La historia de Noé es distinguida dentro de sus generaciones pues a diferencia de la conducta de la gente de aquel entonces él se distinguía por ser un hombre justo, perfecto y que caminó con Dios (Gén. 6:9) tal como Enoc. Estas características indican que era bueno ante Dios, que siempre le obedecía (perfecto no significa sin error) y que andaba de acuerdo a la voluntad de Dios. Él tuvo tres hijos: Sem, Cam y Jafet (v. 10).

La tierra en verdad estaba corrompida hasta la médula, estaba repleta de violencia extrema (v.11), al ver Dios la perversión existente en todo el mundo, excepto en la vida de Noé, le dijo: “He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra.” (v. 13). Dios le revela sus planes a sus amigos y Noé lo era. Que triste decisión y realmente justificada, Dios no podía permitir que la maldad reinase impunemente entre las criaturas que él hizo, su juicio llegaría pronto.

Salvarse construyendo un arca

Jehová le ordenó a Noé hacer un arca de madera de gofer, una madera resinosa, tapada con brea en sus huecos (14). Tendría de medidas 135 metros de largo, 22.5 metros de ancho y 13.5 m de alto (15). De largo como un estadio y de alto como un edificio de 4 pisos, pero Dios le mandó hacerla de tres pisos con una ventana a medio metro del techo y una puerta en un lado (16). Esto sería necesario para protegerlos del gran diluvio de aguas que enviaría y en el que moriría todo ser vivo (17). Pero con él establecería una alianza de paz para comenzar de nuevo por lo que debía entrar con toda su familia conformada por sus tres hijos, sus nueras y su esposa, en total 7 (18).

Noé debía meter al arca parejas de animales para salvarles la vida (19) y sus alimentos para comer y sostener a los animales (20, 21). Esto sería un nuevo comienzo, como un reset, un reinicio necesario. Las tareas que realizar no eran nada sencillo, ¿cuánta madera, cuántos clavos, brea, herramientas se necesitaría? ¿cómo le harían para meter a los animales en parejas y sus alimentos correspondientes? ¿cuántas horas y años dedicaron en construir semejante nave y hacer esta tarea?

El capítulo concluye diciendo que Noé hizo todo lo que Dios le dijo (22). Noé creyó que lo que había oído era cierto y con dedicación trabajó muy duro para lograrlo. La fe requiere obediencia. Dios desea salvar al hombre y para eso le ordena seguir a Cristo y creer en él. El apóstol Pedro dice que Dios ya no enviará un diluvio pero sí un juicio de fuego que viene sobre la tierra (2 P. 3) por lo cual hay que ser como Noé, justos ante Dios mediante Cristo, perfectos, es decir, maduros y santos y vivir constantemente al lado de Dios haciendo su voluntad. Si hacemos todo lo que nos ordena las aguas de fuego que barreran el mundo no nos destruirá.

Hch 2:38  “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.” El agua que nos salva no es el de Noé sino al obedecer por la fe en Jesús nos unimos a él por medio del bautismo (1 P. 3:20,21).