Uno de los propósitos de escribir acerca de esta historia es mostrar la maldición de Canaán hijo de Cam, hijo de Noé, puesto que en el desarrollo de Génesis vemos que Dios le prometió a Abraham darle la tierra de Canaán debido a su pecado y perversión. El pasaje nos dice que de los hijos de Noé llamados Sem, Cam (padre de Canaán) y Jafet (Gén. 9:18, 19) desciende la humanidad con todos sus pueblos, de ahí la importancia de la herencia de bendición o maldición por parte de su padre. En Gén. 9:1 Dios los había bendecido para multiplicarse pero aquí y por primera vez, luego del diluvio universal, la maldición retorna a un pueblo, pero ¿por qué?

La Escritura nos enseña que Noé al cultivar la tierra, plantó una viña y bebió del vino, y se embriagó quedando desnudo en medio de su tienda (Gén. 9:20,21). La Escritura nos revela que la sidra es alborotadora y cualquiera que yerra por ella, no es sabio. Este hecho llevado a cabo por aquel gran hombre que fue salvado por su fe y justicia estuvo mal y desagradó a Dios pero más grave fue la acción de Cam quien al verlo desnudo fue a decirlo a sus hermanos (Gén. 9:22). Es posible que Cam halla tenido pensamientos pecaminosos hacia su padre o que su actitud halla sido la de menospreciarlo y desprestigiarlo ante sus hermanos. La desnudez fue asociada en la ley de Moisés con licencia sexual y el incesto (Lev. 18:5-19), pero en este caso no se ve que se halla llegado a eso. Él no tuvo el deseo de ayudarlo realmente pero, Sem y Jafet entraron con una capa a cubrirlo sin ver su desnudez, andando hacia atrás (Gén. 9: 23). Entonces el pecado de Cam fue deshonrar a su padre, en tanto que los otros lo honraron mostrando gran respeto. La honra a los padres quedó consagrada por Dios en el quinto mandamiento de la ley de Moisés y es algo que Dios valora mucho.

Cuando Noé estuvo en su juicio cabal (Gén. 9:24) maldijo a Canaán, hijo de Cam para ser siervo de sus hermanos, y bendijo a Sem y a Jafet para ser señores de Canaán (Gén. 9: 25-27). Pero, ¿por qué maldijo a Canaán y no a Cam? Lo primero que debemos notar es que ya había pasado cierto tiempo luego del diluvio pues Cam tenía a su hijo Canaán. Cam careció de bendición de parte de su padre y a su vez su castigo fue ver en su hijo el pago de su culpa, es decir, por haber deshonrado a su padre, él también llevaría la pena en su hijo. Otra cuestión es que la maldición de Noé fue dicha con la autoridad de un padre espiritual que tenía conexión con Dios y por tanto conocía el futuro. No lo dice el texto, pero más adelante se revela que la descendencia de Cam representada por Canaán fue perversa en extremo llegando a la idolatría y a toda clase de perversión sexual como relata Levítico 18, Lev 18:30  “Guardad, pues, mi ordenanza, no haciendo las costumbres abominables que practicaron antes de vosotros, y no os contaminéis en ellas. Yo Jehová vuestro Dios.”  Una descendencia pervertida vino de Cam por lo cual, Canaán, y sus descendientes un día servirían a los descendientes de Sem. Notamos en Génesis 10 que Cam tuvo varios hijos pero solo Canaán y sus descendientes recibieron la maldición, por tanto, solo es explicable que debido a que Dios conocía el futuro pudo ver que él heredaría el espíritu de su padre Cam.

Noé bendijo a Sem por Jehová su Dios y dijo que Canaán le serviría (v. 26). De la línea de Sem vinieron los israelitas quienes fueron adoradores de Jehová, y en efecto esta bendición les vino y sometieron a los cananeos hasta poco tiempo posterior al rey Salomón cuando los judíos practicaron las maldades de estos pueblos y cayeron también bajo maldición.

En cuanto a Jafet (engrandecido), Noé pidió que Dios lo engrandeciera y pudiera habitar en las tiendas de Sem y que Canaán le sirviera también (v. 27). Bajo la línea de Jafet surgieron los grandes imperios como los persas, griegos y romanos que a su vez dominaron a Israel (Sem) y a los pueblos descendientes de los cananeos. Posteriormente a la llegada del evangelio se convirtieron a Cristo muchos de ellos llegando a habitar en las tiendas de Sem. La mayoría de los pueblos gentiles descienden de Jafet.

Noé vivió otros 350 años luego del diluvio y murió a los 950 años (Gén. 9:28,29), una larga vida en la que pudo ver el mal y la destrucción que esta acarreó, también lamentablemente pudo visualizar la maldición arrastrada en uno de sus descendientes, pero afortunadamente también la esperanza de bendición y engrandecimiento. Hay que mencionar que hay excepciones a la regla, hubieron algunos cananeos salvados por la fe y arrepentimiento y hubieron judíos que se perdieron pese a estar en el pueblo de Dios. Lo anterior demuestra que no hay un destino individual al cual estemos atados pero que la influencia de nuestros padres es algo muy difícil de desarraigarse en nosotros, de ahí la necesidad de una crianza que conduzca a los hijos a Dios y a sus mandamientos y no a apartarse al pecado.