El relato del diluvio no solo se halla en las Escrituras sino en diversas culturas alrededor del mundo como en Babilonia (Gilgamesh), China, México (totonacas), etc.; lo cual es evidencia externa de este acontecimiento que cambió el mundo. También podemos mencionar evidencia geológica de una gran catástrofe que modificó la superficie terrestre. El diluvio fue un juicio divino sobre la raza humana al incrementarse la maldad a niveles insuperables. El único a quien Dios vio justo en aquella generación fue a Noé y por ello le mandó entrar al arca (1). Solo la justicia practicada o imputada por la fe puede librarnos de condenación (Ro. 5:1).

Una semana antes del diluvio Dios ordenó a Noé meter 7 parejas de macho y hembra de los animales limpios y de los no limpios una pareja al arca (2-4) porque lo demás sería destruido. A través de esto se conservarían las especies, y con los animales limpios podrían comer y usarlos para holocaustos por ello introdujo 7 parejas. La categoría de animales puros e impuros fue revelada a Moisés y al pueblo de Israel (Lv. 11, Dt. 14). Los animales puros son animales rumiantes y con pezuñas partidas que podían comer y sacrificar a Dios y también Noé conocía acerca de esto. Antes del diluvio los humanos no tenían permiso para comer animales hasta después de él. Noé obedeció a todo esto (5).

Este diluvio ocurrió cuando Noé tenía 600 años (6) A los 500 años le habían nacido sus hijos Sem, Cam y Jafet lo cual indica que estuvo predicando y construyendo el arca por menos de 100 años pues sus hijos ya eran casados cuando Dios le dio la orden de construir el arca (Gén. 5:32, 6:10). Así entró Noé con su mujer, con sus hijos y sus mujeres, en total 8 (7). Una familia entre millones de habitantes corrompidos. Como dijo Jesús en Mateo 24:38-39 la gente tenía una vida normal comiendo, bebiendo, casándose y dándose en casamiento hasta que Noé entró en el arca y se los llevó a todos.

Los animales entraron de dos en dos como lo ordenó Dios, macho y hembra de los que volaban y de los que se arrastraban (8,9), estas parejas tenían el fin de procrear en el arca y fuera de ella. Fue Dios produciendo obediencia de estos animales para lograr su salvación, no fue Noé atrapándolos para meterlos a todos lo cual le fuere resultado imposible en una semana. Respecto al número de especies que entraron en aquel gran arca no era necesario meter a los peces, ni a los insectos que podían sobrevivir en los troncos de árboles, tampoco a meter a todas las variantes de una familia de cada especie; por ejemplo, del lobo se derivan todas las razas de perros actuales.

Siete días después cayó el diluvio (10) a los 600 años de Noé, el día 17 del segundo mes. ¿De dónde salió el agua? Se rompieron las fuentes del mar de abajo y las cataratas de los cielos y llovió por cuarenta días y sus noches (11,12). Se nos dice en Gén. 2 que no llovía antes del diluvio pero es posible que algún terremoto produjera la formación de las placas tectónicas y de ahí surgiera el agua; también esto haría que los gases emitidos generaran la caída del agua que cubría el cielo tal vez en forma de vapor. El cuarenta habla de un tiempo de prueba para los que iban dentro. Ese día entraron Noé y su familia, y los animales de toda carne vinieron por orden de Dios (13-16), y Dios cerró la puerta con lo cual nadie más pudo entrar aunque quizá algunos procuraron entrar.

La lluvia cayó por 40 días y las aguas crecieron alzando el arca, y haciéndola flotar (17,18). El nivel del agua llegó hasta cubrir los montes como 7 metros más (19,20). Lo cual fue una cantidad extraordinaria sobre la tierra. Recordemos que un número 7 indica perfección y plenitud.

El agua no solo cambió la geografía y la hidrografía del planeta, sino que destruyó a todo animal y a todo hombre que tenía aliento de vida (21,22) murió tristemente ahogado. Así fue raído todo ser vivo quedando con vida solo Noé y los que estaban con él (23). La tierra quedó cubierta por 150 días (24), lo cual fue el tiempo que tomó en descender hasta que se viera el monte más alto.

Algunos han dicho que este diluvio fue una gran inundación local en una zona cercana allá por Babilonia y no de manera universal, interpretación que sería muy difícil en base a todo lo que este capítulo afirma.