En Apocalipsis 15 los 144 mil estaban delante de Dios al haber vencido a la bestia y 7 ángeles se presentaron ante Dios para derramar los juicios sobre los impíos de la tierra que habían adorado a la bestia. Una poderosa voz que salía del templo celestial ordenó a los siete ángeles ir y derramar sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios (v. 1), esta voz posiblemente es la de Cristo mismo. El enojo divino sería derramado sobre las naciones de la tierra impulsado por las oraciones de los santos, por matar a los santos, por adorar a la bestia, por no humillarse ante Dios. Al igual que el Señor envió 10 Dios plagas sobre el trono del faraón y sus dioses para liberar a su pueblo enviará 7 grandes plagas sobre la tierra para vengar a su pueblo y mostrar su justicia. También hay que señalar que estos juicios son semejantes a las siete trompetas, pero hay un aumento en la intensidad y el alcance.

1era copa (v. 2): una úlcera maligna y pestilente cayó sobre los hombres que tenían la marca de la bestia y que adoraron su imagen. En Éxodo 9 Dios envió una plaga de llagas sobre los egipcios y sobre sus animales. Pero, ¿cuál era el motivo de enviar las plagas a Egipto? para que se arrepintieran y dejaran libre al pueblo de Dios. Dios no enviará esta plaga sobre su pueblo, sobre quienes le adoren, pero sí sobre quienes se rindan al dominio del anticristo. En Job 2 Satanás alegó ante Dios que si hería su cuerpo este le maldeciría, pero Job no lo hizo sino que bendijo a Dios aun teniendo semejante sarna. Pese a la dolorosa sarna de los impíos ellos no se volverán al Señor.

2da copa (v. 3): El segundo ángel derramó la copa sobre el mar, y se convirtió en sangre como muerto; y murió todo ser vivo que había en el mar. Dios envió sobre los egipcios la plaga de sangre en Éxodo 7, ¿la razón? que en los ríos fueron asesinados los bebés varones de los judíos. Primero Dios los castigó en el mar, haciendo que los animales que allí vivían murieran.

3ra copa (Vv. 4-7): fue derramada sobre los ríos y las fuentes de las aguas convirtiéndose en sangre. Así afectó al agua dulce de toda la tierra. El ángel de las aguas dijo que esto era justo de parte del Señor, el Dios santo, porque así había sido derramada la sangre de los santos y profetas por lo que Dios les dio a beber sangre. Ellos mataron a los creyentes y a los profetas como son los dos testigos (Ap. 11). Otro ángel dijo que este y todos sus juicios son justos y verdaderos. Esto implicará horror y muerte en los habitantes de la tierra, pero no es porque Dios sea malo, sino que lo que el hombre siembra esto cosecha pues sus santos y profetas son como la niña de sus ojos.

4ta copa (vv. 8,9): fue derramada sobre el sol, al cual se le dio la capacidad de quemar a los hombres con fuego. Así se quemaron los hombres con calor, y blasfemaron contra el nombre de Dios quien les envió las plagas, y no se arrepintieron para darle gloria. Recordemos que faraón no quería humillarse a Dios porque pensaba que sus dioses tenían poder, así la gente reconocerá que Dios es más poderoso que la bestia pero a diferencia del faraón que se arrepentía ellos no lo harán. Tal como dijo Satanás al Señor hablando de Job ellos maldecirán al Señor al sentir el calor quemante. La protección que Dios ha dado por milenios impidiendo que el calor del sol llegue con toda su fuerza sobre el planeta será retirado y las personas sufrirán este fuego. Dios querrá a través de estas últimas plagas llamarlos al arrepentimiento al mostrarles que la bestia aunque podrá hacer descender fuego del cielo, no podrá librarlo de su mano, pero ellos no se arrepentirán

5ta copa (vv. 10,11): La quinta copa del ángel fue derramada sobre el trono de la bestia; y su reino se convirtió en tinieblas, y trajo dolor a los hombres mordiéndose sus lenguas. Ellos volverán a blasfemar por sus dolores y úlceras, y no se arrepintieron de sus pecados de idolatría. En Éxodo 10 la penúltima plaga fue derramada sobre el sol produciendo densas tinieblas sobre los egipcios, pero no sobre los israelitas. En la cuarta copa hay un sol quemante, en la quinta una oscuridad terrible. Las personas continuarán con los dolores de las úlceras y las quemaduras, habitando en oscuridad. Al igual que la bestia que blasfema diciendo cosas perversas contra el Señor ellos seguirán su ejemplo y tampoco se volverán al Señor pese a estas oportunidades. Esto demuestra el justo juicio de Dios y el empecinamiento de las personas. Aún en los momentos más oscuros de la historia, literalmente, el Señor esperará el arrepentimiento de las personas, lamentablemente no reconocerán a su Hacedor.

6ta copa (Vv. 12-16): se derramó la sexta copa sobre el gran río Eufrates, y el agua se secó para preparar el camino para los reyes del oriente. Del dragón, de la bestia y del falso profeta salieron 3 espíritus inmundos en forma de rana, pues son demonios, que hacen señales, y van a los reyes del mundo para reunirlos para la batalla del día de Dios Todopoderoso. Recordemos que en la sexta trompeta (Ap. 9) también desató a 4 ángeles atados en el Eufrates que llevó a una guerra que eliminó a la tercera parte de la humanidad. La sequía del río Eufrates corresponde al juicio sobre Babilonia por adorar a ídolos (Jer. 50:38). El lugar era fuente de vida pero ahora preparará camino a los reyes de oriente que podrán avanzar hacia Israel. Los 3 espíritus inmundos del dragón (diablo), la bestia (anticristo) y el falso profeta harán grandes señales para “demostrar” que ellos también tienen poder sobre la naturaleza y convencerlos de ir a la lucha bajo su amparo. Los reyes irán para enfrentarse al Señor en el gran día de Dios profetizado desde el Antiguo Testamento.

Juan hace una pausa para darle voz a Jesús quien dice que viene como ladrón, bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas para no andar desnudo. En medio de este gran juicio Dios nos manda a velar para no quedar fuera de las bodas como todos estos que quedarán a merced del enemigo.

Así las naciones se reunieron en Armagedón, o Meguido, Valle de Jezreel o Esdrelón donde tuvieron lugar muchas batallas famosas y que Dios dio victoria a su pueblo. Esta batalla es retomada en el capítulo 19 donde Jesús desciende y los destruye con su palabra.

7ma copa (Vv. 17-21): la séptima copa se derramó en el aire, y desde el templo del cielo, del trono, se dijo: hecho está. Esta última plaga culmina la ira divina sobre las naciones, y Dios cierra sus juicios hasta después del milenio. Entonces hubo voces, relámpagos y truenos, y un gran temblor de tierra como nunca ha habido sobre el planeta. Dichos relámpagos y truenos acompañan la gloria de Dios en sus batallas, y la tierra tiembla ante su presencia como si fuese un ebrio. Los efectos del gran terremoto es que Babilonia se dividió en tres, las naciones cayeron; y Dios castigó a Babilonia con el vino del ardor de su ira. Las islas y los montes se ocultaron. Esto marca la destrucción final de las naciones que luego será descrita en los capítulos 17 y 18 con gran detalle. Por si fuera poco del cielo cayeron granizos enormes de más de 40 kg (un talento) y los hombres blasfemaron contra Dios. Aún luego de la muerte producida por el gran terremoto los que sobrevivieron recibieron la caída de este granizo como los de la séptima plaga contra Egipto (Ap. 9). La gente sin embargo, neciamente continuará blasfemando contra Dios hasta sus últimos momentos.