Mientras que la bestia lleva el mundo a la idolatría Dios envía un ángel a anunciar el evangelio eterno a todos los habitantes del mundo, de toda tribu, pueblo y lengua (Ap. 14:6). ¿Por qué Dios envió a un ángel a predicar el evangelio eterno? ¿es esto algo literal? El término ángel significa mensajero, bien podría tratarse de una predicación literal para dar testimonio a toda persona durante el tiempo del engaño del anticristo para que pudiesen ser salvos.

Ahora, en Apocalipsis 10 Juan vio un ángel poderoso que le dio un librito para que lo comiese y que profetizase sobre las naciones, pueblos y lenguas; esto es el testimonio apostólico. Luego en Apocalipsis 11 tenemos el testimonio de los dos testigos, pero en la gran tribulación hay una persecución contra los que prediquen el evangelio. Si vemos en Hebreos 1:14 los ángeles son espíritus servidores enviados para ayudar a los que han de heredar la salvación. Los ángeles se aparecieron a los pastores para dar la noticia del nacimiento de Jesús y otros para anunciar su resurrección. Luego un ángel liberó a Pedro para que fuese a predicar. Así que aunque en Apocalipsis vemos a los ángeles anunciando juicio y ejecutándolos también invitan a la gente a creer para ser salvos en el último momento. Es probable que Dios use este último recurso como muestra de bondad a la humanidad perdida, no por la infidelidad de la iglesia.

¿Por qué se le llama evangelio eterno? El contenido de este evangelio es la orden divina es que teman a Dios y le adoren pues ha llegado la hora de su juicio (Ap. 14:7). Se les pide que adoren al que hizo el cielo, la tierra y el mar, y las fuentes de las aguas. Notemos que no se menciona a Jesús como salvador sino a Dios en su función de creador. Pero adorarle como creador implica la salvación porque solo los salvos pueden adorar. La humanidad tentada por el anticristo es guiada a la idolatría, y Dios habló muchas veces y de muchas formas por los profetas y por el Hijo a los judíos, pero a los gentiles les habló mediante su revelación natural (Ro. 1) pero ellos se fueron tras las vanidades de los ídolos.

Se les pide que le teman a él y le adoren con temor y temblor pues su ira se inflama como dice Salmo 2. Entonces es un llamado al arrepentimiento y a la fe, por tanto, a la conversión. Al arrepentimiento de la idolatría que es el primer y segundo mandamiento de la ley de Moisés, el quebrantamiento del primer mandamiento de amar a Dios con todo el ser; y la fe y dependencia en el verdadero creador.

El segundo ángel proclamó la caída de la gran Babilonia que había emborrachado a las naciones con su prostitución (idolatría): “…Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación.” (Ap. 14:8), este es un anuncio de la caída de Babilonia descrita en Ap. 17 y 18. Mientras que el mensaje del primer ángel es el último llamado a la humanidad, esta es la declaración de la derrota de quien arrastró a la humanidad a apartarse de él y persiguió a los creyentes.

El tercer ángel decía que, si alguno adora a la bestia o a su imagen, o recibe su marca recibirá el vino de la ira de Dios y será atormentado con fuego y azufre delante de los ángeles y de Dios, subiendo su tormento para siempre, no teniendo descanso jamás (Ap. 14:9-11). Como dijo Jesús, el infierno fue preparado para el diablo y sus ángeles, lo mismo la caída de Babilonia también es para el anticristo y para quienes se dejan llevar por el mal ya sea por miedo, incredulidad o idolatría. Quienes se embriagan con la ramera (Babilonia), se embriagarán con el vino de la ira divina. La cuestión del juicio eterno se presenta claramente aquí como un lugar de tormento sin fin, sin un día que este termine. El mensaje de los tres ángeles dice ¿qué decidirás? ¿participar con el salvador o acompañar a quien tienta para apartarse del Dios vivo? Todo se reduce a ¿a quién adorarás?

Una cuestión que hay que señalar es que no solo el primero predica el evangelio eterno, sino que los otros dos predican al mundo con sus dos advertencias. Debes adorar a Dios por quien es y no adorar a la bestia porque implicará un juicio eterno. Creo que es un evangelio eterno porque la adoración a Dios ha sido el punto decisivo, la suprema elección que ángeles y humanos tienen que tomar. Los demonios fueron ángeles que escogieron adorarse a sí mismos y demandar la adoración humana; y los humanos deben elegir a quien adorar, si a la criatura, al demonio o al creador.

La resistencia del pueblo de Dios

Juan dice que aquí se verá la fortaleza o paciencia del pueblo de Dios al seguir el mandamiento de Dios y no el del anticristo, y la fe o fidelidad de Jesús (Ap. 14:12).  Entonces la prueba del creyente estará en a quien adorará. Vemos entonces que el evangelio si incluye adorar a Dios mediante el Hijo, por la fe en Jesús. Quien adora a la bestia niega al Hijo y al Padre. Entonces vale la pena el sufrimiento, la cárcel y aún ser decapitados como lo fue Pablo…

Desde el cielo se oyó una voz que decía y le pidió a Juan escribir que son dichosos los que mueren en el Señor, a partir de ahí porque, dice el Espíritu, descansaran de sus trabajos y sus obras les seguirán (Ap. 14:13). Sin duda que todos los creyentes mueren en el Señor, pero en este contexto se refiere al periodo de prueba en la que los creyentes no se desligan de él adorando ídolos mudos, mueren en el Señor, muchos de ellos como mártires. El Espíritu Santo confirma la bienaventuranza posiblemente expresada por Dios mismo. Porque mientras los que van al castigo no tienen descanso de día ni de noche, los creyentes sí lo tienen. Ya las penurias y sinsabores, las injusticias dejarán de ser para ellos; no obstante su esfuerzo, trabajo y paciencia no fue en vano, permaneció con ellos. Así que nada fue en vano. Fue en vano todo para los idolatras que abandonan al que hizo los cielos, la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.