1 Ti 5:23  Ya no bebas agua, sino usa de un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades.

Hoy en día hay diversas enfermedades de transmisión que afectan a la población y a los cristianos ¿qué debemos hacer? ¿está mal cuidarse? Pablo le pide a Timoteo que no beba agua sola por causa de las frecuentes enfermedades estomacales que tenía. Al parecer el agua estaba un poco contaminada y eso posiblemente le causaba diarrea, dolores agudos, etc. No existía el agua purificada y posiblemente ignoraban el truco de hervirla. Pero añadir un poco de vino ayudaba a curar el agua y evitaba sus dolores. ¿Qué nos enseña este pasaje? Pablo había dicho en 1 Ti. 3:3 que el obispo no debía ser dado al vino, lo cual significa evitar el vicio de la borrachera, pero en este caso hizo una excepción porque el vino tenía propiedades medicinales. Una sustancia es mala según su uso y abuso, hasta el azúcar, la sal y la grasa son malos en exceso, pero son útiles al cuerpo en porciones razonables.

Pablo no ignoraba el poder de la oración para sanar, pero también creía en la responsabilidad personal. Hay cosas que Dios hace, hay otras que uno tiene que hacer: “ya no bebas agua, sino usa un poco de vino…”. Implica que hay cosas que podemos evitar para tener una vida saludable y hay alimentos naturales y artificiales que Dios nos permite para el cuidado de la salud.

¿qué cosas debemos evitar?

Lo contaminado que daña nuestro cuerpo y espíritu.

 Dan 1:8  “Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse.”

En este caso Daniel quería evitar esta comida porque seguramente estaba ofrecida a los ídolos y él no quería incurrir en contaminación de su conciencia. Cuando Pablo le dijo que ya no bebiera agua sola él le exhortó a esto porque era contaminada y afectaba su cuerpo. Hay cosas que sabemos que nos dañan y no las evitamos como es el consumo no moderado de refrescos, comida chatarra, exceso de grasa, de azúcar y de sal. Hoy con la pandemia del corona virus también es importante cuidarnos de ello tomando precauciones como sana distancia, lavado frecuente de las manos, evitar el contacto físico, etc.

¿Por qué debemos cuidar nuestros cuerpos?

Algunos dicen que tienen mucha fe y por eso no les pasará nada, otros dicen que si de todas formas a nuestro cuerpo se lo comerán los gusanos para qué cuidarlo. Pablo nos da varias razones:

  1. El cuerpo que tenemos no es nuestro, 1Co 6:19 “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” Si alguien viene a tirar piedras a las ventanas del templo ¿qué le diría? ¿no va a pasar nada por fe? O ¿de todas formas será destruido cuando Cristo venga? Tenemos un respeto por el edificio y ¿por qué no por el cuerpo que es habitación del Espíritu? 
  2. Nuestro cuerpo y espíritu son para glorificar a Dios y lo hacemos de mejor manera con pureza y salud, 1Co 6:20 “Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.” No puedo adorar ni servir bien al Señor con un cuerpo maltrecho.  
  3. La salud es algo deseable, es algo bueno. 3Jn 1:2 “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.” Como cristianos sabemos que si morimos vamos con Dios lo cual nos debe dar seguridad, pero no debemos desear la muerte ni buscarla. Es nuestro deber cuidarnos.
  4. Es algo normal cuidarnos: Efe 5:29  Porque nadie odia su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida, como Cristo hace con la iglesia,
  5.  

En este caso Pablo le indica añadir un poco de vino. El vino en este caso representa toda la medicina natural, herbolaria o artificial que encontramos en una farmacia que puede ser útil hasta cierto punto para lograr el equilibrio de nuestra salud. Cuando no aplicamos un remedio a nuestro cuerpo y alma estamos actuando irresponsable y neciamente. El Señor se sorprendió como estaba Israel “Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente. Isa 1:6 Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite”. No habían buscado la ayuda del médico divino que sanaría sus vidas y su tierra.

A veces Dios usa una combinación de lo espiritual (la oración) con lo natural, los remedios que él revela. En 2 Reyes 20 Dios envió a Isaías a decirle al rey Ezequías que preparara la casa porque no viviría sino moriría. Isaías no fue a orar por él sino a darle la palabra de muerte, no había nada que pudiera ayudarlo, pero él oró a Dios pidiendo que se acordara que él había sido fiel, entonces Dios prometió añadirle 15 años más de vida e Isaías se regresó a decirle: “he aquí que yo te sano; al tercer día subirás a la casa de Jehová.” (v. 3). 2Re 20:7 “Y dijo Isaías: Tomad masa de higos. Y tomándola, la pusieron sobre la llaga, y sanó.” Si el remedio por si solo lo hubiera podido sanar entonces no le hubiera dicho que se moriría, por tanto, o bien Dios le reveló cuál era el remedio adecuado o bien Isaías usó un remedio conocido, pero con la ayuda de Dios. Lo más probable es lo primero. Dios conocía sobre este remedio natural y lo reveló para sanar al rey.

 Pablo le dice que añada vino al agua porque eso causaba un efecto purificador. En Éxodo 15:22-27 cuando Moisés llegó con el pueblo al desierto de Shur llegaron a un lugar donde encontraron aguas amargas, imbebibles, contaminadas y posiblemente les enfermaría así que la gente se quejó con Dios porque morirían de sed o de enfermos por beber esa agua, así que Moisés oró. Éxo 15:25 “Y Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó;” El árbol que Dios le reveló le ayudó a sanar el agua y así sanarlos a ellos. Por tanto, debemos orar en primer lugar y segundo cuando Dios use a alguien que nos ayude toda la gloria debe ser dada a Dios quien provee a través de la misma naturaleza para nuestra sanidad. También tomemos el cuidado de no tomar cosas que en vez de hacernos bien nos contaminen o enfermen más por eso Dios ha dado la ciencia al hombre.

Un último caso es cuando Jesús se encuentra con el hombre que nació ciego le dijo que él era la luz del mundo y Jua 9:6  “… escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego,” ¿no era esto más contaminación para el ojo? Obviamente no deberíamos concluir que esto era un remedio solo natural porque pensaríamos que la saliva y el lodo sirven para sanar, pero Jesús estaba enseñando que así como Adán fue hecho de la tierra, él podía volver a crear ojos nuevos y darle vista como creador. Hay cosas que solo el creador puede hacer y en otras nos da el conocimiento de lo que podemos hacer.

Conclusión:

Si nosotros nos alimentamos sanamente con frutas, verduras, hierbas, agua purificada o hervida y carnes en moderación nos mantendremos sanos. De igual forma debemos ser maduros en cuidar nuestro cuerpo de lo que nos daña como protegernos del COVID y poder usar los medios naturales o artificiales que Dios ha provisto con la plena confianza en él, recordando que él es nuestro sanador.