchar contra el enemigo. Ellos no dejaron de predicar aún con el peligro de muerte al cual se veían amenazados por el diablo, el cual muchos de ellos sufrieron. Parece ser que la referencia es a la iglesia triunfante del cielo que ya venció al enemigo al pasar sobre la tierra.

Los que celebran la caída de Satanás, presumiblemente los santos (pues llaman hermanos a los de la tierra) llaman a la alegría a todos los que moran en el cielo, pero “¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo” (v.12). En el capítulo 13 hay una bestia que sale de la tierra y otra del mar a donde el enemigo desciende. Satanás siempre ha odiado a la humanidad, pero su ira, su rabia de impotencia se encenderá cuando se le cierre definitivamente la puerta al cielo, lo cual le señala que ya tiene poco tiempo. Esa ira será de desesperación al saber que pronto su dominio se terminará también en la tierra.

 Persecución

La caída del dragón originó la persecución a la mujer que dio a luz al hijo varón (v. 13). Si antes quiso matar y destruir a su hijo y no lo logró ahora lo intentará con la madre. Pero según leímos en Ap. 12:6 ella huyó al desierto por 3 años y medio, con dos alas de águila que Dios le dio para que huyese (v. 14), a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo. Estas alas de águila es como la liberación que Dios dio al pueblo de Israel de mano del faraón, una intervención sobrenatural para ser protegidos del ataque y será llevada al desierto como lo fue Israel también donde Dios los sostuvo por 40 años con maná del cielo y agua de la roca, en este caso solo serán 3 tiempos y medio.

En esa huida la serpiente arrojó agua como un río, tras la mujer para que fuese arrastrada (v. 15). Un río representa posiblemente la fuerza de un ejército, “vendrá el enemigo como río” (Is. 59:19), pero el Espíritu levantará bandera contra él. La tierra ayudó a la mujer, abriendo su boca y tragando a este río (v. 16), esto posiblemente es un terremoto o literalmente la abertura de la tierra como sucedió con los hijos de Coré que contendían con Moisés. Lo mismo se dice que sucedió con faraón “Extendiste tu diestra; la tierra los tragó” (Ex. 15:12).

El capítulo termina diciendo que al ver que no pudo destruir a la mujer, el dragón se llenó de ira contra ella “y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo” (v. 17). ¿Quién es el resto de su descendencia? Sara tardó en dar a luz tuvo un hijo que sería heredero, pero a Abraham le fue prometido que su descendencia sería como las estrellas del cielo. Él tuvo un hijo de la promesa y otro de la carne (Isaac e Ismael). En Romanos 9 y Gálatas 4 Pablo dice que los que son de la fe son los descendientes verdaderos de Abraham. Juan dice que ellos guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo, refiriéndose a la iglesia, pues como dice en 1 Jn. 2:3 que quienes le conocen guardan sus mandamientos y el mismo se dice estar preso por causa del testimonio de Jesús, es decir, los cristianos.

Esta guerra contra los santos está descrita en Apocalipsis 13 con el ataque de las bestias. Daniel dice “Y veía yo que este cuerno hacía guerra contra los santos, y los vencía,” (Dan. 7:21). 

John McArthur, pastor, autor y comentarista dice que es posible que la batalla desatada por Satanás sucede por el arrebatamiento de la iglesia y esto desataría la gran tribulación. La interpretación histórica dice que esta persecución se dio a Israel y ahora a la iglesia.