Juan vio en su visión que una bestia subía de la tierra el cual tenía dos cuernos parecidos al cordero, pero hablaba como dragón (Ap. 13:11). Es decir, parecerá cristiano o tendrá apariencia de piedad, pero hablará como el maligno. El cordero es un símbolo de Jesús en su papel de sacrificio propiciatorio, mientras que el dragón representa al diablo, por tanto, esta persona es un lobo vestido de oveja.

Su autoridad

Tenía la autoridad de la bestia del mar (el anticristo) y hacía que la gente del mundo adorara a quien había sido curado de la herida mortal (v. 12). Este fungía como un falso profeta que guiaba a la gente en la falsa adoración. Notemos que el dragón le dio autoridad a la bestia del mar y esta se la dio al de la tierra como su representante que le da honor ante el mundo. Se puede decir que esta trinidad satánica es también una burda imitación de la trinidad divina donde el falso profeta hace una función ministerial como la del Espíritu Santo.

Él hacía señales milagrosas como hacer caer fuego del cielo a la vista de la gente engañando a muchas personas (v. 13). Tal y como Elías hizo caer fuego del cielo mientras que Baal y Asera no podían, este personaje tendrá la habilidad de hacer este tipo de señales milagrosas para engañar a las personas. Aquí se cumple lo que dice Deuteronomio 13:1-3 que si se levantara un profeta y anunciara señal y esta se cumpliere diciendo: vamos en pos de dioses ajenos; no debían prestar atención porque Dios los estaría probando.

Pues bien, este falso profeta hizo una imagen de la bestia del mar con la ayuda de las personas (v. 14) pues su objetivo es arrastrar a las personas a la falsa adoración. Y se le dio poder para hacer que dicha imagen tuviese vida, hablara e hiciese matar al que no adorase a la bestia (v. 14). Esto es extraordinario considerando que los ídolos “tienen boca, mas no hablan” (Sal. 115:5), en general en el Antiguo Testamento y en el Nuevo se nos enseña que “un ídolo nada es en el mundo” (1 Co. 8:4), pero aquí pareciera que la misma imagen cobra vida y consciencia, obviamente movido por los demonios (Dt. 32:17).

El sello de la bestia

El falso profeta hizo que a todas las personas sin importar su posición social o edad se les pusiese una marca en la mano derecha o en la frente (v. 16), imitando de este modo lo que Cristo hizo con los 144000 intentando burlarse de él. Mientras Dios sella a sus santos elegidos mediante el sello del Espíritu señalándolos como su pertenencia (Ef. 1:13), Satanás lo hará a la fuerza para así señalar a quiénes le pertenecen por adorarle.

Nadie podía comprar ni vender sin la marca o nombre de la bestia, o su número (v. 17). Si nadie puede comprar ni vender sin la marca esto implica que hay una presión social y económica sobre las personas, una delimitación del reino de la bestia al punto que quiere abarcarlo todo. Notemos que los tres tipos de sellos son intercambiables y señalan lo mismo. La marca posiblemente es un símbolo maligno, el nombre de la bestia el nombre del personaje al que adoran y su número es otra forma de denominarlo. Antiguamente la gente daba un número al nombre de una persona en el idioma griego, hebreo o latín.

Juan dice que aquí se vería la sabiduría al calcular el número del monstruo (v. 18). Su número es número de hombre, seis cientos sesenta y seis (666), puesto que el siete es perfección y el seis lo imperfecto. El seis simboliza al hombre que fue creado al sexto día, y cayó de su gloria y perfección. El anticristo es un hombre completamente, alguien que ha abandonado a Dios, el hombre de pecado, el hijo de perdición. El punto es que el número de la bestia representa la identificación total con este falso Cristo. En la interpretación historicista el número 666 es identificado con algún emperador antiguo como Nerón.

Hoy en día se ha dicho que un chip de identificación personal puede ser la marca de la bestia. En realidad, a menos que se den las otras condiciones no podemos referirnos a la marca de la bestia sin que exista el anticristo, el falso profeta, su imagen y la demanda de esta adoración idolátrica. No obstante, es posible que ciertos avances tecnológicos y el control de la población antecedan a estos personajes.